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QUÉ ES UNA APARICIÓN

QUÉ ES UNA APARICIÓN

Ayer celebró la Iglesia la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, justo es que hoy honremos su grata memoria dedicándole la presente columna.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Ayer celebró la Iglesia la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, justo es que hoy honremos su grata memoria dedicándole la presente columna.

Después de Guadalupe (1531), Lourdes (1858) y Fátima (1917) las "apariciones" de la Virgen se vienen multiplicando y replicando con una frecuencia cada vez mayor y con unas características tan dudosas que, con razón, traen preocupadas a las autoridades de la Iglesia obispos, incluyendo al mismo Santo Padre .

Dado el poder de convicción de los y las videntes y la credulidad de muchos fieles, las "apariciones" se difunden y multiplican como pan caliente que es devorado por los hambrientos de experiencias religiosas fuertes, bellas y novedosas.

Hablando con precisión teológica, juzgo conveniente aportar alguna claridad al problema con las siguientes afirmaciones:.

Primera: Jesús y María viven ya una vida gloriosa, vale decir, ya llegaron a la meta y plenitud de sus vidas, por regalo de Dios Padre. Ya no pertenecen a nuestro mundo espacio-temporal ni poseen una corporeidad como la nuestra, que dé pie a sensaciones de los sentidos, con una forma sensible que pueda ser vista, ni palabras que puedan ser oídas por nosotros, simples mortales.

Segunda: la fe católica enseña desde el comienzo del Cristianismo que Jesús resucitado y glorioso es objeto de fe eclesial a través de los sacramentos, en los cuales se hace presente, de manera especial, en la Eucaristía.

Tercera: la autenticidad de la recepción de los sacramentos, en especial la Eucaristía, se prueba con el servicio al prójimo. Fe en Jesucristo o en María que no vaya seguida de servicio al prójimo no es auténtica. Tal afirmación vale también de las así llamadas apariciones.

Cuarta: por lo dicho anteriormente, es inexacto y se presta a desviaciones de la fe y del culto cristiano, andar buscando manifestaciones visibles y audibles de la Virgen María en forma corporal y privada, fuera del cauce normal de la liturgia oficial de la Iglesia.

Quinta: en lenguaje teológico, se llaman "apariciones ciertas experiencias o vivencias subjetivas acompañadas de respuestas sensibles (emociones, entusiasmo y otras muchas) y de representaciones imaginativas parasicológicas más o menos raras, como visión de imágenes, audición de voces, movimiento de objetos (telergia), por parte del o de la vidente, respuestas que suelen revivir y recrear fenómenos parecidos a los oídos y leídos. Téngase presente que tanto las experiencias como las manifestaciones sensibles e imaginarias son subjetivas. Lo cual no quiere decir que sean falsas, sino que no son producidas por la Virgen. El o la vidente suele contagiar a un grupo más o menos numeroso de fieles con sus emociones e imaginaciones.

Sexta: podemos estar ciertos de que la Virgen en persona y físicamente no se hace visible ni audible en aquellos lugares. Todos los fenómenos que acompañan a estas vivencias, aun en el caso de ser auténticas, suelen ser parasicológicos y raros, y pueden ser explicados científicamente.

Séptimo: la Iglesia no niega la posibilidad de que la vivencia o experiencia del vidente sea auténtica, vale decir, causada por la acción interior del Espíritu de Dios o de María. Lo cual no quiere decir que toda experiencia sea auténtica.

Octava: es competencia de la autoridad eclesiástica local (obispo) o universal (Papa), después de cuidadoso examen practicado por peritos, declarar auténtica una experiencia de fe y el culto que se le pueda rendir a María en uno de esos lugares. Es el caso de Guadalupe (México), Lourdes (Francia) y Fátima (Portugal). No es sensato, en sentido católico, rendir culto a María en un lugar de "apariciones" no declarado auténtico por la autoridad eclesiástica.

Novena: téngase presente que lasaparicionesi , declaradas auténticas por la autoridad eclesiástica, no pertenecen a la fe católica y no se requiere creer en ellas, para la salvación. Un buen católico(a) puede crecer y madurar en su fe, sin tener que aceptar tales santuarios ni visitarlos.

Décima: ojalá les restáramos atención a ciertas manifestaciones multitudinarias, con un claro sabor a novelería o sentimentalismo, no aprobadas por la autoridad eclesiástica y que pueden dejar a la Iglesia en ridículo. Recuérdense los casos de Piendamó, Pereira y otros muchos.

El culto más seguro a María, para que nos lleve a Jesús, es el que le rinde la liturgia de la Iglesia en las parroquias, seguido del servicio al prójimo.

cenalbe@javeriana.edu.co

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