CÉSAR GAVIRIA TRUJILLO SE POSESIONÓ AYER

CÉSAR GAVIRIA TRUJILLO SE POSESIONÓ AYER

Anoche, sorpresivamente, tomó posesión de su cargo el nuevo Presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo . Todo el mundo quedó estupefacto.

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

No era para menos, porque, sin la menor duda, es el primer jefe de Estado colombiano que se le anticipa dos días a la historia.

Su posesión, como la de todos los mandatarios elegidos en las urnas que este país recuerde, estaba prevista para mañana, 7 de agosto, pero Gaviria se adelantó.

Se anticipó tanto, que allí no estuvieron los ex presidentes, ni los cuatro mandatarios latinoamericanos que confirmaron su asistencia al trascendental acto, ni habían llegado siquiera a Bogotá las delegaciones oficiales de los 83 países invitados, ni se apareció nadie del gabinete saliente y ni uno de sus ministros estuvo presente.

Pero, lo más insólito, es que ni el propio mandatario saliente, Virgilio Barco Vargas, parecía estar enterado, porque él tampoco asistió a la ceremonia; mientras que allá, en la Casa de Nariño, todo permanecía en silencio y las cortinas verde pálido estaban cerradas.

Tal vez por todo eso, anoche ni siquiera hubo recepción oficial en Palacio, ni el cuerpo diplomático en pleno acudió a presentarle su saludo protocolario al nuevo mandatario.

La verdad es que casi nadie en el país estaba enterado. Era un secreto muy bien guardado.

Por eso tampoco hubo muchedumbres, ni tropeles, ni vivas y casi ni banderas; y la histórica Plaza de Bolívar estuvo casi desierta.

Lo que sí hubo fue una gigantesca operación de seguridad y todas las vías de los alrededores del Palacio estuvieron cerradas. Inclusive, no hubo ciclovía por la 7a.

Los únicos que sabían exactamente que ayer iba a posesionarse Gaviria eran sus asesores más cercanos y casi doscientos técnicos de televisión, que desde las 8 de la mañana empezaron a llegar con sus transmóviles y docenas de cámaras.

Por la mañana instalaron cables y midieron luces. Por la noche filmaron todo, segundo a segundo y paso a paso, pero al país, oficialmente, no le transmitieron nada.

Apenas un puñado de fotógrafos, que nadie sabe cómo se enteraron, alcanzó a llegar a tiempo; y no más de doscientas personas que estaban por ahí de paseo, se agolparon, incrédulas y curiosas, ante las rejas del Capitolio para ver desde lejos esa posesión anticipada.

La verdad es que Gaviria se adelantó tanto que cuando ingresó al Capitolio la puerta que da al Patio de Núñez estaba cerrada. El y su esposa Ana Milena tuvieron que saltar una pequeña barda. Fue un error de protocolo.

Allí, en ese patio, se encontró con un montón carpinteros y pintores, que ni siquiera habían terminado de instalar la tarima especial para él y sus invitados.

Pese a todos esos inconvenientes, la posesión de Gaviria se realizó como estaba planeada...aunque dos días antes. Hacia el Palacio Todo se cumplió con reloj en mano... y con cambios en la tradición.

Para empezar, el nuevo mandatario no fue a almorzar a la casa de la familia Rodríguez Fonnegra, como se había vuelto costumbre en los últimos 50 años, sino que llegó al Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería.

Gaviria se apareció solemne y solitario. No llevaba la banda presidencial cruzándole el pecho, ni el bastón que ha usado en los últimos días.

Al filo de las 6 de la tarde comenzó su sorpresiva posesión.

Desde que salió al umbral del Palacio de San Carlos, un montón de cámaras de televisión lo siguió, segundo a segundo, en su corto recorrido en limosina hasta la puerta del Capitolio.

Luego, fue a la parte posterior, a la plaza donde se yergue la estatuta de Rafael Núñez, porque, también en contra de la tradición, ese fue el lugar que escogió para asumir el mando.

A los pies de esa estatua, sobre un tapete rojo y con una baranda de vidrios de seguridad al frente, acompañado por Ana Milena , juró como nuevo Presidente.

Por un instante, Gaviria miró hacia la Casa de Nariño, que por cuatro años será su residencia, y luego, ante un montón de sillas vacías, pronunció su discurso.

Más tarde regresó a la Plaza de Bolívar para recibir los honores militares y luego sí entró a la Casa de Nariño.

La ceremonia duró casi tres horas. Todo salió perfecto, aunque la de ayer fue la única posesión de un Presidente colombiano que se realizó dos días antes de lo previsto y sin que casi nadie en el país lo supiera.

Por eso, los pocos ciudadanos que pudieron verla, se fueron extrañados a sus casas. Como dos gotas de agua Sinembargo, todo eso, por insólito que parezca, tiene una explicación sencilla: lo que se efectuó ayer, con la solemnidad del caso pero sin los personajes reales, fue el más completo simulacro que se haya relizado jamás en Colombia para la posesión de un mandatario.

Tanto, que el Gaviria que ayer asumió el cargo es casi idéntico al verdadero César Gaviria Trujillo. Al verlos, cualquiera se confunde. Parecen dos gotas de agua.

El falso Presidente Gaviria se llama Manuel Díaz, nació en Ibagué y tiene 34 años. Aunque durante 12 años trabajó en televisión, ni un solo día había sido actor, y mucho menos Presidente .

Su parecido con el auténtico Gaviria es asombroso, pero él empezó a vivirlo hace apenas dos años. Desde la tarde en que estaba descansando al pie de una piscina en Melgar (Tolima) y una periodista que lo conocía desde antes, por tomarle el pelo le dijo: Buenas tardes, señor ministro de Gobierno .

Desde aquel día, todos le empezaron a decir Gaviria y comenzó a notar que en los ascensores, en los restaurantes y en las calles, mucha gente se quedaba mirándolo, aunque pocos se atrevían a saludarlo: Cómo le va, señor ministro? En octubre del año pasado, el asunto se complicó más. Manuel Díaz, un hombre que ahora vende obras de arte, llegó a descansar a El Retiro, un pueblito de Antioquia, y de golpe se armó el revuelo.

Llegó Gaviria... llegó Gaviria , decían por las calles. El les explicó que se llama Manuel Díaz, pero no le creyeron. Usted es Gaviria, lo que pasa es que está de incógnito , dijeron casi todos.

El insistió que no, pero tampoco le creyeron. Si usted no es Gaviria, usted es hermano de él . Inclusive, lo invitaban a almorzar y a que nos haga el honor de quedarse en nuestra finca .

Manuel Díaz es galanista convencido, pero no ha hecho política, y jamas había soñado con ser Presidente por un día .

Sinembargo, hace un mes estaba almorzando cerca de la Plaza de Toros, cuando se apareció su amigo Daniel Coronel, el jefe de televisión de la campaña del verdadero Gaviria, y le dijo de un solo golpe: Usted es el hombre que estoy buscando . En verdad, parece que ni pintado para ser el doble del nuevo Presidente.

El sábado por la tarde, por ejemplo, estaba en el aeropuerto de Medellín. Todo el mundo lo señalaba y cuchicheaba: Mire al Presidente Gaviria. Está de incógnito .

Y por si quedaba alguna duda, ayer quedó definitivamente despejada: con vestido negro y corbata, Manuel Díaz llegó bien temprano, casi a las 8 de la mañana, a la Casa de Nariño. A todos los asesores del verdadero Gaviria les pidieron credenciales, mientras que a él un teniente le abrió paso.

El resto de la mañana, mientras el verdadero Gaviria tomaba decisiones trascedentales, el falso Gaviria estuvo dando vueltas por el Patio de Núñez. Todos lo miraban respetuosos.

Para que el simulacro fuera perfecto, ni un solo instante lo abandonaron sus falsos guardaespaldas, con radioteléfono en mano.

El parecido es tan grande, que alguien le sugirió que fuera y le ayudara al verdadero Gaviria a integrar el gabinete. Mientras él habla con Alvaro Gómez, usted puede ir a hablar con Pastrana .

Ya por la tarde, mientras el Gaviria real seguía trabajando, el fue hasta la Cancillería, y se reunió con la falsa Ana Milena; una paisa llamada Adriana Arciniegas, que andaba de blujean y camiseta amarilla tiritando de frío.

Y ya al anocher, solemne y ceremonioso, fue y se posesionó...como si fuera el auténtico César Gaviria.

Manuel Díaz al menos ya fue Presidente...por un día.

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