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MALOKA, EL PARAÍSO DE LOS NIÑOS

MALOKA, EL PARAÍSO DE LOS NIÑOS

En Bogotá hay un lugar donde la única condición para pasarla bien es ser o convertirse en niño. Más exactamente en un niño insoportable, de esos que nunca se cansan de saltar, correr, trepar, pedalear, subir, bajar, presionar botones y hasta aguantar corrientazos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

En Bogotá hay un lugar donde la única condición para pasarla bien es ser o convertirse en niño. Más exactamente en un niño insoportable, de esos que nunca se cansan de saltar, correr, trepar, pedalear, subir, bajar, presionar botones y hasta aguantar corrientazos.

Allí, en Maloka, no hay espacio para las restricciones del mundo adulto, donde la política de ver, pero no tocar es el primer obstáculo para el desarrollo de los pequeños, cada vez más inquietos frente al mundo que los rodea.

Este centro interactivo de ciencia y tecnología está dividido en salas temáticas llenas de montajes interactivos ( juegos sería un nombre más adecuado), que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

Allí, niños entre 0 y 100 años (algunos disfrazados de profesores, padres de familia o hermanos mayores) aprenden cosas nuevas o refuerzan sus conocimientos en temas como historia, biología, física, química, electrónica y telecomunicaciones, de una manera muy entretenida.

Los más grandes terminan por involucrarse, tarde o temprano, en las actividades de los más pequeños. Las jóvenes vanidosas pueden pasar por la sala del sistema solar para averiguar en qué planeta pesan menos, en unas balanzas que simulan las condiciones de cada uno de ellos para demostrarles a sus novios que no están gordas.

Los amantes del microcosmos tienen la oportunidad de ver todo lo que el ojo humano no logra captar, y maravillarse con el espectáculo que significa ver el ala de un insecto a través de un microscopio.

El próximo miércoles, Maloka completa tres años de actividades, durante los que ha recibido la visita de casi tres millones de niños de todas las edades. Ellos han disfrutado de esta aula de clase de 17.000 metros cuadrados, donde se dictan todas las materias y en la que aprender es como un juego.

A finales del año 2002 comenzarán a funcionar las primeras salas de la segunda fase de Maloka, un proyecto que aumentará en más de 24.000 metros cuadrados el espacio para la diversión.

Allí habrá exhibiciones sobre desarrollo humano sostenible, exploración del universo, biodiversidad en Colombia y un acuario marino, entre otras cosas.

El principal atractivo de esta nueva fase según la directora de Maloka, Nohora Elizabeth Hoyos será el Cerebrarium, un cerebro gigante donde se explica el funcionamiento de este órgano, que ella define como la máquina más fascinante que existe en el universo . En su diseño participa el científico colombiano Rodolfo Llinás, director del Departamento de Fisiología y Neurociencias de la Universidad de Nueva York, reconocido como autoridad mundial en el estudio del cerebro.

Esta nueva fase ampliará- seguramente- los reconocimientos otorgados a Maloka hasta ahora, entre los que se encuentran varios premios de arquitectura y diseño, el Premio nacional a la innovación empresarial (otorgado por Portafolio), el de Proyecto exitoso del Departamento Nacional de Planeación, y el de Símbolo de transparencia , que entrega la cámara de comercio de Bogotá.

Para celebrar su tercer cumpleaños, Maloka ha programado una serie de actividades que se realizarán desde el martes 2 hasta el domingo 9 de diciembre. La programación incluye conciertos de la Banda Sinfónica Nacional, funciones de cuenteros, espectáculos de danza y talleres.

Un cine diferente.

Uno de los emblemas de Maloka es el cine Domo, un teatro en forma de media esfera donde se proyectan películas de formato gigante, relacionadas siempre con temas educativos.

En el tercer aniversario se estrenará 3D Manía: encuentro en tercera dimensión, un divertido viaje por la historia de la tecnología de imágenes tridimensionales.

Maloka también ofrece exposiciones itinerantes que hasta ahora han llevado sus muestras interactivas a ciudades como Barranquilla, Villavicencio, Armenia, Cali, Zipaquirá e Ibagué.

También hay un programa llamado Maloka va a las aulas , en la que el centro interactivo desplaza material hasta los colegios para apoyar las clases tradicionales, y un Club de Ciencias, en el que participan niños interesados en hacer trabajos experimentales en diferentes disciplinas.

Maloka está ubicado en la Carrera 68D No. 40en Ciudad Salitre. Puede visitar su página web en www.maloka.org.

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