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UNA PRINCESA SOLIDARIA CON LOS DROGADICTOS

UNA PRINCESA SOLIDARIA CON LOS DROGADICTOS

Bajo un sol tropical y una temperatura de 30 grados centígrados y en un agitado recorrido de cerca de siete horas, la princesa Ana de Inglaterra, vestida de rojo y negro, tuvo tiempo para apreciar el verde de Cali, los saludos y las flores.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Con su cabello recogido, elegante y sencilla, seria y con paso rápido hizo su primera visita en el Centro de Prevención y Rehabilitación Caminos, mientras los vecinos del barrio La Base, donde está ubicada la sede, la seguían silenciosos con la mirada y comentaban que era muy blanca.

Llegó media hora más tarde del horario previsto a Caminos a las 9:50 a.m. El avión privado de la Reina Isabel II, donde viajaba junto con su esposo el capitán Thimoty Laurence, de la Armada Real; el embajador de Inglaterra, Leycester Coltman y toda su comitiva y que debía aterrizar en la Base Aérea Marco Fidel Suárez fue desviado hacia el terminal aéreo Alfonso Bonilla Aragón, porque las condiciones climáticas no lo permitían, estaba nublado; pero luego la nave recibió autorización para aterrizar en el aeropuerto militar.

La Princesa Real recibió la venia de las directivas de Caminos, que momentos antes esperaban con angustia su llegada. Las Damas del Voluntariado estaban listas para hacer la calle de honor que conducía al auditorio, donde el presidente de Caminos, Guillermo Zamorano, le dio la bienvenida.

Posteriormente se presentó el programa de la institución por parte de una de las directivas, Darcy Galeano, quien al final de su exposición manifestó su preocupación por la situación económica de la institución. Fue cuando la princesa comprendió la angustia y esbozó una sonrisa de comprensión por la situación y conversó unas palabras con su esposo Thimoty.

En Caminos, mostró bastante interés en conversar con los pacientes que se rehabilitan, por algo es presidenta de más de 220 organizaciones de ayuda humanitaria, y protección de las víctimas de la violencia. Allí demostró a través de sus gestos su solidaridad con los jóvenes adictos a la droga.

Su itinerario estaba al sur de Cali, en el colegio Colombo Británico, y la comitiva formada por las Fuerzas militares, los periodistas y reporteros gráficos, a quienes los curiosos les gritaban paparazzis , siguieron a grandes velocidades a la camioneta gris Land Rover, con vidrios polarizados donde iba la Princesa Ana, con sus vestido rojo estilo camisero, zapatos mocasines con tacón bajo, guantes negros, aretes y gargantilla de perlas diminutas y un prendedor con un rubí incrustado en oro.

La Princesa recorrió los nuevos puentes de la autopista sur y al desembocar a la calle 5a. fue recibida a lado y lado por los deportistas que le hicieron calle de honor con sus bicicletas ya que la ciclovía fue interrumpida.

Según el Embajador Coltman, a la Princesa Ana le sorprendió el sol tropical y en especial la estructura física de Cali y la amabilidad de la gente.

En el colegio Colombo Británico, la Princesa fue recibida con un ramo de rosas diminuta rosadas, y por todo el profesorado y los 1.120 estudiantes que le hicieron calle de honor, quienes ayer laboraron como un día común y corriente. Durante su recorrido, los pequeños la recibieron con banderas de Inglaterra y Colombia y con el ritmo de cumbia. La Princesa solo se detuvo unos minutos para mirar a las pequeñas vestidas de blanco que movían sus caderas al ritmo de la música.

El presidente del colegio Británico, Luis Alfredo Maldonado, le dio la bienvenida y colocó una placa en honor de la Princesa. Luego se ofreció en la cafetería, jugos, café y pasabocas de los cuales la Princesa comió poco. El embajador Coltman dijo que la Princesa es de poco apetito solo come frutas, le gusta la pitaya. En el Colombo Británico recibió también un ramo de orquídeas y otros tres ramos de margaritas que recogía su Dama de Compañía.

La Princesa fue luego a almorzar al Club Campestre donde el gobernador Germán Villegas y el alcalde de Cali, Julio César Martínez, le entregó las llaves de la ciudad. Allí fue muy espontánea, muy amable. Martínez le dijo que era un honor para Cali tener su visita por la imagen de la ciudad y ella respondió con agradecimientos y una flor para la ciudad: Cali es muy bonita y muy verde .

Mientras tanto, en el Hospital Club Noel, las directivas médicas del centro donde a diario llegan a la sala de Urgencias 100 niños y se hospitalizan 120 niños y jóvenes, se alistaban para entregarle una tarjeta elaborada por ellos mismos. Su alteza Real, recorrió las salas de cirugía donde ayer, con motivo de su visita realizaron 10 cirugías de labio leporino y paladar hendido. Le ofrecieron un café y un espectáculo por parte de los integrantes de la primera escuela profesional de Circo para a Todos.

En la tarde y con lluvia, la Princesa se dirigió al zoológico de Cali, mientras su esposo preguntaba si es verdad que en América Latina hay tanta tala de árboles como dice la prensa.

La Princesa Ana se fue de Cali con recordando la amabilidad de los caleños y los presentes que le hicieron, un collar precolombino, un libro sobre Colombia y una. Cali tuvo visita real.

Tierna y sencilla Luz Amparo, una de las pacientes rehabilitadas del Centro de Prevención y Rehabilitación Caminos, conmovió con su testimonio a la Princesa Ana y a los asistentes. Habló de su infierno cuando se volvió drogadicta cómo había perdido sus hijos, los atentados que sufrió y cómo logró volver a la sobriedad. La Princesa seguía escuchándola con atención y mucha seriedad. Cuando terminó Luz Amparo, su Alteza Real se dirigió hacia algunos de los jóvenes que se rehabilitan en el Centro y conversó con ellos. Fue cuando mostró su interés por los programas y sus afectos; abrió sus brazos y los apretó un poco en señal de felicitaciones a los muchachos por estar allí.

Dora Rodríguez, de 14 años, una de las pacientes que respondió los interrogantes de la princesa Ana dijo que le pareció muy linda, sencilla pero especialmente tierna.

La joven que lleva seis meses en Caminos dijo que la Princesa Ana les había preguntado cómo se sentían, si el programa de rehabilitación los había cambiado y les había servido. Finalmente les dijo éxitos , mientras se disponía a comer lo que ofreció Caminos, pandebono y cocacola. Un aplauso cerrado de los 60 pacientes que se rehabilitan en Caminos, ubicados en un salón contiguo al auditorio, acogió finalmente a la Princesa Real.

La ciencia, su interés En el colegio Colombo Británico donde estuvo recorriendo los salones de clase y bibliotecas, la Princesa Ana mostró su interés por la investigación científica. En este colegio que lleva 41 años aportando a la educación en Cali, con un 35 por ciento de profesores ingleses, se detuvo a conversar con los alumnos que en tres laboratorios hacían experimentos con tubos de ensayo y elementos de la física.

Ese interés por lo científico también se demostró cuando llegó a la cafetería del colegio después de haber sido recibida por los 1.120 alumnos en calle de honor y comenzó a saludar y a conversar con miembros de la colonia inglesa en Cali.

Jackeline Ashby, quien lleva 17 años viviendo en Cali y labora en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) dijo que la Princesa Real se había interesado por los programas de la entidad y había preguntado por qué el Ciat estaba en Cali. Ella le contestó que era porque el clima tropical del Valle era importante para el desarrollo de las semillas.

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