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CON LA COMIDA SE APRENDE

CON LA COMIDA SE APRENDE

En el Colegio Básico Rural Espinalito Alto, en una pequeña vereda del mismo nombre en Fusagasugá, los alumnos ya se acostumbraron a estudiar en medio de ladanzai de aromas. Sus estómagos y narices ya no los presionan para ir detrás de las chuletas ahumadas que preparan sus compañeros de octavo; los bocadillos que cocinan los de séptimo o los quesos que hacen los de noveno.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

En el Colegio Básico Rural Espinalito Alto, en una pequeña vereda del mismo nombre en Fusagasugá, los alumnos ya se acostumbraron a estudiar en medio de ladanzai de aromas. Sus estómagos y narices ya no los presionan para ir detrás de las chuletas ahumadas que preparan sus compañeros de octavo; los bocadillos que cocinan los de séptimo o los quesos que hacen los de noveno.

Jorge Velásquez, el profesor que les ha enseñado a procesar y conservar los alimentos, recuerda que todo empezó cuando llegó la Posprimaria a este lugar. Un modelo pedagógico que se puso en práctica en el país hace 11 años para llevar el bachillerato a las zonas rurales. El principio era, y sigue siendo, capacitar y dar materiales a los docentes de primaria para que también pudieran enseñar en bachillerato.

Cada colegio que se compromete con el modelo debe crear un proyecto productivo que dé a los estudiantes unas habilidades para que puedan ingresar al mercado laboral o hagan más eficientes sus labores en el campo.

Nosotros pensamos en un proyecto de conservación y transformación de alimentos por varias razones recuerda la profesora Alicia Cuenca : la región se presta para el turismo y los niños viven en fincas donde obtenemos muchos de los insumos para nuestros productos .

Después de consultarlo con padres y estudiantes, el colegio tomó la decisión: crear una pequeña microempresa de productos alimenticios, que hoy venden en ferias, tiendas y a vecinos.

Lo primero fue dar unas pequeñas cuotas para la compra de insumos y adecuar unos baños como laboratorio. Allí los alumnos de sexto aprenden a preparar encurtidos y salsas (tártara, mayonesa, chimichurri, mostaza..), los de séptimo procesan las frutas para hacer concentrados, bocadillos, almíbares...; los de octavo se han convertido en expertos en el procesamiento de carnes (hacen salchichón, salchichas, pavo relleno, salami...) y los de noveno procesan la leche para convertirla en quesos de todos los tipos, arequipes, kumis...

Desde preescolar los niños están escuchando sobre la importancia del procesamiento e higiene de los alimentos explica la coordinadora Yolanda de Canto . Por eso su ilusión es ponerse la bata, el gorro y el tapabocas que usan los muchachos de secundaria .

Rafael Díaz acaba de quitarse su uniforme. Dice que ya le ve una aplicación práctica a las otras materias. Por ejemplo, en matemáticas le enseñan contabilidad para llevar las cuentas de la microempresa. Este bachillerato técnico le permite a uno montar una pequeña empresa para costearse los estudios. Yo quiero estudiar sicología y sé que con lo que estoy aprendiendo lo puedo lograr, por eso no me importa recorrer la hora y media que me toca desde la vereda la Sardina, donde yo vivo, para llegar hasta acá .

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