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SE NECESITAN MÁS PENAS Y MÁS PLATA

SE NECESITAN MÁS PENAS Y MÁS PLATA

Los problemas de violencia y de impunidad que vive el país no se resuelven con medidas encaminadas a reducir las penas por los delitos, sino que se requiere de una política punitiva eficaz que desestimule a los delincuentes.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Así se desprende de un estudio realizado por Fedesarrollo sobre los conflictos que vive el país y el problema carcelario. El director de la Fundación, Mauricio Cárdenas Santamaría, indicó que el proyecto de alternatividad penal para aliviar y reducir las penas de los reclusos es, a todas luces, inconveniente y contradictorio.

La solución al problema carcelario requiere de decisiones rápidas para incrementar el número de plazas en las prisiones, el cual ha disminuido desde 1990 , indicó el analista privado, quien destacó que los recursos del Inpec se desviaron en los últimos años para la construcción y adecuación de los pabellones de máxima seguridad.

Es ahí donde está la solución: en la construcción de nuevos centros carcelarios para lo cual se podrían adelantar contratos de concesión con el sector privado. No podemos seguir con centros penitenciarios de primera y de segunda categoría, lo que se necesitan son instalaciones adecuadas para albergar a quienes infringen la ley , indicó.

Fedesarrollo señaló que se requiere una mayor eficiencia en la agilización de los procesos de los sindicados con el fin de descongestionar las cárceles.

Violencia generalizada En el estudio, Fedesarrollo destaca la necesidad de hacer un replanteamiento en torno al diagnóstico de la violencia en el país teniendo en cuenta que las investigaciones más recientes revelan que los municipios más violentos no son las grandes ciudades ni aquellos con mayor índice de pobreza, sino que son aquellos donde predomina la impunidad y la intimidación.

Allí donde actúan los grupos armados como la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares se registran sistemáticamente mayores tasas de homicidios que en el resto del país. Así las cosas, los homicidios tienen un carácter intencional y no accidental, como hasta ahora ha sido sostenido por muchos analistas , indica el informe de la entidad privada.

El análisis confirmó, con base en la información sobre defunciones del Dane, que la criminalidad no es un fenómeno predominantemente urbano, sino que es más rural por la acción de los grupos al margen de la ley.

Antioquia y Arauca con 183 y 163 homicidios por cada 100.000 habitantes eran los departamentos con los mayores niveles de violencia entre 1987 y 1996, según el estudio que analizó esos nueve años. Le seguían Risaralda, Meta, Caquetá, Guaviare, Quindío, Caldas y Valle. Los menores niveles de violencia se presentaron en Amazonas y Bolívar con 15 y 21 homicidios, respectivamente.

Las conclusiones del estudio señalan lo siguiente: el grueso de la violencia colombiana se concentra en pocos lugares del país; los municipios con mayores índices de violencia presentan condiciones de pobreza menos desfavorables que los del resto del país, y los municipios con mayor incidencia de homicidios presentan menos denuncias sobre estos hechos que los menos violentos (por la intimidación que ejercen los grupos armados).

Así mismo se concluye, que la principal causa reconocida en las zonas más violentas son el ajuste de cuenta, seguido de la intolerancia, el enfrentamiento armado y el atraco.

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