EN BUSCA DE ELDORADO... EN ESPAÑA

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Hama na. Ya. Guare antuí. Ta ya. Mokaná, serían las palabras que, en su lengua nativa, deberían estampar los descendientes de los indios mokaná en la enorme valla que aspiran ubicar a la entrada de Tubará para dar la bienvenida a su territorio.

09 de diciembre 2001 , 12:00 a.m.

Hama na. Ya. Guare antuí. Ta ya. Mokaná, serían las palabras que, en su lengua nativa, deberían estampar los descendientes de los indios mokaná en la enorme valla que aspiran ubicar a la entrada de Tubará para dar la bienvenida a su territorio.

No pueden hacerlo, pues esa tierra, a solo 28 kilómetros al occidente de Barranquilla, tiene otros dueños.

El sueño de esta etnia caribe es recuperar su terreno ancestral. Sin embargo, eso depende de los resultados del viaje a España que harán a finales de enero próximo su máxima autoridad, el gobernador Digno Santiago Jerónimo, y dos delegados.

La expedición indígena va a recorrer los archivos históricos de Madrid, Sevilla, Palos de Moguer y Valencia, en la península ibérica, con el fin de conseguir los documentos que les permitan ganar una lucha jurídica contrahombres blancosi que muestran títulos de propiedad de esas tierras.

Con bazares, bingos, asados y los aportes voluntarios se van a financiar el viaje. Ya casi llegamos a la meta", cuenta José Castro Castro, consejero territorial de cultura de este grupo, reconocido como etnia por el Gobierno desde el 2 mayo de 1998, día en que asumió Santiago como jefe máximo, ante el entonces alcalde de Tubará, Adolfo Rebolledo Rebolledo.

Es probable que ayer, sábado, en el festival del asado, en donde el plato fuerte fue carnero y conejo a la brasa acompañado con chicha de yuca, los mokaná hayan logrado reunir los pesos finales para la travesía.

Costoso viaje.

La cruzada económica para conseguir los 15 millones de pesos que cuesta el desplazamiento de los tres representantes indígenas, de acuerdo con estimativos que ellos han hecho, comenzó el mismo mes en que se posesionó Santiago. De esa cruzada hacen parte los 22.500 miembros censados de la comunidad.

La meta del viaje es conseguir la cédula real de San Lorenzo en la que la Corona Española les certificó a los ancestros de los mokaná, en 1766, a través del Cabildo de Cartagena, la propiedad de 17.500 hectáreas de territorio.

La lucha la comenzó Santiago 36 años atrás, una vez tuvo conocimiento de que hasta 1940 los mokaná tuvieron cabildo en Tubará, capital del territorio, pero que lo "acabó la persecución de los políticos", según Castro.

Ahora, que ya fueron reconocidos, tienen como principal misión recuperar el territorio con la cédula real, pues actualmente viven en 16 pequeñas parcelas de la región sin ningún título.

"Los documentos nos traerían prosperidad a la región, en educación, salud, cultura, obras de desarrollo social, incluyendo a los privados que no serían molestados, porque gozarían de beneficios contemplados en la legislación especial de los resguardos indígenas, por ejemplo, exoneraciones del pago del impuesto predial , asegura Castro. Y lo importante, la Nación estará obligada a transferir recursos para ejecutar proyectos productivos".

hay conflictoi.

El objetivo se hace más difícil por el hecho de que los terrenos que reclaman están repartidos en cuatro municipios: Galapa, Tubará, Baranoa y Puerto Colombia.

Por otra parte, las familias blancas que forman la comunidad de condueños del antiguo resguardo de indígenas de Tubará, y que muestran títulos de las tierras, están muy bien organizados, e inclusive tienen personería jurídica bajo el nombre de Corintuba.

Los abogados Alvaro Angulo Palacio, administrador de Corintuba, y Jaime Carbonell Palacio, asesor, sostienen que los mokaná nada tienen que ir a buscar a España, pues hubo legitima adquisición de los terrenos y nadie fue despojado como señalan los indios. "Los títulos están aquí. No hay conflicto. No fueron desterrados" aseguran.

Según ellos, los terrenos fueron declarados vacantes al determinarse que estaban abandonados, y pasaron a pertenecer a la hacienda nacional que, a través de la ley del 7 de febrero de 1857, dispuso venderlos en subasta pública.

"Las tierras las compró don Manuel María Palacio, quien en diciembre de 1886 se las vendió al municipio de Tubará por cuatrocientos pesos, reservándose para él y sus dos hermanos, Gregorio y Rafael María, el derecho al subsuelo. Sus herederos se denominaron con el tiempo como la Comunidad de Condueños del Antiguo Resguardo de Indígenas de Tubará (Corintuba)", explican Angulo y Carbonell.

Sin embargo, Castro dice que el fondo del asunto es que el territorio en disputa es rico en petróleo -en Tubará se explotaron hidrocarburos en 1916--, yeso, piedra caliza y recursos hídricos, e insistió en que quienes lo reclaman como suyo "están usurpando una identidad y una cultura ancestral".

Por eso van a hacer el viaje al revés que 500 años atrás hicieron los conquistadores españoles. No para buscar el Dorado, sino cualquier documentos de la Corona Real que reconozca o mencione que ellos vivían en esas tierras.

El próximo 17 de diciembre comenzarán un ritual en Piedra Pintada, un lugar sagrado a un kilómetro de la cabecera de Tubará, donde unos 18 mil miembros de la comunidad le pedirán a Hu, el dios desconocido, que la expedición a España tenga buen viento. Retrato de una comunidad De los mokaná, dicen investigadores como los antropólogos Aquiles Escalante y Reichel-Dolmatoff, que son descendientes de los Caribes y que emigraron a esta zona del Atlántico en canoas desde las regiones venezolanas de Maracapana y Caracas. Estos indígenas, que descubrió Pedro de Heredia, en 1533, se dedicaban a la agricultura y a la pesca. Escalante incluye en sus investigaciones la fisonomía que describe Fray Pedro Simón: "tienen cuerpos flexibles y bien desarrollados, hombros anchos, estatura mediana, piel color aceituna, cabellos y ojos negros, con el blanco de los ojos algo turbio". A raíz del reconocimiento como etnia, hoy su estructura administrativa está conformada por el gobernador; el secretario general; el consejo de ancianos, del que hacen parte 220 miembros; el de hombres, 440 personas; el de mujeres, 1.200; el de jóvenes, 300, y el de niños, 750. Cada miércoles se reúnen a organizar el trabajo encaminado al fortalecimiento de la identidad y el sentido de pertenencia. Además, existen instancias de apoyo como los consejos territoriales de cultura, salud, educación y medio ambiente. Como el territorio ha sido dividido en 16 parcelaciones, en cada una de ellas hay un cabildo gobernador y se manejan unos 500 vocablos de la lengua nativa, que han sido rescatados.

FOTO:.

- LA COMUNIDAD MOKANA, conformada por 22.500 indígenas, realizará un ritual a su dios Hu en Piedra Pintada, para que a la expedición le vaya bien en España.

- EN EL TERRENO que reclaman los indígenas se encuentran ubicados cuatro municipios de Atlántico.

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