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LOS JUEGOS DEL ARTE

LOS JUEGOS DEL ARTE

Barcos que no son de papel pero sí de latas, triciclos que no caminan pero sí sugieren y areneras que no tienen arena pero sí maizena, son solo algunos de los juguetes de arte que se exhiben por esta época en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño con el fin de integrar a los artistas con la Navidad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Según el registro y los papeles oficiales se trata de 33 juguetes.

Treinta y tres objetos de arte que van desde muñecos de circo totalmente desarmables un niño le quita su cabeza, le muerde la nariz, levanta su cuerpo y lo hace rodar por el piso de esta juguetería que no es juguetería, pero que lo parece hasta rompecabezas, cocodrilos de algodón, maquetas de madera, puzzles minimalistas y juegos de ajedrez.

Todos haciendo parte de un juego en donde el arte y la diversión quieren mezclarse con sutileza. Todos viviendo gracias a las manos del niño que hace girar un balancín colgado del techo o del adulto que, temeroso y torpe, siempre torpe, se encarama en un carro de balineras en realidad dos carros de balineras que ganaron recientemente el Salón de Arte Joven para recuperar algo de la infancia desperdiciada. Aunque sea por un momento. Aunque ese momento también se desperdicie..

De qué se trata todo esto? De lúdica (esa palabra que tanto sale de las bocas de quienes juegan a ser niños, pero con rígidas poses de madurez), de interacción con la imaginación, de poder creativo, de intenciones que en ocasiones se pierden no todos pueden recuperar la infancia pero que tratan de entrar en el juego del Salón del Juguete, un evento que en su segunda versión premió con cinco millones de pesos a Gustavo Sanabria por su Tricímetro , un triciclo de seis puestos hecho con bancas de cerámica de barro cocido que quiere demostrar cómo muchas veces no necesitamos que exista una funcionalidad específica, si hay una funcionalidad sugerida .

Sugerir para jugar La exhibición no es nueva.

El año pasado, esta misma fundación realizó una muestra similar y hace un par de años la Galería El Museo montó una de peso mayor cuando invitó a reconocidos artistas a participar en un evento para Navidad. En esa ocasión estuvieron Jim Amaral, Fernando Arias, Guillermo Londoño, Luis Luna, Carlos Salas y Bernardo Salcedo, entre otros.

Esta vez, la exposición camina sobre lo que ya se ha hecho y trata de sorprender. Los artistas son diferentes: Antonio Caro, Mauricio Bejarano, Yolanda Mesa, Fernando Rubio, Gustavo Sanabria y Doris Mayorga, entre muchos más, se encuentran reunidos a través de su obra. Unos logran su objetivo. Otros se quedan en el intento.

Quisimos que la convocatoria para este año fuera diferente y por eso decidimos que los juguetes de los artistas debían interactuar con el público, que se pudieran tocar, mover y jugar con ellos , comenta María Elvira Ardila, curadora del Salón del Juguete, que ya contaba con la experiencia de haber sido la curadora de la muestra de El Museo.

Lo que sí está claro es que no es una juguetería para ir a comprar juguetes , añade.

Por eso, lo que menos importa es que estos juguetes-objetos de arte no hagan parte del mercado mundial del juguete que para el próximo siglo moverá alrededor de 80.000 millones de dólares, según un reporte de Euromonitor. No. Las cifras molestan. El juego y el arte puede que nunca.

Lo más interesante es que el juego puede ser una fórmula eficaz para que las sociedades sean tolerantes , advierte el mexicano Juan Manuel Romero, quien recibió una mención de honor gracias a sus barquitos hechos con latas de Coca Cola y alcohol. Y también para que a través de los juguetes de los juguetes de arte se descubran nuevas puertas hacia la realidad.

Discutir puede ser un juego, ser un soldado también, ser bueno o ser malo. Si se entiende esto las sociedades podrían convivir mejor , dice Romero.

El arte como juego La idea de trabajar alrededor del juego y del juguete, específicamente en el campo de la plástica viene de tiempo atrás. La lista reciente de los de artistas que lo han venido haciendo es larga.

El uruguayo Joaquín Torres García y sus juguetes constructivistas. El colombiano Edgar Negret con sus juguetes andinos. Calder y los Circos. El argentino Antonio Seguí y sus pequeñas esculturas de hombrecitos. El colombino Nadín Ospina y sus figuras modelo Disney. Y claro, también los más de 60 intaglios del zoológico que Omar Rayo realizó para el nacimiento de su hija...

Pero, cuál es el punto de quiebre en el cual un juguete deja de ser juguete para ser arte? Para Andrés Gaitán, uno de los jurados del concurso que acaba de realizar un doctorado en la Universidad de la Sorbona, en París (curiosamente su tesis giró alrededor del juego en el campo de la plástica), juego y arte no son excluyentes. Siempre hay que mirar estos objetos desde la lúdica y la propuesta artística. Los juguetes de arte no tienen una funcionalidad física. Su funcionalidad es mental .

Un ejemplo claro, según Gaitán, se dio con el trabajo ganador, el Tricímetro de Sanabria, que a pesar de no moverse físicamente tenía una proposición mental de movimiento. Esa es la idea.

Así, no todos los juguetes-objetos de arte que participan en esta muestra son en realidad objetos de arte. Muchos de ellos son juguetes con meras intenciones artísticas que se quedan ahí.

Una de las obras que bien puede resumir la funcionalidad es la que presentó Doris Mayorga, una de las ganadoras del Salón del Juguete.

En una de las salas de la exposición Mayorga depositó en pequeñas areneras diversos materiales (gelatina cubierta de escarcha, maizena, arena) para que cada persona manipulara cada objeto según sus propias inquietudes. Todos somos artistas, dice ella, y así lo pudo constatar el día de la inauguración y premiación del evento, el martes pasado.

Aquí lo que importa no es la arenera como tal, sino lo que la gente puede hacer dentro de ella , enfatiza Mayorga. Croquis, huellas, firmas, todo cabe. Porque existe una sugestión especial (una sugestión estética) entre el objeto y la contemplación.

Un juguete que sea también un objeto de arte debe sugerir e implicar y recordarnos que estamos vivos, que podemos correr montados en un palo pensamos que vamos sobre el lomo de un caballo , explica Gustavo Sanabria.

Las obras del Salón del Juguete lo hacen, aunque no todas transmitan verdadero arte. Quizás no importe, pues como dice Sanabria nos volvemos tan serios y tan hombres que perdemos la razón de ser, que es la sensibilidad . Y esta puede ser una buena época para no ser tan hombres y simplemente jugar.

Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Calle 10 N 3-16. Teléfono 282 94 91. Abierta hasta finales de enero.

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