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LA MANO DURA DE GEORGE W. BUSH

LA MANO DURA DE GEORGE W. BUSH

Para algunos es un lobo en piel de oveja que en menos de tres meses ha borrado con el codo más de 100 años de lucha por las libertades civiles en Estados Unidos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Para algunos es un lobo en piel de oveja que en menos de tres meses ha borrado con el codo más de 100 años de lucha por las libertades civiles en Estados Unidos.

Para otros, por el contrario, ha comprendido la gravedad de las amenazas que plantea el terrorismo y no ha dudado un solo instante en adoptar agresivas políticas para defender, a como de lugar, la seguridad de la nación.

Se trata del fiscal John Ashcroft, desde hoy en el ojo del huracán debido a que el comité judicial del Senado le ha exigido comparecer a una serie de audiencias para que justifique las polémicas medidas formuladas por la administración Bush desde el 11 de septiembre.

Liderado por el demócrata Patrick Leahy, el comité, en principio, tiene en la mira la orden ejecutiva de Bush que creará un sistema de cortes militares para juzgar a los sospechosos de terrorismo. Bajo los poderes de estas cortes, que han desatado el repudio mundial, los acusados se verían privados de derechos considerados fundamentales en E.U. como la presunción de la inocencia.

Pero también otras disposiciones como la retención indefinida de sospechosos, el levantamiento de las restricciones al espionaje de extranjeros, y el agresivo monitoreo a las actividades de los inmigrantes en E.U.

Las audiencias contra Ashcroft, sin duda serán muy intensas. Especialmente ahora que los demócratas controlan el Senado. El Fiscal, sin embargo, es un hombre curtido por la polémica. Ya a comienzos de año, este hombre de 59 años nacido en Chicago, tuvo que soportar más de un mes de debates durante sus audiencias de conformación en el Senado.

En ese entonces, el mismo Leahy advirtió que Ashcroft generaría división dadas sus posiciones de extrema derecha frente a temas como el aborto, el control a las armas y la lucha contra las drogas.

Leahy conocía muy bien la línea del actual fiscal pues Ashcroft fue senador de 1994 al 2000 y curiosamente hacían parte de este mismo comité.

Ashcroft no solo ha sido el gran promotor de las férreas medidas antiterroristas sino que también se ha encargado de anunciar posibles nuevos ataques que han generado preocupación entre la opinión pública.

La audiencia de hoy lo que busca, según los congresistas que la convocan, no es impedir que se proteja a E.U. del terrorismo sino que se haga sin que se pulvericen las protecciones básicas que otorga la constitución .

Leahy, al igual que algunos republicanos, está molesto con Ashcroft y Bush por que muchas de las disposiciones se están adoptando sin consultarle previamente al legislativo. Entre ellas una que permitiría al FBI espiar a grupos religiosos y políticos sin que exista una justa causa.

Aunque la mayor parte de la opinión pública, cerca de un 70 por ciento, apoya por el momento la repuesta de Bush y sus hombres frente al terrorismo, un importante sector de académicos, liberales y medios de comunicación han hecho sonar las alarmas.

La administración Bush ha comenzado a construir un sistema paralelo de justicia criminal decreto a decreto y exento del monitoreo de las cortes y el Congreso. Los Padres Fundadores, concientes del peligro que podía generar un gobierno sin restricciones, precisamente crearon un sistema para evitar que el presidente y sus asesores se tomaran atribuciones como estás sin la autorización del Congreso y la revisión judicial. Son tan amplios estos poderes que el potencial para que se cometan abusos es muy claro, y es por eso que los estadounidenses deben hacer sentir su voz de protesta , decía este fin de semana el editorial del New York Times.

Según el Times Estados Unidos, que constantemente critica a otros países por desarrollar juicios secretos y por rehusarse a garantizarle a los prisioneros políticos le debido proceso, ahora camina por el mismo sendero.

Yo se los advertí. Ashcroft es un personaje complicado , decía Leahy ayer como pasando su cuenta de cobro. Solo el tiempo, y los resultados en la lucha contra el terrorismo dirán si tenía razón.

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En el Congreso, durante su elección, ya habían advertido que John Ashcroft generaría división por sus posiciones de extrema derecha.

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