CUBA RECUPERA LA FE

CUBA RECUPERA LA FE

Terminaron las décadas de recogimiento intracelestial de la Iglesia cubana: más de 500.000 fieles acuden a cara descubierta cada domingo a los templos, resurge la unión de prensa católica, las organizaciones humanitarias está cada vez más activa, los bautizos se multiplican, el día de Navidad será festivo por primera vez desde 1969, mientras que, si no reciben permiso gubernamental para nuevos lugares de oración, los cubanos los levantan a espaldas de la autoridad.

18 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Todo esto, mientras se ultiman los preparativos para recibir con todos los honores al Papa Juan Pablo II el próximo mes de enero.

Renacer de la fe, despertar religioso, primavera eclesiástica son las imágenes empleadas por el clero de La Habana y por altos funcionarios del Vaticano para describir la revitalización de la Iglesia isleña tras un largo periodo de ateísmo, doctrina que se convirtió en religión oficial. Así lo admiten hoy las cabezas visibles del Estado y de la Iglesia, Fidel Castro y el cardenal Jaime Ortega, en una extraña coincidencia que simboliza los tiempos que corren.

Según los últimos datos de la Iglesia, mes a mes aumenta el número de quienes asisten en los templos, hasta el punto de que se dice que el 45 por ciento de los cubanos está bautizado. Aunque la cifra de católicos practicantes representa menos del 5 por ciento de una población de 11 millones de habitantes, es un gran avance respecto a la situación que prevalecía unos pocos años atrás, cuando las iglesias estaban vacías -muchos católicos tenían temor a ser tachados de contrarrevolucionarios- y lo sorprendente resultaba que todavía alguien creyera en Dios .

Buena parte de los nuevos feligreses son jóvenes, aunque también se aprecia un retorno de los llamados cristianos de la década de los 50 , personas que una vez pertenecieron a organizaciones laicas de la Iglesia y que tras el triunfo revolucionario las abandonaron al calor de teorías marxistas, por temor a represalias o por mera conveniencia. Paralelamente, se han disparado las cifras de primeras comuniones, bodas religiosas y, sobre todo, bautizos. Tan sólo en La Habana se contabilizaron más de 260.000 personas que entre 1987 y 1995 recibieron las aguas bautismales.

Muchas personas se acercan a la fe católica con el deseo de encontrar en ella salvación, amor, amistad, libertad , dice monseñor Emilio Aranguren, secretario general de la Conferencia Episcopal, al comentar el regreso de los cubanos a la fe. A la explicación teológica de que Dios no se ha olvidado de los cubanos , se suman también razonamientos terrenales. Sociólogos cercanos al Gobierno interpretan el resurgir del catolicismo como una vía de escape o refugio espiritual frente a las penurias cotidianas tras ocho años de aguda crisis económica.

La revitalización de la Iglesia también se vio favorecida por la decisión del Partido Comunista, en 1991, de permitir el ingreso de creyentes en sus filas y por la reforma constitucional de 1992, que cambió a Cuba de Estado ateo a nación laica. Para acoger la oleada de nuevos creyentes funcionan unos 7.000 templos, parroquias y casas de culto diseminados a lo largo del país, aunque casi 5.000 de estos lugares de oración fueron construidos de manera ilegal y operan sin autorización. En sólo dos años (1995-96), la Iglesia católica creó tres nuevas diócesis, para sumar diez en toda la isla. De forma simultánea, recibió permiso para la apertura de 548 casas de misión, que suplen la falta de templos en Cuba, donde no se construye una sola iglesia desde 1959. Existen en toda la isla unas 600 iglesias y cerca de 80 órdenes religiosas católicas.

La infraestructura Con el apoyo de 500 monjas, 270 sacerdotes -la mitad de ellos extranjeros- tienen que repartirse la explosión de nuevos creyentes. Los obispos cubanos vienen planteando desde hace tiempo que debido al crecimiento de la Iglesia les resulta necesario reforzar su infraestructura con más religiosos extranjeros. Para alivio de párrocos, unos mil jóvenes cubanos se han matriculado en cursos de Teología, si bien sólo un 10 por ciento son seminaristas.

Aunque la vieja exigencia de acceso a los grandes medios de difusión continúa vigente, cada diócesis tiene ahora su propia publicación. Con gran demanda entre católicos y no creyentes, los textos publicados por la Iglesia (Vitral, Vivarium, Palabra Nueva, etcétera) se agotan con rapidez.

Atrás han quedado los años más tirantes del enfrentamiento. Al triunfar la revolución había cerca de 800 sacerdotes y 2.000 monjas, la mayor parte extranjeros. Tras el choque frontal de la Iglesia y el Gobierno -después de que el régimen de Castro denunciase la vinculación de algunos religiosos con la CIA y con la realización de actos contrarrevolucionarios - fueron expulsados 130 sacerdotes, de los cuales 45 eran cubanos, y se decretó el cierre de colegios y universidades católicas, así como el embargo de todos los bienes de la Iglesia, excepto sus templos.

Sin embargo, en la histórica audiencia del 19 de noviembre de 1996, Castro le dijo al Papa que, a diferencia de otras revoluciones, en Cuba no hubo sacerdotes humillados ni conflicto traumático con la Iglesia . De hecho, nunca se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas entre La Habana y el Vaticano. Durante años, el Estado y la Iglesia fueron rescatando la opción del diálogo, pero no sin reservas, fricciones y crisis.

Pese a sucesivos acercamientos, la Iglesia mantuvo su postura crítica. Para el padre José Félix Pérez, secretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal, los actuales vínculos Iglesia-Estado son cada vez más estrechos . También señala que la inminente visita del Papa ha ido mitigando los prejuicios y desconfianzas que subsisten tras décadas de mutua hostilidad.

Persiste una extrema sensibilidad que tiene razones de parte y parte: mientras el Gobierno teme que la Iglesia pueda convertirse en punta de lanza de la política estadounidense, los creyentes perciben la vigencia de sectores oficiales todavía imbuidos de ateísmo, que ven con reservas a la Iglesia , señala el académico Enrique López Oliva, experto en las relaciones Iglesia-Estado.

La línea de diálogo y colaboración se ha venido estrechando desde el encuentro en el Vaticano entre Juan Pablo II y Castro. El cortejo entre La Habana y Roma, los viajes a Cuba de varios enviados pontificios y las denuncias de la Santa Sede al embargo se materializaron en un compromiso para la tan esperada visita del Pontífice a la isla. En lo que concierne a las relaciones Iglesia-Estado, las negociaciones también avanzan. A fines del pasado noviembre, Castro autorizó la entrada de 29 monjas y 28 sacerdotes para trabajar en Cuba de forma permanente. Fue el número más alto de religiosos autorizados a establecerse en la isla en un mismo año desde 1959.

A pesar de las restricciones que el Gobierno todavía mantiene a la difusión de la fe católica, el futuro de la Iglesia en Cuba se ve con optimismo. Lo avanzado no debe retroceder. Todo no concluye con la visita del Papa... , afirma monseñor Aranguren.

PIE DE FOTO: LOS CREYENTES cubanos ya no temen salir con la cruz a cuestas. En Rincón, en las afueras de La Habana, se realizó ayer un peregrinaje por el día de San Lázaro. Este tipo de actividades hace algunos años eran impensables, pues los cristianos eran tachados de agentes de la contrarrevolución.

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