COLOMBIA POR FIN CAMPEÓN

COLOMBIA POR FIN CAMPEÓN

En la meta, en medio de un calor inusual, la delegación colombiana daba rienda suelta a una alegría contenida desde hace tiempo. Con el triunfo en la prueba individual masculina se había conquistado, por primera vez, el título general de los Panamericanos de Ciclismo. La alegría no era para menos. Para el ciclismo nacional las pruebas de tipo olímpico no son precisamente motivo frecuente de satisfacciones. En la edición pasada Cuba alcanzó el título en los Panamericanos de Medellín y ahora Colombia tenía casi como obligación tomarse la revancha y lo hizo.

06 de agosto 1990 , 12:00 a.m.

La medalla que desequilibró la contienda con los cubanos fue la ganada precisamente en la ruta individual por intermedio del joven rutero cundinamaqués José Robles, quien se escapó desde la cuarta vuelta. Colombia rubricó el 1-2 por intermedio de Ruber Albeiro Marín, medalla de plata.

Comparando resultados, se puede comprobar que Colombia defendió con éxito los títulos obtenidos hace dos años. El superávit estuvo en los 100 kilómetros contra reloj masculinos, que la cuarteta nacional ganó el viernes pasado. Allí, puede decirse, se obtuvo el galardón general.

De resto, en la persecución femenina, en la ruta individual, tanto femenina como masculina, se repitió lo hecho en Medellín.

Como se suponía desde el comienzo, la delegación nacional basó su poderío en lo que se pudiera lograr en la ruta, ganando tres de las cuatro preseas de oro en disputa. La única especialidad que se escapó fue la de los 50 kilómetros contra reloj femeninos, en los cuales las cubanas mostraron una gran potencia.

El papel colombiano en la ruta era el previsible. Muchos factores favorecían las victorias frente a los cubanos únicos rivales de real cuidado, muy afectados por la altura sobre el nivel del mar.

Esto no demerita el trabajo que realizó el equipo de Colombia, pero sí es importante darle su dimensión real, en una competencia que tuvo una participación muy pobre, tanto en damas como en varones. Para el circuito de ayer, por ejemplo, apenas 28 corredores se alistaron en la salida.

Todas estas consideraciones son importantes en el balance porque, más allá de un triunfo reconfortante, es bueno determinar cuál es el valor real de la participación.

Para ello habría que tratar el tema en dos partes: pista y ruta.

La pista dejó para Colombia buenas conclusiones. En la medida en que se está trabajando con gente joven se puede esperar de alguna manera que todos estos pisteros sigan su proceso.

Por lo pronto, hay un ciclo que cumplir, con los Juegos Panamericanos de Cuba el próximo año y los Panamericanos de Ciclismo de Ecuador en 1992.

Se pretende mantener la estructura, para que ciclistas como José Julián Velásquez, John Jaime González o Janeth Burgos puedan cumplir adecuadamente en estas competencias.

Frente a Cuba, considerada la gran potencia, se han reducido diferencias. Eso es una comprobación unánime, lo cual no deja de ser gratificante.

En la ruta, Colombia también mostró corredores jóvenes. En masculino los 100 kilómetros contra reloj dejaron la victoria más celebrada de todas, por su connotación. Fue la primera vez que se consiguió y el punto de partida de la reacción colombiana para el título general de este certamen.

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