UNA NAVIDAD SIN QUEMADOS

UNA NAVIDAD SIN QUEMADOS

La gasolina y uno de sus derivados, el cocinol, es otra de las causas más frecuentes de quemaduras en nuestro medio.

21 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Por ello, en el marco de la campaña Una Navidad sin quemados de EL TIEMPO y el Hospital Simón Bolívar vamos a hablar de este tipo de accidentes que ocupan el primer lugar en las lesiones por quemaduras.

El mecanismo por el cual este producto inicia con suma facilidad un incendio es la alta volatilidad (tendencia de un líquido a evaporarse) que se concentra dentro de los recipientes donde se almacena.

Cuando se destapan, dichos vapores se diseminan en el ambiente fácilmente, impregnando cuanto objeto se halle alrededor y con mayor razón en las ropas, lo que a su vez da lugar a que se inicie el fuego en forma inmediata, sin que la víctima tenga oportunidad de reaccionar.

Esta situación es la más frecuente cuando se intenta tanquear una estufa estando el piloto (elemento que traen estos artefactos, para iniciar su funcionamiento) aún encendido. A ello se agrega que, por lo general, los galones de gasolina se almacenan en la cocina.

Ahora bien, recordemos la situación repetitiva del menor de edad manipulando, sin la debida preocupación, estos combustibles de uso doméstico dentro de la única pieza o vivienda donde permanecen encerrados varios niños pequeños.

La quema de basuras y neumáticos con gasolina ha sido en los niños otra causa frecuente de quemaduras cuando, desconociendo sus precauciones y tomándolo como juego, se impregnan con la gasolina.

Otro problema es originado por quienes manipulan combustibles en vehículos de transporte, con fallas técnicas, pasajeros en su interior y sin medidas de seguridad para los mismos, tema que no es desconocido para nadie.

A nivel industrial, se ve en forma cotidiana el lavado de artefactos mecánicos con gasolina. El fuego lo inicia un fumador cercano al lugar o una chispa eléctrica.

El almacenamiento del combustible en tanques deteriorados, cercanos a líneas eléctricas defectuosas, a otros productos inflamables y a temperaturas no aptas, también ha ocasionado incendios masivos.

En un accidente automovilístico las víctimas quedan atrapadas en el vehículo en llamas, con lo que se producen quemaduras muy graves.

Las peores quemaduras las hemos visto en este tipo de accidentes. La gasolina, el cocinol y otros derivados industriales, al entrar en contacto con la piel, llegan rápidamente a las capas profundas, a donde igualmente se extiende la llama dando lugar a lesiones en una o varias capas de la piel, determinando así el grado de profundidad según clasificación médica.

Las víctimas de las catástrofes a las que se hace referencia en esta publicación son aquellas que por naturaleza del siniestro sufren lesiones por fuego, explosiones, o agentes químicos.

La estimación de la magnitud del desastre en lo referente a sus víctimas, se hace de acuerdo con el número y la gravedad de cada una de ellas. Las lesiones pueden ser únicas o múltiples, si abarcan una o más áreas del cuerpo; simples o complejas, si se trata de una quemadura pequeña, o extensa, si se acompañan de fracturas o lesiones de vías respiratorias en los casos de asfixia producida en espacios cerrados.

Ahora veamos el proceso a que un quemado se somete durante su estancia hospitalaria: Si el accidente no le ocasionó ningún otro tipo de lesiones, excepto la quemadura por sí misma, se le someterá a múltiples procedimientos quirúrgicos en un afán por limitar la extensión de la lesión, disminuir las infecciones que son la primera causa de mortalidad en estos pacientes, todo ello sumado al dolor que le ocasionan las heridas hasta meses después de haber salido del hospital, y si lo supera, se enfrentará luego al proceso de rehabilitación que se inicia a los pocos días de la quemadura y va hasta años después cuando aún probablemente no se ha recuperado física, emocional y sicológicamente del trauma.

Pero si a la quemadura se le agregan otro u otros tipos de traumatismos como son las fracturas y la desastrosa lesión de las vías respiratorias producida durante la inhalación de humo en recintos cerrados, el tratamiento es más complejo y las complicaciones no se hacen esperar, lo que implica mayores períodos de hospitalización, tratamiento en unidad de cuidado intensivo. Las secuelas en los sobrevivientes, en lo que se refiere a su reconstrucción funcional, física y social, es muy difícil y qué decir del aspecto laboral: probablemente no lo pueda volver a hacer y no propiamente porque quede absolutamente inhabilitado sino porque se le va a rechazar.

Nuevamente cabe formularse la pregunta: cuánto le va a costar una institución de salud en nuestro país un paciente quemado en estas condiciones? Tres a cuatro millones de pesos, por cada paciente promedio sin mayores complicaciones. Sin embargo, un paciente como el que se describe puede costar cerca de 15 millones de pesos y no son pocos los casos. Y qué decir del costo humano, familiar, social y laboral? Se están diseñando para nuestro medio dispositivos de planificación y asistencia, teniendo en cuenta el número elevado de víctimas y lesionados que debieron ser atendidos eficazmente en incendios.

Advertir la necesidad imperiosa de estar mejor preparados para tratarlos con eficacia y adoptar medidas de seguridad que contribuyan a su prevención.

Para prevenir Para prevenir este tipo de accidentes, no solo en esta época del año sino durante todo el tiempo, es importante seguir estas recomendaciones: 1. Revise los escapes y defectos en las estufas.

2. Tenga cuidado al tanquear . Hágalo estando la estufa apagada y fría.

3. Evite que los niños la utilicen.

4. Evite las conexiones eléctricas cerca de los combustibles o las estufas.

5. No permita que los niños jueguen en la cocina.

6. No almacene combustibles en las habitaciones o en la cocina.

7. Cambie la estufa a gasolina por la estufa a gas. Es más segura.

Asesoría: Guillermo A. León, médico cirujano, vicepresidente de la Fundación del Quemado, médico del Grupo de Quemados del Hospital Simón Bolívar.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.