RISARALDA, EN LA VÍA DE LOS DESPLAZADOS

RISARALDA, EN LA VÍA DE LOS DESPLAZADOS

Más que cualquier juguete, Andrés, a sus 12 de años, le está pidiendo al Niño Dios un trabajo para sus padres en una finca cafetera de Risaralda. Sabe que solo así podrá tener su regalo en esta Navidad o más adelante.

20 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

El niño deambulaba esta semana en compañía de sus tres hermanitos y sus padres, Roberto Antonio Gil y María Amelia Garzón, por el centro de Pereira. Somos desplazados de la violencia de Urabá. Sólo pedimos un trabajo en una finca cafetera. Ayúdennos , dice la pancarta que enseñan a los transeúntes.

Hace quince días los cinco llegaron de Chigorodó (Antioquia) donde, según ellos, la guerrilla y los paramilitares los tenían prácticamente entre la espada y la pared.

Encapuchados armados con fusiles, el mes pasado, entraron en la casa y les advirtieron que debían irse en 24 horas o la pagarían caro. Yo prefiero estar sin trabajo a que maten a mi familia. Salimos para Montería, pero allí las cosas no pintaban bien , cuenta Gil.

Cuarenta familias tuvimos que hacer lo mismo. Allá trabajaba el café y por eso decidí venir a Pereira, gracias a un tractomulero que nos arrastró sin cobrarnos , comenta el jefe de esta familia.

Dice que no es su intención convertirse en limosnero, sino ganarse el sustento diario en alguna finca cafetera. Los Gil tienen sus pocos corotos empacados en costales.

Este cuadro se ha vuelto repetitivo por estos días en Pereira y algunos municipios risaraldenses, que de la noche a la mañana han recibido por lo menos 1.700 desplazados por la violencia en zonas como Urabá, entre Antioquia y Chocó, y de departamentos como Caquetá.

Los recién llegados han escuchado que Pereira es la ciudad sin puertas y hasta lo que decía el poeta raizal y autor de La Ruana , Luis Carlos Gonzáles Mejía: aquí no hay forasteros, todos somos pereiranos .

El primer contacto de los desplazados es con la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo, que tiene la mayor información sobre esta situación, pero el asunto es de no pocos trámites y escasos recursos. Honorio, quien guarda su apellido, dice que cumplió con las diligencias ante ambas entidades y ahora con desesperación confía en alguna respuesta positiva, por lo menos de empleo.

El Defensor Regional del Pueblo, Carlos Mario Salazar Gil, dice que la ley contempla la atención humanitaria de emergencia, apoyo para el retorno voluntario o el reasentamiento de población desplazada, así como acciones para generar condiciones de sostenibilidad económica y social, a través del Incora, el Fondo Agropecuario de Garantías y otros programas adoptados por el Ministerio de Agricultura.

Honorio desde hace dos meses vive en Pereira, después de haber abandonado con su familia la finca en un corregimiento del municipio de Doncello (Caquetá). Fue amenazado de muerte presuntamente por la guerrilla.

A mediados de mayo, supo que lo buscaban. Poco tiempo después unos hombres asesinaron a un trabajador del predio y preguntaron por él y al no encontrarlo dijeron que regresarían al día siguiente.

De inmediato, con su esposa, sus dos hijos de 7 y 8 años, huyeron a pie y con tan solo dos mudas de ropa y unas cuantas pertenencias llegaron a Florencia. Luego emprendieron la correría por diferentes partes del país hasta llegar a Pereira.

Cifras para tener en cuenta Total de desplazados atendidos478.295 hombres 183 mujeres Porcentaje de Edades: cero y 14 años159 15 a 59 años281 60 años en adelante38 Lugar de destino: 53,4 por ciento en Pereira 12 por ciento en Guática 10,34 se radica en otras regiones 5,17 se radica en el extranjero.

Tipo de apoyo requerido Alojamiento y alimentación90 por ciento Transporte35 por ciento Empleo30 por ciento Salud y gastos fúnebres5 por ciento Tiempo de promedio para recibir ayuda del programa:20 días Promedio de ayuda económica requerida por el núcleo familiar: $1 millón.

Tamaño promedio de la familia desplazada por la violencia: 4 miembros.

Total aproximado de la población que no acude a solicitar ayuda del Estado: 1.229.

Total aproximado de personas desplazadas asentadas en Pereira: 1.700.

Fuente: La Cruz Roja (Risaralda).

Intentos de invasión La situación llegó en estos días a tal punto que medio centenar de familias desplazadas, la mayoría de Urabá, decidió invadir unos terrenos vecinos al barrio El Plumón de Pereira. Las autoridades no lo permitieron.

El alcalde Juan Manuel Arango Vélez, quien dice que no desconoce el grave problema que significa para esas personas el haber abandonado su terruño, señala que debemos ser solidarios en la medida que también el Gobierno Nacional nos proporcione las herramientas para hacerlo. Lamentablemente eso es complicado y no podemos sino acudir a la solidaridad de la ciudadanía para brindar albergue o alimento a quienes llegan a la ciudad .

Pero como alcalde le corresponde cumplir la ley, por eso no permitirá que se produzca la invasión de zonas en la jurisdicción.

Los datos de la Defensoría indican que de las 1.700 personas registradas como desplazadas, 500 han tenido algún tipo de atención por parte del organismo y la Cruz Roja, bien sea mediante la entrega de dinero o alimentos.

El mayor número de desplazados procede de Antioquia, especialmente de Turbo, Urabá, Apartadó, Chigorodó y Frontino; de los municipios chocoanos de Unguía, Tadó y Riosucio; y de Miraflores y Puerto Lleras en el Meta.

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