EL AFECTO, VIDA PARA PORTADORES

EL AFECTO, VIDA PARA PORTADORES

Lo mejor que me dejó la droga fue el sida . Mariano Roldán suelta esta frase de golpe mirando a los ojos y esbozando una sonrisa.

01 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

La primera reacción es de desconcierto. No solo por las asociaciones negativas que tienen esas dos palabras sino porque quien lo dice no se ve como un ser que está cercano a la muerte sino como una persona que da vida.

Las explicaciones vienen después y con ellas, la comprensión del sentido de la frase. Hace cinco años me dijeron que era portador del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). No le conté a nadie y el médico me dijo que iba a morir pronto , cuenta Mariano.

Pero lo que ocurrió después fue muy distinto. Ya no oculta que es portador y decidió dedicar lo que le quede de vida a ayudar a las personas que como él han sufrido rechazo de familiares y amigos por ser portadores o adictos a las drogas.

El sida le enseña a uno a comprometerse con la vida y con uno mismo. Un portador puede vivir muchos años con una buena calidad de vida y para eso lo que más se necesita es trabajo y amor .

Con esa filosofía, Mariano fundó hace un año la Corporación Grupo de Vida que actualmente atiende a 30 personas (17 de ellas internas).

Algunos son adictos, otros son portadores y un tercer grupo es de personas que presentan las dos condiciones. Los recursos? El Ministerio de Salud paga el arriendo de la casa y tenemos benefactores que nos ayudan como pueden , explica Mariano.

Y a Grupo de Vida llegó Jaime*, un joven de 18 años, hace tres meses.

Desde los 5 años consumo drogas y hace un año me dijeron que soy portador. Creí que me iba a morir esa misma tarde o al otro día. No sabía nada del sida. No le conté a nadie y quería hacer todo lo que no había hecho , recuerda.

Con voz animada, continúa: Quería contarles a mis amigos para sentirme libre pero me daba miedo. No sabía qué reacción iban a tener. Y lo más hermoso fue cuando mi compañera me dijo que no me iba a dejar aunque fuera portador .

Al recordarla, todo el rostro se le ilumina y en la voz hay una ternura hasta ahora escondida . Ella está embarazada , susurra. Voy a ser papá a principios del otro año. Y lo que más deseo es que mi hijo sí tenga la niñez que yo no tuve. Por eso vine acá. Para que un día mi hijo no me vaya a ver con una cobija andando por las calles y diga ese es mi papá .

El amor de su compañera y el que él siente por su hijo es lo que más lo llena de vida. Cree, como Mariano, que lo que más necesita un portador o un enfermo de sida es amor.

El médico Iván Angarita, coordinador del programa de prevención y control de enfermedades de transmisión sexual de la Secretaría Distrital de Salud (SDS) también comparte esa visión.

Lo mejor que uno puede hacer cuando un amigo le cuenta que es portador o que tiene sida es ponerse en sus zapatos. No rechazarlo sino ayudarlo porque eso le sube el ánimo y sus defensas van a ser mejores .

Afirma también que es lógico sentir temor porque todavía hay una asociación inmediata entre sida y muerte y porque el sida tiene una connotación social (que les da a los homosexuales y drogadictos) que lleva al rechazo de quienes lo padecen.

Ya no se debe ligar el sida con la muerte porque con los medicamentos que hay ahora, se pueden vivir varios años y con una buena calidad de vida , afirma Angarita.

Hay que aprender a aceptar al amigo y a solidarizarse con él pues el sida es una enfermedad que le puede dar a cualquiera. También hay que tener claro que el sida no se prende ni con con el abrazo, ni con el beso, ni al cocinar juntos, ni al recibir un bocado , explica el médico infectólogo Guillermo Prada, presidente de Preventium.

Para él, una buena alternativa es crear grupos de apoyo tanto entre portadores como con la familia. Hay que animar a los pacientes para que se apoyen entre sí y tener muy claro que el sida no se prende en la relación social sino en relación sexual. Dejar el temor es fundamental .

Para el profesor e historiador Abel López, especialista en temas de la Edad Media, una manera de superar el temor es la solidaridad.

En la Edad Media la gente superaba el temor confesándose, comulgando o con la solidaridad. Esto puede rescatarse hoy para enfrentar algo a lo que la gente le teme un poco por lo desconocido .

Hoy el sida es visto un poco como la peste y como la lepra que se vivieron en la época medieval porque estas enfermedades no se sabía a qué se debían y no tenían una cura cierta. Además, ambas eran asociadas a las prácticas sexuales que la Iglesia consideraba ilegítimas , explica el historiador.

Para Manuel Velandia, sociólogo y filósofo de la Fundación Apoyémonos, lo más importante cuando se sabe que un amigo es portador o está enfermo de sida es no cambiar con él.

Si cambian las actitudes, la persona puede pensar que se le tiene lástima y eso lo hace sentir mal , asegura Manuel.

Otras recomendaciones son no hacer nada que la otra persona no pida, no obligar al otro a recibir sus cuidados, preocuparse por que tenga una dieta balanceada, no quitarle el sueño.

Ante las consultas de amigos y familiares de personas con sida, Manuel decidió recopilar las inquietudes más frecuentes y las respuestas que les daban en la fundación.

Así nació Hechos para el amor, una guía para familiares y amigos de pacientes portadores y con sida que muestra cómo ayudarlos y apoyarlos sin irrespetar la integridad de la otra persona.

De la guía se han impreso 12.000 ejemplares y se distribuye gratuitamente en la fundación.

*El nombre fue cambiado para proteger la identidad del joven.

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