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NO MORIR DEL TODO

NO MORIR DEL TODO

El avance de la medicina y cirugía en todas partes del mundo nos asombra cada día con nuevos tratamientos e intervenciones que permiten, no solo una mejor calidad de vida, sino también su prolongación y en muchos casos la recuperación de una función perdida por accidente o enfermedad. Tal es el caso de los transplantes de órganos y tejidos alterados o destruídos y que conllevan la impotencia funcional del órgano o incluso la muerte. Sinembargo para que estas maravillas sean posibles precisa que el cirujano disponga de un órgano de repuesto, órgano que en la actualidad debe ser de la misma especie para evitar un rechazo. En algunos casos de órganos pares (riñón) el dador puede ser un hermano gemelo o un familiar próximo con características de tejido idénticas pero en la mayoría y afortunadamente el órgano puede proceder de un cadáver que ya no lo necesita.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

La disponibilidad de estos órganos está condicionada por la donación y carnetización en vida o por la donación presunta después de la muerte.

En este último punto la sabiduría de los legisladores colombianos han colocado al país al frente de todos los países latinoamericanos y al igual y en muchos casos por delante de los países más desarrollados.

Tal es el caso de la Ley 73 de 1988 que al aceptar la donación presunta de órganos y tejidos en ausencia de oposición previa del difunto o de sus familiares, en el período de tiempo después de la muerte en que los órganos pueden ser utilizados, ha permitido la recuperación de miles de enfermos sin las demoras de meses o años que debía esperar antes de la promulgación de esta acertada Ley.

La colaboración de los directivos y patólogos de Medicina Legal ha sido ejemplar en la aplicación de la misma dentro de la más estricta ética profesional y marco de la reglamentación de la misma.

Los bancos de tejidos y órganos son los encargados de obtenerlos conservarlos y transportarlos, sin beneficio económico alguno, hasta el hospital o clínica en que deberán ser utilizados.

La donación de un órgano o tejido después de la muerte constituye uno de los mayores actos de solidaridad humana que pueda realizarse y la certeza para cada dador de No morir del todo .

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