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BOGOTÁ SE QUEDA SIN GRANDES CONCIERTOS

BOGOTÁ SE QUEDA SIN GRANDES CONCIERTOS

Bogotá se queda sin grandes espectáculos por la prohibición de la Alcaldía de que se realicen estos eventos el estadio El Campín. Hoy los empresarios interpondrán una tutela contra el decreto 1038 que prohíbe los conciertos en la Plaza de Toros y en el estadio.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
31 de octubre 1997 , 12:00 a. m.

Ayer el alcalde Paul Bromberg fue claro en señalar que únicamente los eventos autorizados podrían llevarse a cabo. Sin embargo solo las presentaciones de Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén y Miguel Ríos, tituladas El Gusto es Nuestro, y el Festival del Merengue ya entregaron papeles radicados para obtener el permiso.

De acuerdo con los trámites, el permiso les llega a los empresarios una semana antes del concierto y después de que se haga el estudio de los papeles entregados. Hasta ahora ninguno de los espectáculos programados tiene autorización.

El Festival del Merengue se realizaría el viernes 7 de noviembre y la presentación de Serrat y los demás artistas españoles estaba programada para el 21 de noviembre.

La medida de la Alcaldía se tomó a partir de un estudio del Departamento Administrativo del Medio Ambiente (DAMA), según el cual los niveles de ruido durante los espectáculos superan lo permitido.

Los decibeles permitidos en las zonas residenciales son 65 durante el día y 45 en la noche, de acuerdo con la resolución 8321 de 1983, del Ministerio de Salud.

Según los resultados del estudio del DAMA, durante un concierto de Diomedes Díaz el ruido alcanzó 106 decibeles dentro del estadio, 76 decibeles sobre la carrera 30 y 74 decibeles sobre la carrera 24.

Los empresarios La confusión reinaba ayer entre los empresarios que se reunieron para pronunciarse contra la medida. Ricardo Leyva; Fanny Mikey, del Teatro Nacional; John Sepúlveda, de Deportes y Mercadeo; Juan Carlos Nuñez, de Rodven; Felipe Santos, de Show Time, y Marcos Barraza, de Globo Musical, se agruparon para presentar una tutela para intentar que se derogue el decreto.

Ricardo Leyva no dudó en calificar el decreto como ridículo: el lema de la Alcaldía ha sido el apoyo a la cultura ciudadana y ahora va a quitar una de las opciones de disfrute cultural de los bogotanos , dijo.

Leyva fue el que trajo a Fito Páez y a Charly García; a Rubén Blades, Willie Colón y Andy Montañez; realizó el Mundial Vallenato, organizó el reciente concierto de Shakira y el de los Nenes de la Salsa.

El tendría que cancelar el Festival del Merengue; la presentación de Carlos Vives, del 28 de noviembre, y la presentación de Fania all Stars, del 12 de diciembre. Para febrero de 1998 tenía programado a Eros Ramazzotti.

John Sepúlveda, que trajo a Gloria Estefan, a Jon Bon Jovi y a Elton John, dijo que la medida dejaría sin grandes espectáculos a la capital, pues aunque la Alcaldía ofreció el parque Simón Bolívar como alternativa: el productor de Rock and Pop, encargado de las giras de U2 y los Rolling Stones, dijo que ninguno de sus artistas se presentaría en ese lugar pues no ofrece garantías .

Según Sepúlveda, los Rolling Stones esperaban venir durante el primer semestre de 1998. Lo mismo pasaría con Michael Jackson, con el que estaban negociando Rodven y el Teatro Nacional.

Hay que ser dúctil y comprensivo con una ciudad tan caótica y que no tiene lugares para espectáculos de este tipo. El concierto de El Gusto es Nuestro se hará en los estadios de México y Buenos Aires. Nosotros ya pagamos el alquiler de la alfombra y solo eso cuesta 25 millones de pesos , dijo Fanny Mikey.

La cultura debe dar el 10 por ciento de la boletería al deporte; es justo que el deporte le retribuya a la cultura , afirmó Marco Barraza, de Globo Musical.

El parque Simón Bolívar fue rechazado por los empresarios pues no cuenta con baños, instalaciones eléctricas adecuadas, sistema de graderías, divisiones para el cobro de diferentes precios en las entradas, ni sistema de seguridad y control de los asistentes: no ofrece las garantías que un espectador que paga 50.000 pesos merece. De otra parte, en el mundo no hay escenarios solo diseñados para estos espectáculos pues no son rentables , agregó Juan Carlos Nuñez, de Rodven.

Mientras que El Campín tiene una capacidad para 57 mil espectadores, el Palacio de los Deportes, que sería una opción, solo puede albergar a unas 5 mil personas y el parque Simón Bolívar a 43 mil asistentes, pero con las carencias señaladas.

Cada concierto representa un ingreso de 30 a 50 millones de pesos para el estadio, que suman cerca de 300 a 500 millones de pesos al año para que el lugar pueda subsistir. Sin esos recursos se pierde el equilibrio comercial que teníamos estipulado en el contrato entre la Alcaldía y Estadios S.A. , dijo Jesús Peña, de Estadios S.A., firma administradora de El Campín.

Historias de desconciertos Los problemas en torno a los conciertos tienen estos antecedentes recientes: Noviembre 29 de 1992: Violentos disturbios, que dejaron numerosos lesionados y edificaciones y vehículos apedreados, ocurrieron en cercanías del estadio El Campín, en cuyo interior se cumplía, en orden, el concierto del grupo Guns N Roses.

Cinco vehículos y decenas de agentes antimotines enfrentaron con bolillos y gases lacrimógenos, durante varias horas, a numerosos grupos de revoltosos que lanzaban piedras y botellas contra policías, casas y carros. En el barrio Nicolás de Federmán hubo disparos de armas de fuego. También hubo tiros en Sears y Galerías. Los disturbios estallaron hacia las 9 de la noche, en forma simultánea, en cuatro sectores.

Abril 13/94: Alvaro Angarita Rodríguez elevó una tutela ante el Tribunal Superior de Bogotá para impedir la realización del concierto de Eros Ramazzotti en el Estadio El Campín, programado para el 15 de abril.

Dijo que por un fallo de la Corte Constitucional y otro del Consejo de Estado quedó prohibida la celebración de estos eventos en los escenarios deportivos.

Abril 15 de 1994: Con el argumento de que el Estadio El Campín es un bien público destinado para la realización de actividades deportivas, el Tribunal Superior de Bogotá le ordenó al alcalde Jaime Castro impedir el concierto del cantante Eros Ramazzotti, programado para las 8:30 de la noche.

En criterio del Tribunal, las autoridades deben evitar que en el estadio se celebren eventos diferentes a los deportivos, que puedan implicar peligro para sus instalaciones.

El pronunciamiento lo hizo la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá ocho horas antes del espectáculo.

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