NO TODO ES LA APERTURA ECONÓMICA

NO TODO ES LA APERTURA ECONÓMICA

Con razón la gente del común espera que un Gobierno controle la inflación y permita la creación de nuevas fuentes de empleo. Pero los ciudadanos creen que eso debe ser para ya y que deben haber medidas inmediatas. Y el Gobierno seguramente quisiera satisfacer ese anhelo de su pueblo. Pero en realidad llegar a lograr esos objetivos, es un proceso que combina una serie de variables complementarias e intereses generalmente antagónicos. Y es ahí donde está la sabiduría del gobernante: lograr un equilibrio en el manejo de los asuntos económicos.

07 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Gaviria recibe una economía en franca decadencia. Una tasa de crecimiento de tres por ciento en los dos últimos años y sin perspectivas de mejorar en el corto plazo. Esa debilidad implicó un estancamiento de la generación del empleo: en junio de 1988 había en las cuatro ciudades principales 3.266.000 personas ocupadas. En junio de 1990 solo hay 19.000 más.

Adicionalmente, la inflación alcanza unos niveles no registrados en períodos anteriores, lo que sin duda, pone en peligro toda la estabilidad del manejo de la economía, en el entendido que su control puede conducir a sacrificar otros objetivos no primarios, pero si importantes.

En los últimos años, la prioridad del control de la inflación ha tenido en la represión de la demanda vía política monetaria su principal instrumento. Sin embargo, los resultados no han sido satisfactorios y por el contrario, el crecimiento y el desarrollo económico, se han supeditado al mero manejo coyuntural.

La planeación económica se ha convertido en un ejercicio financiero anual, con el objetivo cuantitativo de mantener una artificial relación entre deficit fiscal y PIB. El país no tiene metas para el mediano y largo plazo, nadie piensa cómo será Colombia en un lustro y el plan de desarrollo se ha vuelto un documento para la historia bibliográfica.

Sin abandonar el manejo de la coyuntura, el Gobierno de Gaviria deberá recuperar esa noción implícita que debe tener la economía acerca de la próxima centuria. Las señales del Gobierno entrante en este sentido, determinarán el comportamiento de los empresarios del futuro y la adopción de una política de fomento a la producción como elemento de carácter estructural, es un reto.

En parte como consecuencia de esa rumbo coyuntural y los factores adversos de orden público y terrorismo, variables como la inversión extranjera y la nacional privada, la ejecución de grandes proyectos, la adopción de nuevas tecnologías y la modernización de las empresas están aplazadas.

Pero adicionalmente, el clima también se deteriora si no son cordiales las relaciones entre el Gobierno y quienes exponen su capital. Y esa parece la tónica de los últimos cuatro años: la concertación no fue una práctica de las autoridades económicas y por el contrario, la antipatía y soberbia del Ministro Alarcón dieron la pauta.

Las encuestas sobre el clima empresarial de los negocios demuestran que no hay ganas de invertir en Colombia. Si no se mejora el clima de la inversión es poco lo que se puede esperar distinto a resultados mensuales o trimestrales en materia de inflación o de crecimiento. Segundo gran reto de la administración Gaviria. Lo demás se añade En función de la creación de las bases para el país del futuro y el mejoramiento del clima empresarial, deberá girar el manejo de la política económica del Gobierno que se inicia hoy. Son las condiciones previas.

La internacionalización de la economía como opción de crecimiento debe traspasar en el nuevo Gobierno la barrera de la sola liberación del comercio, entendida como la reducción de aranceles y la eliminación de la licencia previa que el Gobierno saliente inició.

En este sentido no hay que llamarse a engaños. Una verdadera política de apertura implica hacer la economía más competitiva y ello es incompatible con el mantenimiento de los subsidios per se y de algunas ventajas que con los años se han vuelto parte del manejo de nuestra economía. Obligatoriamente, hay que ajustar la producción nacional y es ahí donde se conocerá el alcance de una apertura integral, gradual y selectiva que ha planteado el ministro de Desarollo Ernesto Samper Pizano.

Complementariamente, la modernización del aparato económico tendrá en este cuatrenio su cuarto de hora en cuatro campos básicamente: en equipo, en infraestructura, en la normatividad laboral y en las entidades del Estado.

En Colombia, la participación del sector manufacturero en el PIB se ha mantenido constante alrededor de un 20 por ciento entre 1965 y el final de los años ochenta, en tanto que en países como Corea pasó del 18 al 30 por ciento y en Brasil alcanza el 28 por ciento. Como consecuencia de ese estancamiento, las industrias primarias de alimentos y agroindustria nos aportan el 35 por ciento del valor agregado, textiles y confecciones el 14, en tanto que maquinaria y equipo de transporte solo el ocho por ciento.

En nuestro país, los puertos son costosos y malos. El transporte férreo virtualmente no existe. Las vías y sistemas de transporte por río y carretera encarecen la producción y el equipo es obsoleto. Su modernización es una herramienta de primer orden para impulsar el comercio exterior.

Una de las limitaciones a la generación de empleo y al mismo crecimiento de la economía es la inmovilidad del factor trabajo, como consecuencia de un falso paternalismo de las normas laborales. Hay en el país suficiente ilustración y conciencia en este sentido y anticipadamente el nuevo Gobierno estudia el tema.

Finalmente en este campo, el aparato estatal requiere un empujón . Las entidades que tienen que ver con el comercio exterior como la Aduana, Incomex y Proexpo necesitan un reordenamiento. En otras áreas, el trámite embarga a empresarios y ciudadanos y constituyen focos que desestimulan el trabajo honrado.

Un capítulo especial merece en la modernización, el Decreto 444 de 1967, comúnmente llamado estatuto cambiario. Establecido como una pieza básica del manejo cambiario del país hace 22 años, en un momento de crisis, hoy atenta contra la agilidad de las operaciones de comercio exterior. En ese sentido, se abre paso una reforma operativa que permitirá más fácilmente la entrada y salida de divisas. Pero se descarta la eliminación del control de cambios o el ajuste gradual en la tasa de cambio.

Buscar a través de la diplomacia económica un mejor trato de las exportaciones colombianas en Estados Unidos y la Europa de 1992, mejorar las relaciones con la banca multilateral especialmente con el Banco Mundial, conseguir los recursos de crédito externo que el país necesita y reordenar las finanzas en sectores como el eléctrico, son prioridades complementarias.

Sin duda que una de las ventajas del presidente Gaviria es su formación de economista, lo que le da claridad y gran sentido de orientación en el manejo de la política. Pero por ello mismo es una de sus grandes responsabilidades. MEMORANDO URGENTE PARA RESOLVER BAJAR LA INFLACION: El costo de vida se acerca al 30 por ciento y pone en peligro la estabilidad de la economía. Su reducción al tradicional 20-25 por ciento, permitiría reducir costos de producción, mejorar la capacidad de compra de los salarios y el nivel de vida de la gente. DESARROLLAR LA APERTURA: La apertura de la economía no solo es abrir importaciones. Se debe iniciar la modernización del aparato productivo, de la infraestructura física y de las instituciones del Estado. INVERSION SOCIAL: Los gastos totales del Gobierno no se detienen, pero los recursos destinados al sector social salud, educación y vivienda han decaído en los últimos cinco años. MENOR DESEMPLEO: El desempleo bajó de 14 y 15 por ciento a mediados de los ochenta a 10 y 11 por ciento ahora. Pero en el último año, la ocupación cayó en 65.000 plazas en las cuatro principales ciudades y el subempleo ha venido creciendo a ritmo acelerado. EXPORTAR MAS: Hay que aprovechar la disminución de aranceles en Europa, el ingreso al Código de Subsidios del GATT, la Iniciativa para las Américas del presidente Bush y los nuevos acuerdos del Pacto Andino. Las exportaciones menores han venido salvando el crecimiento económico, pero habrá que impulsarlas con otros mecanismos distintos a la devaluación, que acelera la inflación. REFORMA LABORAL: Llegó la hora de reformar el Código Sustantivo del Trabajo, que por poco flexible ha frenado el desarrollo de la economía y la generación de empleo. La retroactividad de las cesantías y los despidos después de diez años, son dos puntos claves. MAS SEGURIDAD SOCIAL: En Colombia hay cerca de 200 entidades encargadas de la seguridad social de los trabajadores, pero es una de las más deficientes de América Latina. Solo cubre un 20 por ciento de la población. La reestructuración del ISS, la Caja de Previsión y otras entidades, es inminente. La privatización de algunos servicios podría ser parte de la solución.

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