EL QUINTO APOCALIPSIS

EL QUINTO APOCALIPSIS

Todos hablan de la deforestación. Pero pocas personas se dan cuenta de que aniquilar los arrecifes es, al menos, un evento igual de serio. Por eso esta nota se refiere al proceso de muerte de los arrecifes de coral que hemos estado presenciando en los bosques tropicales y ecuatoriales del mundo. Los arrecifes de coral representan un volumen de piedra y cemento varios millones de veces más grande que el de todos los edificios erigidos por los seres humanos desde su origen.

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Los pequeños e industriosos pólipos y las algas calcerosas que invaden sus colonias han utilizado impresionantes cantidades de dos materiales de construcción : carbonato de calcio (dióxido de carbono en la atmósfera) y tiempo. Decenas de millones de años para ser más exactos.

Cada una de las más de mil formas de corales está compuesta de muy pequeños pólipos. Estos a menudo están asociados con diminutas algas unicelulares de color café, que viven dentro de cada pólipo en sociedad con su anfitrión. Estos inquilinos ayudan en la nutrición y en el proceso de calcificación, así como a la limpieza del coral que, a su vez, les cobija y protege.

Cada pólipo es por ello una especie de agricultor que cultiva su propio jardín interior. Para desarrollarse, la mayoría de las colonias formadas por células de tal fragilidad requiere de la luz solar, agua limpia poco profunda, pero temperaturas preferiblemente entre 20 y 24 grados centígrados.

Cuando no se cumplen tales condiciones, las pequeñas algas simbióticas abandonan a sus anfitriones. Los buzos se percatan de la tragedia porque ven una nube de agua turbia, causada por el abandono de miles de millones de moribundas algas. Luego observan que los corales abandonados se han vuelto de color blanco, señal de que están enfermos y moribundos.

Tales tragedias pueden ser provocadas ya como resultado de ciclos naturales, exceso de agua dulce (lluvias torrenciales, inundaciones), el paso de un ciclón, la proliferación de predadores (ciertas estrellas marinas), enfermedad, cambios excepcionales de temperatura. O como resultado de la depredación humana: destrucción mecánica para proveer recuerdos a los turistas, acuarios y tiendas de exhibición; contaminación de toda clase; calentamiento local de las temperaturas del mar (afluencias urbanas, industrias o nucleares), y probablemente por una tendencia general de calentamiento (el efecto de invernadero, debido al crecimiento de niveles de dióxido de carbono que liberamos hacia la atmósfera).

Más allá de las numerosas observaciones de los buzos del Calypso y el Alcyone, el análisis de Lucy Bunkley-Williams y Ernest Williams del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez, acentúa tres ciclos de destrucción. Son parciales pero extendidos en los arrecifes de coral en la mayoría de las aguas cálidas, ocurridos entre 1979-80, 1982-83, y 1986-88. Este último, el más serio.

Tales ciclos, que afectan simultáneamente a la mayoría de los arrecifes Australia, Mar Rojo, Hawai, el Caribe, pueden solo deberse a una causa universal: un calentamiento, aunque sea muy sutil, de los mares.

Los arrecifes de coral, que han representado hasta ahora, como plantas terrestres, un papel fundamental en la fijación del dióxido de carbono (producción natural o artificial), amenazan con desaparecer, si se confirma el calentamiento de los mares. Pero qué ironía si desaparecen, el porcentaje de dióxido de carbono en la atmósfera se elevará aún más. Así se acelerará el calentamiento de los mares y se señalará un alto total a la existencia de los arrecifes de algas y coral, que nuestro planeta ha conocido durante dos mil millones de años.

Cuatro veces en la historia de la Tierra los arrecifes han florecido y desaparecido: hace 480, 350, 225 y 70 millones de años atrás. Este último desastre coincidió con la desaparición de los dinosaurios. Luego de tal colapso, los océanos permanecieron por cinco, diez o 15 millones de años sin arrecifes de coral.

Los dramáticos colapsos aquí descritos, están relacionados, se piensa, con cataclismos que afectaron a todo el planeta (inversión de los polos, variaciones de los cinturones de Van Alen, caída de un enorme meteoro, etc.). Pero estos cambios naturales, aunque muy importantes, siempre han sido lentos y graduales. Ahora podría no estar lejos el día en que el hombre cargará con toda la responsabilidad de un quinto apocalipsis para los arrecifes de coral.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.