EL GABINETE

Se preguntan los políticos y expertos en la materia, si es conveniente que un Presidente de a conocer su gabinete antes de la posesión, o por el contrario le cause dificultades en el manejo de su elaboración. El presidente Gaviria optó por lo primero. Superó las dificultades y completó su equipo. Está bien conformado, medido; hay para todos los gustos y un difícil trago, como es situar en una elevadísima posición al representante del M-19, lo pasan los colombianos como una de las mayores contribuciones para incentivar los movimientos en favor de la paz. Argumento máximo en el camino de la entrega de grupos que en forma insensata colaboran a la destrucción de Colombia, en lugar de su reestructurción, y actuando así a nombre de un falso sentimiento social. Navarro Wolf manejará la salud de los colombianos. Ojalá en esta ocasión los pacientes sanen en vez de morir. En la cartera de Justicia se designa para conducirla, mejorarla y, sobre todo buscar su aplicación, a un jurista de tiempo

08 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Se habla admirablemente de la ministra de Agricultura, María del Rosario Sintes. Es también representante del conservatismo y prescindimos de hablar si pertenece a uno u otro grupo, porque los nuevos integrantes del gabinete que hoy comienza a regir los destinos del país, pueden estar al lado de cualquier jefe político, sea liberal o conservador. Por sobre todo, su juramento los obliga a laborar bajo la égida exclusiva del Presidente y a poner por encima de su ideología, afectos o intereses, el deber de trabajar por Colombia y nada más.

Alberto Casas, maduro representante del cachaco bogotano, lleva al gabinete un toque de tradición santafereña y una vasta experiencia en el campo de las comunicaciones. Igualmente, Francisco Posada de la Peña, ministro de Trabajo, señor de Barranquilla y señor en el gran sentido de la palabra, es la cuota semper vetera en un gabinete juvenil.

A Educación y como debutante va el santandereano Alfonso Valdivieso, viejo compañero de luchas de Luis Carlos Galán. Para dos ministerios fundamentales, Obras Públicas y Minas, se designó en el primero al doctor Juan Felipe Gaviria; su conocimiento de la tecnología, por su experiencia como ingeniero, permite augurar un buen desarrollo en una cartera básica, alejada de la política. En Minas, un ramo que cobra hoy grande importancia, cuando se agrava el problema petrolero mundial y urge aumentar la producción en Colombia, requiere manejo y tacto adecuados. También decisión en racionalizar la exportación de las esmeraldas, fuente de ingresos posibles en divisas, con excelente futuro. La paz en la región esmeraldera se tiene y se debe aprovechar. A esa cartera llega el costeño Luis Fernando Vergara, enfrentado por primera vez a un puesto público.

El gabinete cae bien. Lo recibe la opinión con esperanza y acoge la buena manera como el presidente Gaviria sorteó dificultades de tipo político.

La nueva generación, con el Presidente a la cabeza, da un paso adelante y satisface claros anhelos populares. No creemos que solo por ser joven se puede cambiar la faz de un país. Los viejos y las juventudes han contribuido en buena forma a estructurarlo. Notable es el elogio a estas últimas, sin que ello implique que la edad madura o avanzada merezca el uso de un buen retiro. Sobre eso no se debe equivocar la gente.

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