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FINITO AÑO MALUCO

FINITO AÑO MALUCO

Se acaba el año y al 97 toca decirle que le vaya bien . Chao, 97, año conflictivo. Esta noche mucho borrachito, muchos melancólicos... y a las doce el feliz año, que me agarra en Cartagena, donde me la paso de tuttifrutti, de vacilón... Regio el turismo en Cartagena. Muchos bares de boleros, de música caribeña, y los cachacos que tienen casa... hablan maravillas del clima, así estén cerquita de la insolación. Como en Europa hay tenaz invierno, por la playa cartagenera se ven centenares de matrimonios españoles y franceses... comiendo mango biche, mordiendo cocadas y gozando del desorden del subdesarrollo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
31 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Por Cartagena me asoleo y monto en bicicleta con mi novia-esposa Lulita Arango, que goza con la brisa, más murallas y todas las ramas del turismo gratis y ecológico. Se comenta en las fiestas de cachacos que Gloria Zea se pasó de tacañería con las invitaciones al matrimonio de su hijo. Solo invitó a doscientas personas y casi tres mil se quedaron con las ganas. Por la negriada hay enojos; varias señoras línea jai se quedaron con el vestido de Armani comprado. Otro chisme coctelero: hoy, el presidente Samper, sus señoras y amigas íntimas, digamos el curubito de Palacio , despiden el año 97 y, de paso, a QAP, el noticiero de las Marías. La fiesta es en la casona presidencial. Rumba, con toda la jai cartagenera, gentes de Bogotá, muchos músicos y un centenar de invitados. Como en algo se ponen de acuerdo Ernesto Samper y Gloria Zea, a esta fiesta también negriaron a mucha gente que le hizo coqueteos al samperismo en los días difíciles. No hay nada más jarto que lo negrien a uno... a una buena fiesta!, dijo Wilde. Y tenía razón.

Invadida Cartagena por los cachacos y gozamos de un lindo panorama: dos mil señoras mayores de 34 años mostrando pierna, mostrando busto, mostrando pecas y derrochando coquetería. Y en Cartagena aplaudieron la edición de El Trompo, donde se le pellizcó la cadera a todo el notablato. Buenísimos los columnistas, muy buenos los avisos de publicidad. A Julio Mario Santo Domingo lo trataron mal, no por multimillonario, sino por el chaleco gris de cuatro botones que le pusieron en la foto de primera página como gran magnate del capitalismo. Se excedieron, lo vistieron como gerente de la Caja Agraria en Tunja, y Julio Mario jamás ha pasado por Tunja. Aquí en Cartagena, los cinco mil cachacos firmaron una petición para que El Trompo salga una vez al mes... porque EL TIEMPO es un diario muy formal, conservador.

Muy talentosos, muy perversos, muy malevos los cerebros que hicieron El Trompo. De mi parte, un abrazo... por publicitar mi agua de colonia la famosísima Poncholi, que de ser en París una colonia de clase media, se ganó su público, dejó de ser pachulí de medio pelo en los mercados y hoy disputa clientela con la loción Pasión que fabrica la genial Madonna y que se agota en Cartagena entre los turistas cachacos. Búrlense del dramatismo del 31, háganle buena cara y huyan de los borrachitos cansones.

Esta noche hay promesas: los adúlteros maridos prometerán volver a la fidelidad. Los amantes del whisky y los ácidos prometerán ser sobrios y castos. Miles van a decir esta noche que nunca vuelven a fumar y... va la madre si no cumplen. Dejar de fumar es facilito. Les participo de mis cumpleaños el día 6, el de los Reyes Magos, y ojalá caigan con regalos, como música y libros frívolos. No les digo feliz año; si sobreviven al 98, darse por bien servidos. Chao al 97 y que le vaya bien!

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