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VOLUNTAD DE TODOS

VOLUNTAD DE TODOS

La guerrilla definitivamente ya no encuentra límites, antes se pensaba que la población civil era la razón de ser de la lucha guerrillera y por eso nunca les iba a pasar nada. Hoy en día las cosas son completamente diferentes.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
23 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Tal vez los más damnificados con esta guerra que le ha declarado la guerrilla no solamente a las fuerzas armadas y los miembros del gobierno, sino a toda la población, son los civiles.

La gente común y corriente, el ganadero, el agricultor, el comerciante, las madres, los niños, y ahora también los periodistas, están siendo blanco de la barbarie sin límites de la subversión.

Los últimos acontecimientos sucedidos en el Meta: la toma a la población de Mesetas, la quema de vehículos y las amenazas a los palmicultores, el secuestro cada día de más personas, son muestras claras de que las acciones violentas e irracionales contra todos no van a cesar, a pesar de que siempre se hable de tener una voluntad de paz.

No entendemos qué pretende la vieja y retrograda guerrilla, con estos actos vandálicos que no hacen sino dejar desempleados, desplazados, viudas y huérfanos. Si lo que pretenden es algún día gobernar este país, por los métodos que lo están buscando nunca lo lograrán, pues cuando puedan llegar al poder, ya no habrá ni que administrar ni a quien gobernar, pues al paso que van habrán acabado con todo y con todos.

Seguramente ya no habrá industria, ni agricultura, ni comerciantes, y la gente que quede ya estará cansada de aguantar tanta infamia.

Todavía estamos a tiempo de impedir que eso pase, si tomamos conciencia de las consecuencias que está generando esta guerra y empezamos a cranear propuestas y mecanismos reales de concertación y de búsqueda de la convivencia pacífica.

Los nuevos mandatarios tienen una gran responsabilidad en ese sentido. Hay que hacer valer los 10 millones de votos que depositamos el pasado 26 de octubre a favor de la paz y en contra de toda forma de violencia.

Es importante que los gobernadores y alcaldes piensen en proyectos a mediano y largo plazo, que sirvan para recuperar económica y socialmente a las zonas deprimidas por la violencia. Pero esto solo se puede conseguir si hay dos cosas fundamentales para empezar: la conciencia de querer cambiar todo esto y la voluntad de todas las partes de la sociedad civil de estar dispuestas a participar en el proceso de cambio.

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