LOS QUE VINIERON DE ALEMANIA

LOS QUE VINIERON DE ALEMANIA

La historia de siete millones de alemanes que dejaron a Alemania para venirse a América del Norte a partir de 1683 y en 300 años tenían una descendencia de 50 millones, son parte de una serie de películas elaboradas por la West Glen Films para los 500 años de América. Estos 50 millones el doble de la población de Colombia han hecho en Nueva York, Chicago, Filadelfia o cualquier lugar grande o pequeño de Estados Unidos lo que no hicieron en Hamburgo, Brensen o su aldea de origen. Que es lo que se trata de registrar en un balance de los cincos siglos. A la compañía de la película nada importa el desembarco en Guanahaní, y tiene razón. Lo que cambia la faz del mundo es el moverse de la humanidad al otro hemisferio, en busca de un campo más libre que Europa, y West Glen Films ha trabajado este ejemplo singular con inteligencia y fortuna. Si a las tres películas que ha hecho la West Glen sobre los alemanes en Estados Unidos agregara otras sobre los alemanes en Brasil o Chile, se le ampli

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Hay naciones de Europa que han tenido su capital en América. Los polacos han sido una nación peregrina, con su capital en Europa cautiva. Los mismos españoles se sentían con su capital en Buenos Aires, Caracas o México cuando Madrid estaba cerrada por Franco para los republicanos y esto no es de ahora. El libro de Sánchez Albornoz sobre la emigración masiva hacia América después de 1830 es impresionante en el sentido de sentirse más a gusto el emigrante peninsular en la América republicana que en la colonial del imperio y la corona. Si hoy hay tantas ciudades en la América más grandes que Madrid, si son tantos los millones de hijos de españoles en América que sobrepasan a los que hay en España, es porque los que se vinieron preferían la libertad republicana al monarquismo tradicional. Les tentó la democracia comunera... como a los alemanes del cuento. Como a los ingleses del norte. Como a los polacos y rusos fugitivos. Todos llevamos el mismo sino. Todos venimos de europeos fugitivos. Aquí ellos pasaron a descubrir que nos gusta ser libres. Ese es el descubrimiento. Nos descubrimos. Es decir: nos quitamos la corona de la cabeza. Eso es todo en el descubrimiento de América.

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