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FALLAS DE LA TRONCAL SON DE OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO

FALLAS DE LA TRONCAL SON DE OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO

Las denuncias que ha venido haciendo EL TIEMPO sobre el funcionamiento y mal estado de la Troncal de la Caracas no han encontrado eco ni entre los organismos oficiales comprometidos con la obra, ni entre las empresas transportadoras. A falta de una entidad que tome el liderazgo, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) anunció tímidamente que se propone consultar, entre otros, con el Alcalde Mayor, Jaime Castro, las autoridades de tránsito, las empresas de servicios públicos y los transportadores, la posibilidad de realizar un taller para estudiar los problemas y darles solución.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Este diario realizó una nueva visita a la obra, esta vez en compañía del consultor de las Naciones Unidas e impulsor de la Troncal, Gustavo Peña, y de un funcionario del IDU; y constató que la situación continúa igualmente crítica.

Los conductores de buses siguen recogiendo o dejando pasajeros contra las barandas de las estaciones y en paraderos contrarios a los de la letra que llevan en el parabrisas.

Por las calzadas destinadas al tráfico liviano transitan zorras de caballos y carros esferados que impiden el normal desplazamiento de los automotores y más de un conductor se detiene en los dos costados a esperar que la persona que lo acompaña termine su diligencia.

Los andenes permanecen convertidos en estacionamiento de automóviles y camiones, y los buses que se varan en el camino son reparados en el mismo lugar.

Todo esto sucede en presencia de los patrulleros del tránsito como pudo comprobarlo Peña quienes al parecer no tienen conocimiento de lo que está prohibido, o simplemente no están cumpliendo con el deber.

En el tramo comprendido entre las calle 8a. norte y 51 Sur, se contabilizaron 14 cruces en donde los semáforos incluidos peatonales se encuentran dañados. También faltan tapas de las alcantarillas y el pavimento tiene enormes huecos.

En el mismo sector hay sitios en donde faltan tramos de las barandas metálicas, espaldares de los paraderos, y el polvo y el humo de los buses han causado estragos en el conjunto de obras.

La suciedad clama por una acción de limpieza de postes de luz, semáforos, separadores centrales y paraderos por parte de la Empresa Distrital de Servicios Públicos o del Cuerpo de Bomberos.

La situación del sur no varía nada con la del tramo norte (calle 8a. al Monumento a Los Héroes que no lleva tres meses de haber sido entregado por los contratistas.

Los paraderos de buses ya no tienen luminarias pues los vagos e indigentes del sector se los robaron y el parquecito triangular de las calles 9a. y 10a. lo tienen convertido en sanitario público y muladar.

Para completar, el consorcio particular encargado del aseo no ha erradicado el botadero de basura que existe en uno de los costados del parque, lo cual ayuda a deprimir el sector. Resulta increíble que todo esto suceda entre la VI Estación de Policía, una instalación del Batallón Guardia Presidencial y el Comando de Atención Inmediata (CAI) de la calle 11.

En este tramo buena parte de los semáforos tampoco están funcionando y los andenes se hallan invadidos por casetas de vendedores estacionarios y por vehículos de todo tipo que los tienen convertidos en aparcaderos. Se salva el costado occidental en donde los alcaldes menores de Barrios Unidos y Teusaquillo han recuperado el espacio público.

Pesa todos estos problemas, la Troncal de la Caracas es funcional en cuanto al objetivo de ahorrar tiempo a los usuarios de los buses y del transporte liviano, pero su rendimiento podría ser superior si las autoridades de tránsito decidieran apretar un poco más las tuercas del funcionamiento y las otras entidades del Distrito se preocuparan del mantenimiento. Cómo es en Sao Paulo La idea de hacer una troncal en la Avenida Caracas fue traída de Sao Paulo (Brasil) por la administración de Andrés Pastrana Arango para ordenar el caótico tránsito de vehículos de servicio público y particular que circulaba por la vía, causante de una situación similar a la que vive hoy la carrera 10a.

José María López (Pepón), quien en su calidad de Cónsul de Colombia en Sao Paulo rindió concepto sobre la funcionalidad de ese sistema, le contó a EL TIEMPO cómo opera la troncal en la ciudad brasilera.

La troncal de Sao Paulo tiene 23 kilómetros de largo (la Caracas 16) y va desde el Valle de Añangabau hasta la zona industrial de Santo Amaro.

Los buses llevan una letra en el vidrio delantero que corresponde al paradero donde pueden dejar o recoger pasajeros. La pista o calzada para estos vehículos es de un solo carril y se amplía a dos en las estaciones. Esto, sumado a que cada bus debe cumplir determinado tiempo entre estación y estación, impide que un vehículo se le adelante a otro. La infracción se castiga severamente.

En cada paradero hay una lista de los buses, en donde paran a la hora en que deben hacerlo. El desempeño de los choferes no lo controlan los agentes del tránsito, sino los fiscales de las mismas empresas que se movilizan a lo largo de la ruta, o a bordo de los mismos buses como cualquier pasajero.

Estos fiscales verifican que el conductor se detenga a recoger o a dejar pasajeros únicamente en el paradero que le corresponde. Los conductores se abstienen de hacerlo en lugar diferente por temor a que el fiscal les pase el informe ( cuándo se verá algo parecido en la Troncal?).

Los agentes de tránsito solo se ocupan de vigilar el cumplimiento de las normas de tránsito. La semaforización es perfecta y no se notan destrozos como en la vía que cruza a Bogotá de manera longitudinal.

Permanentemente hay grúas, patrullas del tránsito y motociclistas que recorren la pista de los buses y pese a que éstos solo tienen un carril para movilizarse, cuando uno se vara, no se presentan trancones. En cuestión de minutos apararece una grúa que lo saca de la pista.

A todo lo largo del separador central corre una malla metálica que impide que las gentes pasen de un lado a otro de la vía. El peatón solo puede cruzar por las zonas demarcadas para él.

Los taxis y los automóviles particulares (tránsito liviano) tienen una calzada de dos carriles y su movilización es controlada por los agentes de tránsito que impiden que los vehículos se detengan en cualquier lugar de la pista. Solo pueden hacerlo en las bahías ubicadas a cierta distancia unas de otras para dejar o recoger pasajeros.

Tampoco se permite el estacionamiento sobre los andenes. Estos son amplios, no hay casetas de vendedores ambulantes y la zona es sagrada para el peatón.

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