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LA MALDICIÓN DEL VIRUS

LA MALDICIÓN DEL VIRUS

16.000 nuevos infectados cada día. Los países subdesarrollados siguen aportando la mayor cantidad de ellos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Mientras usted ojea esta página, y digamos que lo hace a vuelo de pájaro, en un minuto, dos personas acaban de ser infectadas con el Virus de Inmunodefiencia Humana (VIH). Estas dos personas se suman a los 30 millones de portadores del virus que se registran hoy en el mundo.

Treinta millones que, al finalizar el siglo, serán 40, de los cuales -y aquí viene el punto más crítico- apenas el diez por ciento sabe que es portador del virus. El noventa por ciento restante, desconociendo su infección, sigue diseminando el VIH y extendiendo así los tentáculos de una epidemia mucho más agresiva de lo que lo habían previsto las autoridades sanitarias mundiales.

Ningún país hoy se puede dar el lujo de cerrar los ojos frente al Sida. Colombia menos que cualquier otro: a pesar del subregistro que existe en el país, la epidemia sí hace estragos. El Ministerio de Salud estima que son entre 60 y 100.000 los portadores sanos del virus. Los epidemiólogos, sin temor a equivocarse, duplican las cifras.

Con un agravante adicional: mientras que en 1984 eran 58 hombres por una mujer infectados por el VIH, hoy son apenas entre tres y cinco hombres por cada mujer. En el 2000, serán uno a uno. El Sida entonces es una realidad que golpea también los hogares colombianos.

Los vulnerables.- Lo que en un principio fue endilgado con exclusividad a los homosexuales, se ha convertido hoy en una amenaza para todos las edades, sexos, razas y condiciones sociales.

Las cifras colombianas se reproducen en el mundo: en 1997, el Sida fue la causa de la muerte de 2 300.000 personas a nivel mundial. Algo más de la tercera parte de ellas fueron mujeres; la quinta parte, menores de 15 años.

Esto significa que toda persona hoy es vulnerable de convertirse en portadora del VIH. Significa también que se borraron las poblaciones de riesgo (homo y bisexuales, prostitutas, etcétera) y las amas de casa tienen tanto o más riesgo de ser seropositivas como cualquier otro como consecuencia de furtivas relaciones extramaritales que el esposo pueda tener.

La transmisión.- - La vía sexual sigue siendo la principal y más frecuente vía a través de la cual se transmite el VIH. Se mencionan una o más relaciones sin protección y con parejas ocasionales. El semen contaminado tiene alta carga viral. El virus también se encuentra en las secreciones vaginales de la mujer seropositiva.

- También el VIH se transmite en transfusiones sanguíneas, cuando la sangre viene contaminada.

- Por compartir elementos de aseo personal (cepillos de dientes, cuchillas de afeitar), y otros elementos cortopunzantes.

- Drogadictos que comparten jeringas. La contaminación con agujas no esterilizadas es la vía más rápida, directa y eficaz.

- Personal médico y paramédico que entra en contacto con sangre y otros líquidos corporales infectados.

- Por la placenta, de la madre al feto.

- Con la lactancia.

- Tatuajes.

- Uso de cualquier elemento punzante para abrir orificios: en las orejas, cariz, cejas, ombligo o cualquier otro sitio en donde los adolescentes se colocan aretes...

No se transmite.- - Compartiendo toallas, platos, cubiertos.

- Un saludo de mano.

- Un beso (a menos que sea tan apasionado que deje heridos los labios...) - Lágrimas.

- Picaduras de mosquitos.

- Conviviendo o compartiendo oficina.

Edades.- Sin límites: desde recién nacidos, y mientras existan prácticas que pongan en riesgo la integridad de la persona.

De acuerdo con los estudios del Ministerio de Salud, en Colombia la más alta incidencia se encuentra entre los adultos laboralmente productivos (de 25 a 35 años). Las cifras señalan igualmente a los adolescentes como una población en la que se ha incrementado el número de seropositivos. El segundo renglón lo ocupan los adultos entre 35 y 45 años.

Aunque no existen estadísticas concretas, se estima que cerca de 400 niños recién nacidos y lactantes colombianos pueden igualmente estar infectados.

Precauciones.- A pesar de que es simplemente una solución paliativa, utilizar el condón es la única medida hasta ahora aceptada para evitar contagiarse durante el acto sexual. Aunque lo saben, cerca de la mitad de las parejas ocasionales no lo utilizan. Accidentes múltiples ocurren también porque el preservativo queda mal colocado.

Como es obvio, las medidas más de fondo incluyen la fidelidad, entendiendo por ésta el evitar cualquier relación fuera de la pareja establecida. Una sola puede ser suficiente para convertirse en seropositivo.

En otros campos, se solicita a las parejas que contemplan la posibilidad de concebir un hijo de someterse a un examen previo para detectar la posibilidad de una infección por VIH. Se recuerda que el virus se transmite por vías distintas a la sexual, entre las cuales podrían estar prácticas odontológicas, médicos o quirúrgicas, manicure y pedicure, tatuajes, etcétera.

En caso de cirugías, si es posible y cuando es programada con anticipación, hacer reservas de su propia sangre. De lo contrario, exigir que provenga de un banco de sangre con todos los controles para su seguridad.

Educar, prevenir.- Lo único real que el hombre tiene entre manos es la prevención y la educación. Saber lo que es, como se transmite y como se evita, y enseñárselo a los hijos.

Si se puede aún hablar de una población vulnerable es la de los adolescentes que, en su despertar sexual, y sin una adecuada formación cometen errores con consecuencias irreversibles.

Las esperanzas del mundo parecen estar centradas en las investigaciones de los más ínfimos detalles del VIH, de la forma como se anida en las células y de las reacciones de éstas.

Pero, mientras avanzan las investigaciones, lo que existe hoy son nuevas modalidades de abordar la invasión del VIH. Las terapias que más resultados ofrecen son las que combinan dos o más medicamentos, entre los cuales inhibidores de proteasa y antiretrovirales. Existen en el mercado once medicamentos pero, salvo casos excepcionales (como el de las gestantes seropositivas) ninguno se prescribe de manera individual sino combinado.

Antes de muchos años no habrá una verdadera luz de esperanza. Tampoco, antes de mucho, existirá una vacuna contra el Sida. Y, hasta el momento, a pesar de los grandes éxitos científicos alcanzados, el Sida sigue siendo el enemigo que no se ha logrado aplasta

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