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OFENSIVA FRANCESA

OFENSIVA FRANCESA

Con calidad e historias diferentes, los franceses lanzan en México su contraofensiva continental contra el monopolio de Hollywood.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Acapulco, una bahía que hace soñar , sirvió como escenario de película para la promoción estratégica en México y el continente del producto exportable de la Unifrance Film International imagen comercial del cine francés en el mundo. Según lo manifestado en rueda de prensa por su presidente, Daniel Toscan du Plantier, hay posibilidades para todos los estilos, todas las edades y todos los gustos puesto que se trata de un cine dirigido hacia el espectador sensible y maduro . Mientras que Hollywood basa todo su éxito en aspectos económicos muy organizados, Francia posee una diversidad de temáticas y una mirada bastante peculiar sobre el acercamiento a los sentimientos que abre posibilidades a las jóvenes realizadoras u otros cineastas de orígenes étnicos diferentes.

Hay que redefinir las reglas del juego para competir con el contendor americano y buscar alternativas al monopolio de quienes han acaparado la oferta de películas . Para Toscan, México es un país líder de la América Latina que se propone cada día más conservar su identidad, pero siente muy profundamente la hegemonía norteamericana. Con historias que atrapen realmente y buenos criterios de selección agregó podemos efectivamente demostrar en qué consiste la diferencia . Antes de finalizar noviembre, y durante cuatro días consecutivos, fuimos testigos excepcionales de la masiva acogida de los acapulqueños a una muestra de 18 cintas presentadas a su vez por una comitiva de más de doscientos profesionales provenientes de París y México D.F.

Para todos los gustos Western Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes 97, recrea la casual amistad de dos marginados que viajan por las carreteras de Bretaña en busca de aventuras sentimentales no siempre correspondidas. Paco es un vendedor catalán que conquista sin dificultades a las mujeres y Nino un ladronzuelo ruso-italiano que desearía gustarle a todas ellas. En este road-movies del oeste francés, se encuentran a su paso con esposas abandonadas y madres solteras que ponen a prueba la tolerancia multirracial dentro del contexto de las frescas tradiciones provincianas. Su director es el aclamado Manuel Poirier.

La camarera del Titanic, del realizador catalán Bigas Luna, narra en imágenes monocromáticas la verdadera e increíble historia de un obrero metalúrgico que ve partir el trasatlántico hacia su trágico final, sin jamás olvidar la última noche de placer que pasó con una hermosa servidora de ultramar. Basada en la popular novela de Didier Decoin, Olivier Martínez y Aitana Sánchez-Gijón protagonizan un romance imaginario e igualmente perverso en donde las versiones originales se transforman en recurso de dramatización de los hechos a la manera de un cuento teatralizado que hechiza a sus espectadores.

Artemisia, ópera prima de Agnes Merlet, constituye una lección de estética y un homenaje a las bellas artes a partir de una recreación de época que no descuida los detalles escenográficos propios de una pieza maestra; en efecto, la luz, el color, la composición y la perspectiva adquieren consideraciones íntimamente ligadas con el proceso de la creación artística de los talleres de comienzos del siglo XVII. Artemisia Gentileschi, pintora de frescos renacentistas que le incorporó precisiones anatómicas a los temas religiosos, sufrió en carne propia los rigores de una educación pictórica coartada por los tabúes eclesiásticos.

Le tengo odio al amor, de la directora Laurence Ferreira Barbosa, sitúa las relaciones de pareja en el contexto actual de la periferia parisiense con el seguimiento rutinario a una médica interna cuyos pacientes heterogéneos sacan de quicio a cualquier mortal: el hipocondríaco que bordea las actitudes imprevisibles de los sicópatas, el joven enfermo de sida cuyas tendencias hacia el suicidio son inevitables o aquel anciano desahuciado que no pierde las esperanzas del diagnóstico milagroso.

El séptimo cielo, del veterano director parisiense Benoit Jacquot, asume el cuadro resquebrajado de los matrimonios contemporáneos y recurre a la terapia de grupo para entrar en divagaciones hipnóticas cuyos alcances científicos dejarán bastante que desear. Sandrine Kiberlain y Vincent Lindon son dos actores regulares que recorren los bulevares de París en medio de crisis conyugales y actitudes nerviosas e intransigentes que merodean la histeria colectiva. Jacquot, el exquisito autor de Las alas de la paloma, vive la crisis.

Martha, o la promesa del día, según Jean-Loup Hubert, traslada el drama de los corazones infelices al escenario ya un poco anacrónico de la primera guerra. Bajo los parámetros existencialistas del dolor, la soledad y la desesperación, Hubert (El gran camino y Después de la guerra) relata una historia más de amor entre una maestra y un soldado que deben atravesar la dureza de las trincheras y la incertidumbre de los refugios. Conclusiones: el presunto hijo del soldado desconocido y... el amor es más fuerte que todos los peligros .

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