DE NUEVO LAS ESTACIONES

DE NUEVO LAS ESTACIONES

Con unos días de atraso se plantean aquí los comentarios sobre la última presentación en este año de la Orquesta de Cámara adscrita a la Sinfónica del Valle.

22 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

El programa escogido fue exactamente el mismo utilizado el año anterior en la misma época, con la presentación de cuatro de los conciertos del opus 8 escritos por Antonio Vivaldi y que forman parte de lo que el compositor llamó il cimento dell armonía e dell invenzione algo así como el conflicto entre la armonía y la inventiva. El escenario fue la Sala Beethoven, la fecha el 9 de diciembre, las obras los conciertos 1 a 4 conocidos como Las Estaciones y el director y solista Franck Preuss.

La popularización de ciertas obras de música culta ha sido evidente en los últimos años, tal como lo podemos comprobar con fragmentos de la Novena Sinfonía de Beethoven o de la 41 de Mozart o del concierto para guitarra de Joaquín Rodrigo. Probablemente Las Estaciones no son tan conocidas en sus temas melódicos, pero tienen la particularidad de que atraen mucho público a las salas de concierto. Su éxito, según los cronistas fue inmediato y llamaron la atención desde su publicación en 1725.

Muchos saben que Vivaldi fue sacerdote y que se le llamaba el cura rojo por el color de sus cabellos. Compuso infinidad de conciertos y sonatas para violín, conciertos de cámara, cantatas, oratorios, óperas, en un alarde de creatividad impresionante. En el caso de Las Estaciones aparecen en la partitura original sonetos alusivos a cada uno de los períodos, que según algunos investigadores fueron compuestos después de estar concluida la escritura musical. Según Renato Fasano, Vivaldi demuestra en estas composiciones la cima de su inventiva y de su audacia armónica, su estilo virtuoso aplicado a los solos, su forma viva e intensa de expresión, su amplio lirismo en los largos y sus características contrastes entre el tutti y el solo . Este es un excelente resumen descriptivo de la música que se escuchó esa noche.

El que mejor resultó fue La Primavera en Mi mayor, por su homogeneidad a lo largo de los tres movimientos, sobresaliendo la belleza interpretativa del movimiento lento con el ostinatto de dos notas en las violas que sirve de marco a la bella cantinela del solista, mientras el resto del grupo acompaña con delicadeza simulando el rumor de las hojas, como aparece en el texto del soneto.

El otoño, en Fa mayor RV293, también marcó su mejor momento en el movimiento lento, porque la orquesta permitió destacar la intervención del clavicémbalo. En el allegro introductorio se detectaron, infortunadamente, pequeñas fallas del solista en las dobles cuerdas.

La orquesta estuvo bien en el movimiento final del invierno y en general logró muy buenas terminaciones en todos los movimientos lo que muestra el buen trabajo de varios meses. El público numeroso y muy entusiasmado al final, se excedió en los aplausos, pero eso quiere decir simple y llanamente que disfrutó la velada y quedó satisfecho con la presentación.

gilsaaarrobaemcali.net.co

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