QUÉ TAN LOCO ESTÁ HUSSEIN

QUÉ TAN LOCO ESTÁ HUSSEIN

El Medio Oriente es definitivamente cuna de locos . Enterrado el pavoroso ayatollah Jomeini, ha surgido otro temible e impredecible líder árabe con ganas de guerra y poder. Un dictador a quien su pueblo ama pero también teme. El general Sadam Hussein, el padre-líder , el caballero de la nación árabe , un rudo hombre en torno del cual hay todo un culto en su país, Irak, ha puesto de presente una vez más la fragilidad de esa región del mundo. La invasión a su multimillonario vecino petrolero Kuwait, tiene serias implicaciones políticas. Agobiada la economía de su país por la costosa guerra con Irán, el general Hussein quiere engordar sus arcas por la fuerza mediante la manipulación de los precios del oro negro que hoy manejan a su antonjo algunos socios de la Opec como Kuwait, los Emiratos Arabes y Arabia Saudita.

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Lo que Hussein necesita en este momento es plata. Y está dispuesto a conseguirla militarmente si es necesario, con manifestaciones de fuerza que buscan inclinar a su favor el mercado internacional del petróleo. La simple movilización de tropas hacia la frontera con Kuwait le arrojó rápidamente sus primeros dividendos: muerto del susto, el cartel petrolero decidió reducir la producción y elevar en tres dólares el precio del barril. Concluida la invasión, los precios se dispararon por encima de los 23 dólares en los mercados internacionales. La bonanza de la guerra fue para todos.

Este es, en apariencia, el primer objetivo del llamado Ladrón de Bagdad . Estados Unidos y la Unión Soviética que en un acontecimiento histórico emitieron un comunicado conjunto para conminar a Irak a retirar sus tropas de Kuwait así como los vecinos árabes, Japón y los países europeos, temen más por las segundas intenciones.

Temen, por ejemplo, que además de quedar casi dueño y señor de una buena proporción de la producción petrolera, el loco Hussein se apropie, con su belicosidad y fanatismo, del liderazgo del mundo árabe, hoy huérfano de conductor. De ser así, el destino de los árabes estaría en manos de un hombre dueño de la más poderosa maquinaria militar de esa región, muy dispuesto a usarla para conseguir sus fines.

Temen EE.UU. especialmente, pero también los países árabes que quede expuesta la impotencia de las naciones industrializadas para frenar militarmente las aún desconocidas ambiciones de Hussein. En qué quedaría entonces, preguntan los analistas políticos, la famosa doctrina Carter, que llamaba a la intervención militar norteamericana cuando sus intereses económicos en esa región fueran amenazados, como es el caso hoy? Por ahora a los americanos les queda muy difícil pensar en comprometerse en una guerra abierta contra el primer poder bélico del mundo árabe. Mucho más complicado actualmente, cuando el debate doméstico americano se centra en la reestructuración del Pentágono y el desmantelamiento de muchas de las divisiones gringas en el extranjero como señal contundente de que la guerra fría con los soviéticos ya terminó. En cuanto a los soviéticos, Hussein sabe de la crisis por la que atraviesa y adivina con facilidad que no quieren saber nada de guerras.

Temen que la aventura militar de Hussein no termine en Kuwait. La CIA sostiene que hay tropas iraquíes a ocho kilómetros de Arabia Saudita. Y a pesar de que el gobierno de Irak descartó una posible invasión a este poderoso aliado de Occidente y anunció que retiraría este domingo su ejército de Kuwait, a Hussein no le cree nadie, precisamente porque lo consideran un loco .

Los israelitas no ocultan su preocupación. Hace unos meses Hussein amenazó con incinerar a Israel. Y a pesar de tener de por medio a Jordania, su mandatario, el rey Hussein, corrió a Bagdad a hacerse fotografiar al lado del hombre más poderoso del mundo árabe. El gobierno israelí, intranquilo con estos actos protocolarios, dijo que esta locura del líder iraquí tiene una ventaja: poner en primer plano la dimensión del personaje con el que desde ahora tendrá que lidiar Occidente.

Cualquiera pensaría que la invasión a un país árabe por un país hermano precipitaría automáticamente una lluvia de condenas por parte de los integrantes de la Liga Arabe. Todo lo contrario. Cualquier empresa militar que implique enfrentar a EE.UU., o afectar los intereses de Occidente, produce solidaridad entre los árabes. Algunos son más radicales que otros. Pero lo cierto es que el mundo árabe no miró con malos ojos la invasión a Kuwait. Consideran a esa nación arrogante y desproporcionadamente rica en medio de la pobreza que caracteriza a la mayoría de los países árabes. Al fin y al cabo todos se beneficiaron con el aumento en los precios del petróleo que precipitó el ataque iraquí. Además, un gesto diplomático el haber consultado a Irán, su más encarnizado enemigo hace unos años hace todavía más enigmática la mentalidad árabe.

Está tan loco Hussein? Fuera de resolver una vieja disputa fronteriza con Kuwait, Irak ha demostrado de lo que es capaz. Quiere y va a asumir el liderazgo en el mundo árabe. Quiere desafiar a Estados Unidos y a Israel y de paso ponerle la mano a un recurso vital para las economías de los países industrializados. Sus hermanos árabes están muertos del susto, pues no hay país en la región que iguale el poderío militar iraquí. Más bien tienden a ser condescendientes. Un genio militar loco o una versión árabe de Hitler, como ahora lo llaman? (San Francisco)

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