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UN BOYACENSE DE ARMAS TOMAR

UN BOYACENSE DE ARMAS TOMAR

Por una tradición de la familia Gutiérrez Riveros, de la que actualmente hay miembros en el Ejército, en la Fuerza Aérea, en la Armada y en el DAS, el excomadante del Batallón de Artillería Número Uno Tarqui se inclinó desde muy joven por la carrera militar.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

El coronel Hugo Libardo Gutiérrez Riveros, quien fue nombrado como subjefe del Departamento de Personal en el Comando del Ejército Nacional, ingresó a la Escuela Militar de Cadetes en Bogotá el 22 de enero de 1974.

Después de 22 años de carrera militar, Gutiérrez Riveros fue nombrado comandante del Batallón Tarqui, del que se va con la satisfacción de no haber perdido ningún hombre en combate y de que la subversión no se tomó ninguno de los pueblos de su jurisdicción durante los 18 meses que estuvo al frente de esta unidad militar.

Ser comandante de un batallón de su arma es una gran satisfacción para un soldado de artillería. Por eso este año y medio que permanecí rigiendo los destinos del Tarqui ha sido para mí de gran regocijo, máxime cuando es la única unidad de artillería que hay en Boyacá, mi tierra , manifestó el coronel Gutiérrez Riveros.

Hombre de tropa Para sus subalternos y compañeros Hugo Libardo Gutiérrez es un hombre de tropa, acostumbrado a los riesgos del combate y con arrojo para encarar cualquier dificultad propia de los militares .

Ese coraje del que hablan quienes lo conocen lo adquirió en momentos difíciles, como en los casos que le ocurrieron en La Uribe y en San Juanito, departamento del Meta, en donde le asesinaron a diez soldados.

Son los momentos más duros que he vivido, de tristeza, de nostalgia, de uno no poder en un momento determinado salvarle la vida a uno de sus hombres que han luchado y que trabajan por el país y por la democracia , dijo.

Este militar boyacense ha estado en los batallones Antiaéreo, en Barrancabermeja, La Popa, en Valledupar, Escuela de Artillería, en Bogotá, y en el batallón San Mateo, en Pereira.

Además, ha pertenecido como oficial de planta en la Escuela Militar, en la Escuela de Lanceros, en la Escuela de Inteligencia, en la Escuela de Artillería y en la Escuela de Policía Militar. Asimismo, desarrolló cursos de combate, como el de lanceros, contraguerrillas, paracaidismo, inteligencia, analista entrevistador, de tiro y de Policía Militar.

Ha desempeñado, también, comisiones de estudios en el Perú, Chile, Panamá e hizo parte de la Fuerza Multinacional de Paz en la Península del Sinaí, en el Batallón Colombia Número Tres.

El Ejército me ha dado muchas satisfacciones personales y profesionales. Me he desempeñado en algunas unidades especiales de contraguerrillas, como son la Brigada Móvil y en el Batallón Tarqui , indicó Gutiérrez Riveros.

La paz llegará La relación de un jefe con un subalterno -acotó el coronel Gutiérrez- tiene que ser la de líder, la del hombre que comparte sus tristezas, sus añoranzas, que entiende a ese ser que muchas veces sin una cultura muy avanzada plantea sus problemas y hay que tratar de darle las soluciones más acordes a la situación, porque son personas que están luchando como centinelas de la democracia .

A pesar de ser un hombre de armas tomar , Hugo Libardo Gutiérrez Riveros confiesa sin pena que a algo que le tiene miedo es a la muerte, tal vez porque muchas veces ha visto caer a sus hombres sin vida en el campo de batalla.

De su paso por la comandancia del Tarqui recuerda golpes destacados que le infringieron a la subversión, como los dados en combates con frentes del Eln en Socotá y Jericó y de las Farc en Chiscas y El Espino .

Cree que uno de los factores por los cuales la guerrilla no tiene un área base permanente en Boyacá es el control militar que se ejerce en la región.

Nosotros tenemos tropas en todas las jurisdicciones, en las provincias de Norte, Gutiérrez, Valderrama y Sugamuxi. Lo otro es la topografía: Boyacá por esa topografía agreste, complicada, paramosa, hace que los combates sean muy difíciles y las concentraciones de bandoleros no se puedan llevar a cabo en forma contundente. También las vías de comunicación son muy escasas, lo que hace que se dificulten los combates en forma abierta .

En cuanto a la situación de violencia que se vive en Colombia, Gutiérrez Riveros considera que la paz tiene unos matices un poco difíciles. Sin embargo, cree que tarde que temprano se tiene que llegar a esa convivencia pacífica, ya sea por la vía de la guerra o de los diálogos.

Nosotros no podemos llegar al nuevo siglo enfrentados en una guerra que no tiene ninguna razón de ser, en la que lo único que se están perdiendo son vidas inocentes , puntualizó.

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