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AL COMERCIO LE LLEGÓ LA NOCHEBUENA

AL COMERCIO LE LLEGÓ LA NOCHEBUENA

El año pasado, Ana Cristina Rivera, una ama de casa de Bogotá, pensaba regalarle un carro de control remoto a su hijo de siete años. Sin embargo, el niño tuvo que contentarse con un conejito de peluche.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

La razón, eso fue lo único que encontró en el mercado, a las 10 de la noche del 24 de diciembre. No había nada que hacer. Como llegué tarde a efectuar mis compras tuve que echarle mano a lo primero que encontré .

Ella se aseguró de que esta vez no le sucediera lo mismo. Su hijo, ahora de ocho años, tendrá un carro de control remoto. El juguete fue comprado hace 15 días, probado, envuelto en papel regalo y con una tarjeta alusiva a la Navidad.

Y es que hacer compras el próximo miércoles, será tan difícil, que se corre el riesgo de regresar a la casa con la manos vacías o con un regalo que nunca había imaginado dar, a pesar de que el comercio ha ampliado los horarios de atención al público hasta la media noche, con el fin de que los clientes tengan más tiempo para hacer sus compras.

No por nada, el 24 de diciembre es el día de mayores ventas del comercio, todos los años, debido a que el niño Dios deja las compras para última hora.

Los tumultos son de tal magnitud que aunque los almacenes estén tres veces más llenos que en días normales, las ventas apenas se incrementan entre 30 y 50 por ciento. Los compradores que logran ingresar a un almacén de juguetes el 24 de diciembre entre los 5:00 de la tarde y las 10:00 de la noche no tienen muchas posibilidades de escoger.

Según los estudios hechos por Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), diciembre rompe todos los récord de ventas mensuales. Todo indica que en esta oportunidad el comercio está bastante movido. Las ventas se reactivaron, en todos los campos , dijo Rafael España, director de investigaciones económicas de Fenalco.

Pero el 24 no es el único día bueno de diciembre. En promedio, en este mes se incrementan las ventas entre el 15 y el 20 por ciento, en comparación con el promedio del resto del año. Es más, el 23 de diciembre es el cuarto día de mejores resultados para el comercio, después del 24, el 31 y el miércoles Santo.

Esta situación se repite en el comercio de todo el país, no importa si la ciudad o el municipio es pequeño o grande.

De acuerdo con la información suministrada por los gerentes comerciales de los almacenes y sus propietarios, la juguetería es el área que más se mueve durante esta temporada. Los centenares de bodegas que en noviembre pasado estaban llenas de juguetes quedarán desocupadas el 24 de diciembre. Lo que no se venda es porque es muy malo , dijo a EL TIEMPO, el gerente de una empresa, que pidió reserva de su nombre.

Llenos de comida Los comerciantes coinciden en que la línea de licores y alimentos propios de la temporada ocupan el segundo lugar en ventas. Embutidos, pavos, pollos, lechona. tamales, carne de res y cerdo, verduras, frutas, especialmente uvas, quesos, gaseosa, agua, tortas, galletas, golosinas, vino, whisky, aguardiente, vodka, ron y cerveza, hacen parte del menú de consumo más vendido en la Navidad y el Ano Nuevo.

En concepto de los representantes del comercio, con excepción de la línea escolar, en diciembre no hay negocio malo, pese a que unos productos tienen más salida que otros.

Vestuario, calzado, miscelánea, relojes, joyas, perfumes, lociones, música, artículos de cuero, a electrodomésticos, implementos para el hogar, vehículos, herramientas, suscripciones a revistas y periódicos, pasajes aéreos, gorros de Navidad y miles de detalles, se venden como si estuvieran en promoción.

Sin importar el sitio donde la gente vaya a pasar la Navidad y el Año Nuevo, las ventas del comercio no se frenan. En ciudades, pueblos, campos, hoteles, restaurantes y demás centros de recreación siempre habrá regalos.

Lo que no se vende A quién se le ocurriría montar un puesto de venta de cuadernos o textos escolares durante la temporada de Navidad y Año Nuevo?. A nadie. Es más, las cadenas de supermercados desocupan los estand de línea escolar durante diciembre y los llenan de juguetes, arreglos navideños o de los productos de mayor demanda en esta época.

Para las papelerías y los expendios de útiles escolares, diciembre es uno de los meses de menores ventas en el año, mientras que para el resto del comercio es la época hacer una verdadera Navidad en ventas.

Sin embargo, las papelerías saben que en esta temporada hay que cargarle la mano al surtido de papeles, especialmente de regalo, pegantes y productos que se utilizan en la fabricación de adornos de Navidad, pesebres, arbolitos y decoración de vitrinas y centros comerciales. Con estos productos, sus negocios logran pasar el duro período de fin de año, mientras les llega la bonanza, es decir, el ingreso de los estudiantes a escuelas, colegios y universidades.

Pero las librerías tampoco entrar en la lista del comercio descabezado en Navidad. Muchas personas optan por regalar libros, lo que hace que este tipo de negocios tengan trabajo todo el año.

A los que sí les va mal es a los consultores, asesores y contratistas de servicios profesionales. Desde comienzos de diciembre, la mayoría de ellos salieron a vacaciones forzosas. La Navidad y el Ano Nuevo los cogió desocupados.

Su actividad, después de la de los maestros, es la que más descansos tiene al año. Por lo general, asesores, consultores y contratistas trabajan únicamente diez meses debido a que en enero las empresas no han comenzado a ejecutar sus planes de acción, y en diciembre el presupuesto se agota.

Se quemó la pólvora Desde el primero de noviembre de 1995, cuando el entonces alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, prohibió la quema de pólvora debido a los accidentes registrados con varios niños, el día de las brujas, fabricar pólvora paso de ser uno de los mejores negocios de Navidad y Año Nuevo al peor de todos.

Este ejemplo fue adoptado por la mayoría de los alcaldes del país, lo que hizo que el negocio, prácticamente desapareciera y se convirtiera en una actividad clandestina.

El problema no es solamente que la gente se abstenga de comprar este tipo de productos, sino que el fabricante, el vendedor y el comprador puede ir a parar a la cárcel, además de que pierden toda la mercancía que tengan en su poder. Permanentemente, la Policía efectúa decomisos de pólvora con grandes pérdidas para sus dueños.

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