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UNA MIRA MICROSCÓPICA A LA VIDA EN COMUNIDAD

UNA MIRA MICROSCÓPICA A LA VIDA EN COMUNIDAD

Es todo un oficio saber vivir en comunidad, casi siempre se convive con personas insoportables, que hacen del existir una guerra.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Usted es de los vecinos que practica las artes marciales de la crítica o del irrespeto? Si no sabe, tenga en cuenta estas ofídeas formas de ataque o de defensa, según el caso, ambas delatoras de complejos, con las que se puede identificar y también cambiar.

A vuelo de chisme, es decir, velocidad del rumor multiplicado por la exageración del mismo al cuadrado, elevada a la potencia de la satisfacción de oírlo, haremos primero un breve repaso enfocado en la modalidad lengua mordaz vecinal.

Esta técnica de golpe rastrero se dirige a quienes viven en el mismo barrio, urbanización o piso.

Los grados que componen este estilo son los siguientes: Cinturón blanco Poncio Pilatos, para aquellos que están en el nivel de dañar los bienes comunes del edificio, se hacen los mancos y culpan a otro. Vandalismo falaz, claro, puro, infantil.

Cinturón amarillo noticia o mejor amarillista, lo practican los que tienen lengua incendiaria, que cualquier minucia en el comportamiento del vecino la propagan y la exageran, hasta que es primera página en las mentes sensacionalistas de todo el barrio.

Cinturón verde envidia. Sus ejercicios se realizan en silencio, porque nadie se debe dar cuenta de que se sufre por el éxito del vecino. Es una modalidad autoflagelante, donde el rejo de la prosperidad del otro golpea según la intensidad del complejo.

Cinturón rojo triple X, propio del voyeur que se introduce en la intimidad de los demás. Se enfatiza en fustigar a promiscuos o infieles. Ataques derivados de lenguas gazmoñas y camanduleras que por lo general reflejan deseos reprimidos por la víctima o insatisfacción conyugal.

Cinturón negro suicida, para los que han pasado con honores los anteriores grados y los ejecutan simultáneamente.

Su mortalidad reside en la debilidad re-probada del carácter del practicante, quien es experto en evitar los contraataques de la conciencia, de la moral y de la ética.

Otras modalidades Además, hay otra modalidad de arte marcial y que dependiendo del ejecutor puede ser más deletérea, ya que se viste con el uniforme del irrespeto y se perfecciona en los gimnasios de la mala educación, sus estrategias de combate son las siguientes.

Estilo musical. Tiene dos variantes de golpes: el primero, el neurótico, ataca el cerebro, inyecta diariamente altas dosis de ruido, para memorizar la programación de la emisora o el éxito de temporada; segundo, el rumbero, se aplica los fines de semana, se caracteriza por lo bullanguero y por su efecto insomne. Organo afectado: el oído.

Los únicos antídotos son: trabajar en la oficina todo el día o ser sordo.

Estilo conyugal. El puño o patada va dirigido, por lo general, a la propia mujer. Se caracteriza por la explosión de platos, el lloriqueo femenino y la brutalidad masculina. Esta contienda íntima marital es pública y genera sentimientos antimachistas.

Estilo ambiental. De característica anti-ecológica. Con este se altera el aseo del barrio, de la urbanización o del edificio. Su aplicación es diversa, puede ir en forma de basura esparcida sobre el piso, conscientemente, hasta la micción sobre prados, muros y postes producida por un inconsciente. Se lastima, a veces, el olfato.

Estilo operático. El ataque es nocturno, realizado por un frustrado aspirante a Pavarotti, quien cree que la cuadra es el teatro Colón.

Estilo folclórico. Su rutina es sabatina y dominical por excelencia. Practicada por personas que exhiben sus cuerpos acordeónicos o de faquir hindú.

Es una forma impúdica de herir la pupila o el orgullo de la pareja, que no puede mantener en secreto la clase de cuerpo con el que tiene que dormir.

Estilo indiferente. Su plan consiste en mirar de soslayo a los demás, no saludar y si su casa produce una fuga de agua, espera a que los vecinos afectados le paguen los daños que ellos causan.

En realidad existen muchas modalidades de marciales, imprudentes, chismosos, carentes de educación, arribistas, venenosos, mejor dicho los adjetivos calificativos de nuestro idioma no alcanzarían para clasificarlos.

Se identifica con alguna de estas clases ? Si la respuesta es afirmativa, no importa, ya que siempre está la oportunidad del cambio. Todo puede comenzar por reconocer que cada quien es un ser autónomo, independiente y que si la vida y la naturaleza los aceptaron Quiénes somos nosotros para no hacer lo mismo? También recuerde que casi siempre se critica lo que no se tiene o no se puede hacer.

Tampoco se debe juzgar, porque el juicio se dirige solo a una parte de la totalidad del ser, y siempre se origina desde un punto de vista que no se adapta a las circunstancias del juzgado.

En fin, hay que aprender a vivir en comunidad, a ser amigable, fraternal, solidario, y a dominar los prejuicios y complejos, como la envidia, el egoísmo, el mal genio, la imprudencia, que debilitan la personalidad.

Para terminar es bueno recordar un proverbio chino que dice: el hombre se gasta los dos primeros años de su vida para aprender a hablar y el resto en aprender a callar .

Y también recuerde lo que dijo en la antigedad Horacio, que si se quema la casa de su vecino, la suya corre peligro .

Hay que Volver a Creer para poder vivir en paz.

Que el próximo año en su conjunto y barrio esa no sea una palabra, sino una práctica diaria. Feliz Navidad y un espectacular Año Nuevo para todos.

Ah! lo anterior, tómelo con calma y sobre todo con humor. Gracias.

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