PRUEBAS CONTRA 14 PERSONAS EN CASO DE ARMAS DE ANTIGUA

PRUEBAS CONTRA 14 PERSONAS EN CASO DE ARMAS DE ANTIGUA

Una investigación de la Procuraduría General de la Nación vincula a doce colombianos y a dos ecuatorianos en el tráfico de las armas de Antigua, uno de los principales episodios ligados al fenómeno del narcoterrorismo en Colombia. Se trata en su mayoría de los tripulantes del buque Sea Point, de bandera panamemeña que, en forma clandestina, trajo el arsenal y, tiempo después, fue aprehendido en México con dos toneladas y media de cocaína.

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Dentro del expediente perfeccionado por el Ministerio Público, figura un informe confidencial aportado por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que vincula a Yair Klein en el intercambio de armas por cocaína.

Otra pieza revela que los contactos con Israel y Antigua para la traída de las armas fueron establecidos por intermedio de llamadas hechas desde Cartagena e Itagí.

La Procuraduría General de la Nación obtuvo pruebas que vinculan a 12 colombianos y a dos ecuatorianos con el ingreso clandestino al país de un lote de fusiles de asalto y municiones, que luego de su envío de Israel a Antigua fueron entregadas como provisión al ejército de José Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano .

Todos ellos fueron contratados para la operación a través de la empresa Sea Gulf Overseas Inc., registrada en Panamá y propietaria del buque Sea Point, nave que en abril de 1989 trajo el material bélico hasta aguas jurisdiccionales colombianas, en proximidades al departamento de Córdoba.

Como cabeza de la red encargada del transporte secreto de las armas figura el colombiano Pablo Escobar Castro, de quien no hay mayor información. Siete de sus compañeros de aventura se encuentran detenidos en México donde el Sea Point fue capturado dos meses después con un cargamento de dos y media toneladas de cocaína.

El papel específico que cumplió cada uno de ellos en el reembarque de las armas en Antigua (investigado hoy por cuatro países) y sus nombres serán revelados en un informe que está siendo perfeccionado por la Procuraduría.

El documento preliminar, cuyos aspectos sustanciales fueron conocidos por EL TIEMPO, no establece responsabilidades de miembros de las Fuerzas Militares por el ingreso de las armas al país, si bien investigadores dijeron que existen evidencias que están siendo exploradas a fondo .

Su información coincide con la suministrada por el ministro de Defensa, general Oscar Botero Restrepo, quien dijo que a instancias de su despacho se surte una información de carácter interno para establecer si personal de la institución facilitó la entrada de las armas a través de un puerto marítimo sobre el Atlántico.

En este sentido funcionarios de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Procuraduría que estuvieron hace ocho días en Saint John, capital de la isla antillana de Antigua, recibieron la promesa de comisionados de la Corona británica de que recibirán facilidades para conseguir el testimonio del mercenario inglés Andrew Gibson, quien ha dicho que sabe y está dispuesto a revelarlo quiénes son los funcionarios colombianos que permitieron el ingreso a Colombia de instructores militares foráneos que se pusieron al servicio del narcotráfico.

Gibson, 45 años, es un ex miembro de la Special Army Service, unidad de expertos en terrorismo que en septiembre de 1989 estuvo en Colombia instruyendo grupos paramilitares. El inglés dijo recientemente que fue contratado por intermedio de un coronel del Ejército colombiano. Apenas indicios En el mismo plano de la complicidad oficial, la Procuraduría recibió la declaración de un alto funcionario del Ministerio de Gobierno durante la administración Betancur. El funcionario, acusado por informantes anónimos, negó haber participado en las gestiones para traer a los mercenarios o en el auspicio de actividades paramilitares.

En realidad no hay pruebas que eventualmente nos permitieran proceder en su contra , dijo uno de los investigadores.

Los comisionados británicos, dirigidos por el jurista Louis Blum Cooper, dijeron a los emisarios colombianos que a partir del lunes 13 de agosto estarán en Israel realizando una serie de pruebas que incluyen un nuevo interrogatorio al coronel (r) Yair Klein, intermediario en la compra de las armas e impulsor de un proyecto que pretendía establecer en Antigua una escuela de instrucción para brigadistas enviados desde Colombia y Sri Lanka.

Entregarán también un exhorto al Gobierno de Jerusalén para que permita que Klein cuente lo que sabe , entre otras cosas porque para los representantes británicos el escándalo de las armas podría reflejar, entre sus múltiples aristas, una intromisión indebida de Israel en su territorio: Antigua y Barbuda tienen la calidad de protectorado inglés.

Parte importante del material que sirve de soporte a la investigación de la Procuraduría fue obtenido durante el juicio a Vere Bird Jr., hijo del primer ministro de Antigua, conducido por jueces británicos.

Vere Bird Jr. aparece en varios documentos como gestor de la compra de las armas, con la intermediación del israelí Maurice Sarfati. Según los cargos, que están siendo analizados en un proyecto de sentencia, Bird asistió a encuentros en la isla con el jefe paramilitar colombiano Fidel Castaño, Rambo , posible destinatario de parte de las armas.

Igualmente se lo acusa de haber facilitado el desembarque clandestino de los fusiles a través de la agencia Antigua Promotor, que figura como propiedad de un testaferro suyo. El contenedor con las armas para El Mexicano llegó a Antigua en el buque Else TH, que luego siguió hacia Santa Marta, Cristóbal (Panamá), Manta (Ecuador) y Chile distribuyendo remesas de armas compradas a Israel por ejércitos latinoamericanos. Cambio de buque Aunque algunos medios han insinuado que el buque danés, de la empresa Svendborg Enterprises, no cumplió con las formalidades legales para su ingreso a Colombia y la entrega de material reservado al Ministerio de Defensa y a la Policía Nacional, la Procuraduría encontró que no hubo ninguna irregularidad en sus procedimientos.

En consecuencia, la segunda fase de la investigación apunta a establecer quiénes recibieron en aguas colombianas a la nave Sea Point que hizo el trasbordo de las armas en Saint John. El Sea Point fue visto en Saint John por la tripulación del Else, según testimonio de Philip Eron, el agente supervisor que acompañó el embarque desde el puerto israelí de Haifa.

Como lo anticipó un informe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), divulgado por EL TIEMPO en mayo, los investigadores de la Procuraduría confirmaron que el buque panameño llegó hasta la Isla Fuerte, frente a las costas cordobesas, donde fue relevado en el transporte del cargamento por otro barco posiblemente contratado por los hombres de El Mexicano en Cartagena.

El tercer barco llegó a un puerto cerca de Coveñas, de donde las armas fueron llevadas por tierra hasta San Andrés de Sotavento (Córdoba).

En las averiguaciones preliminares fueron mencionados seis miembros de las Fuerzas Militares como presuntos cómplices del ingreso del material, pero las pruebas acopiadas resultan insuficientes para que las autoridades actúen contra ellos disciplinaria o penalmente. Noriega de pirata Otro documento confidencial del DAS y de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), aportado a la investigación de la Procuraduría, dice que el primer contacto de El Mexicano para contratar el buque de carga en Cartagena fue el colombiano Alvaro Echeverri, conocido como Farmacia o El Rubio .

La idea de este hombre era, en principio, que la nave fuera directamente hasta Israel pues, según él, todo estaba arreglado con las autoridades de ese país .

Debido a que las bodegas del barco agrega el informe no tenían la capacidad suficiente para guardar contenedores, se optó por contratar otro barco que luego presentó problemas de máquinas en razón a que es una embarcación desueta .

Dice posteriormente que en el curso de la negociación, Yair Klein y otro mercenario israelí, Arik Afek (coincidencialmente Afek fue hallado muerto en Miami, el 24 de enero de 1990, el mismo día en que el Ejército colombiano descubrió las armas en la finca La Freddy II de El Mexicano ), se enteraron de que el entonces hombre fuerte de Panamá, general Manuel Antonio Noriega, tenía intenciones de interceptar el cargamento para apropiárselo y utilizarlo para su causa .

Los israelíes optaron entonces por cambiar la ruta originalmente prevista y entrar en contacto con el Gobierno de Antigua, donde un alto funcionario se cree que es Vere Bird Jr. les ofreció colaboración a cambio de 125.000 dólares.

Por lo pronto, solo existen plenas pruebas contra los tripulantes del Sea Point. La Procuraduría prepara un auto para dar el traslado correspondiente a la justicia penal. El anuncio de Palagua El proyecto de establecer en Antigua una escuela de instrucción paramilitar fue mencionado por vez primera por Klein el 15 de marzo de 1989. Aquel día, el ex coronel israelí llegó con Henry Pérez y con sus compatriotas Teddy Melnik y Mike N. a la Isla de la Fantasía, ubicada sobre la laguna de Palagua, en jurisdicción de Puerto Boyacá (Boyacá).

Su misión consistía en dirigir un curso de explosivos en el que participarían 22 alumnos, ocho de ellos llegados de Pacho (Cundinamarca) y el resto de Medellín.

Klein propuso al coordinador del grupo, cuyo nombre se mantiene en reserva, formar parte como instructor de guerra de guerrillas en una escuela de formación en las Antillas Menores, pagadas por el Cartel de Medellín.

Aseguró que el proyecto tenía el visto bueno del Gobierno de Saint John. La idea finalmente no se concretó, pero el ex coronel israelí viajó de todas maneras para coordinar posteriormente el tráfico de las armas que el 24 de enero fueron incautadas en Guaduas (Cundinamarca). Puentes de comunicación Desde Cartagena e Itagí (Antioquia) los interesados en que las armas llegaran sin tropiezos a Colombia mantuvieron contacto permanente con Israel y Antigua. No menos de diez grabaciones de las llamadas, obtenidas por los organismos de seguridad a través de colaboradores espontáneos, están siendo examinadas técnicamente para comprobar su atenticidad y verificar si los interlocutores son los que se presume que son.

Un medio clave en las comunicaciones es el teléfono 941-727193 que aparece adscrito al sistema de móviles de Itagí de las Empresas Departamentales de Antioquia.

En Cartagena fueron utilizados teléfonos de discado directo, télex y telefax.

Las llamadas fueron hechas entre marzo y mayo de 1989. Varias de ellas fueron hechas a números que corresponden a dependencias oficiales en Saint John, capital de Antigua.

Precisamente, una de las personas que ha entregado algunas grabaciones aseguró que otra parte del lote clandestino de armamento se encuentra en la región de La Azulita, en el Putumayo, donde funciona una escuela para el entrenamiento de sicarios, y además dijo que no se trata del único cargamento que entró al país por esa vía. Yair Klein: intercambiando armas por cocaína? Un informe confidencial del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), allegado al nutrido expediente que maneja la Procuraduría, asegura que el ex coronel Yair Klein, principal intermediario en el tráfico de armas para los narcotraficantes colombianos, dio sus servicios a cambio de cocaína que El Mejicano (sic) le entregó en Israel .

No obstante, las cantidades de droga utilizadas en el intercambio no aparecen especificadas.

Luego incluye una aseveración más rotunda todavía: Aunque Israel haya negado que su Gobierno tenga alguna injerencia en esa transacción de armas por cocaína, la conexión de los mercenarios con El Mexicano es muy diciente, debido a que su estadía en Colombia, según la propia versión de los mercenarios, fue autorizada por altos funcionarios del Ministerio de Defensa israelita, al igual que la compra de las armas se hacía con un certificado de destino final para la isla de Antigua y de allí se embarcaban para nuestro país .

Los investigadores contemplan la posibilidad de que el teniente (r) Luis Meneses, quien actuó como intermediario, amplíe su testimonio sobre ese aspecto en particular. Meneses, capturado a comienzos de año durante un allanamiento en Bogotá, trabajó en la operación al lado de Henry Pérez, ex directivo de la Asociación de Ganaderos del Magdalena Medio (Acdegam).

Un informante, definido en el documento como colaborador de los servicios de seguridad, dijo que Pérez le ofreció remplazar a Meneses en unas negociaciones que se estaban llevando a cabo en Israel para la compra de proyectiles aire-aire y otras armas de infantería.

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