EL DIABLO Y MAMAPACHA

EL DIABLO Y MAMAPACHA

El mundo maravilloso de la fantasía, es sin duda alguna parte importante de la cultura de las sociedades. Es por ello que conocer de los mitos y leyendas de una cultura, contribuye a comprender el pensamiento e identidad de un pueblo o nación.

16 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Mamapacha Dice la creencia popular de Garagoa, en relatos que cautivaban la atención de la familia y que eran contados con pelos y señales por los abuelos, que en la cima del cerro tutelar de la población boyacense habitaba una familia de mohanes que era gobernada por una matrona llamada Mamá Pacha y quien tenía sus dominios en toda la serranía.

En tiempo de grandes sequías ordenaba a los mohanes que bajaran al pueblo en horas de la noche para que raptaran a la más hermosa doncella que encontraran. Una vez cumplida la misión, la víctima era conducida al cerro y allí en una ceremonia especial la sacrificaban.

Donde caía la sangre de la muchacha, brotaba un manantial inagotable de agua muy pura. Así nacieron la laguna de Mundo Nuevo y las quebradas de la Colorada y Quigua, fuentes hídricas que alimentan el acueducto de Garagoa.

La campana del diablo Otra leyenda en la región, tiene que ver con un sacerdote católico, que para recolectar fondos para adquirir una campana, la más grande y sonora de todas, realizó varios bazares.

Cuando reunió el dinero, mandó fabricar la campana en el taller de un artesano español radicado en Nobsa. La campana tenía una altura de dos metros y un diámetro de boca de un metro y medio. Estaba construida con una aleación de bronce, estaño, plata, cobre, zinc, hierro y otros metales que eran el gran secreto del artesano. Según cuenta la leyenda, la construcción de la campana duró seis meses.

En vísperas de una semana santa, fue traída la campana con gran alborozo y se instaló en la torre de la vieja iglesia para ser bendecida con gran pompa el domingo de pascua. El diablo aprovechó que la campana no estaba bendita y se la robó dando un gran salto desde el campanario al atrio, dejando tallada en una piedra la enorme huella de un pie descalzo que medía más de un metro de largo y en otra piedra quedó marcado el orillo de la campana.

Se dice que aún se oye el tañido de la campana los viernes santos, en un lejano cerro llamado el Jucual en jurisdicción de Chinavita.

Otra leyenda es la de las vigas de oro , que dice que Garagoa está cimentada sobre tres grandes vigas de oro puro que van desde el cerro de Mamapacha hasta la vecina población de Tenza. Una vez un campesino que estaba arando la tierra, tocó sin querer una de estas vigas, lo cual produjo un terrible temblor de tierra. Este suceso obligó al campesino a callar y no revelar a nadie el sitio, puesto que la leyenda dice que el que tratare se sacar este oro, se convertirá en un mohán para custodiar que estas vigas no sean tocadas por nadie ya que sobre ellas reposa todo el peso de la ciudad.

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