NUDO DE PARAMILLO, NUEVO ESCENARIO DE GUERRA

NUDO DE PARAMILLO, NUEVO ESCENARIO DE GUERRA

La matanza en Dabeiba se suma al fenómeno que en lo corrido de 1997 ha invadido el Nudo de Paramillo. En esta zona, límites entre Antioquia y Córdoba, el paramilitarismo ha ido ganando terreno día a día y a su paso ha dejado muerte, desolación y decenas de desplazados. El Aro (Ituango), Urrao y Puerto Valdivia son una muestra de ello.

01 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

La situación se ha agravado en los dos últimos meses. Una orden para dejar el parque en menos de lo que canta un gallo, recorrió veloz las veredas, cuando apenas la luz del sol del 14 de noviembre se abría paso por entre la selva del Nudo de Paramillo.

Ese día, como ciegos dando palazos, los paras de Carlos Castaño repartieron amenazas y reaccionaron contra todo lo que se movía y lo que no. Hasta mataron las vacas que no daban paso. Les disparaban diciendo que como nosotros teníamos que irnos, ya no las necesitábamos , recuerda una mujer de Badillo.

Así, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), culminaron el último plan de su jefe para acabar con las repúblicas independientes que la guerrilla tenía en la zona rural de Ituango.

Primero fueron los 15 muertos y la destrucción de El Aro, desde donde según Castaño, las Farc se movían hacia 17 municipios de Antioquia y Córdoba y planeaban las tomas guerrilleras.

Mientras Castaño desmentía, en llamada a un medio de comunicación, los atrocidades cometidas en El Aro y anunciaba que iría al Nudo de Paramillo, sus hombres, apropiados de la intrincada reserva natural, asesinaban a cuatro campesinos e incendiaban 27 ranchos y la escuela de Badillo.

El humo que se levantaba entre los restos de los pupitres, se extendió por Santa Bárbara, La Manga, La Prensa y Buenavista-San Bartolo. A la par con los rezagos del fuego, circuló el rumor de que unos hombres armados necesitaban desocupado el parque natural .

El domingo 16, el miedo a quedarse solo en el lugar, obligó a José Graciano a sacar fuerzas de donde no tenía para echarse al hombro el cuerpo casi inválido de su madre, de 80 años.

La vejez de ella y la debilidad del último de los seis hijos del campesino, nacido 20 días antes, lo tuvieron impávido, como a una estatua, durante dos días, sobre las cenizas del rancho quemado por los paramilitares.

A las tierras de Castaño Cinco años atrás el Inderena, reunió a los campesinos del Paramillo para decirles que debían desalojar el sitio. Ese recuerdo se vino a su memoria e imaginaron que el Gobierno había enviado hombres armados para sacarlos a bala.

Si el Gobierno necesita que nos vayamos, nos vamos voluntariamente, sin necesidad de que nos maten. Que nos paguen las mejoras, que nosotros nos vamos por las buenas , murmuraban la semana pasada en la escuela José Antonio Araque de Ituango, mientras sacaban de sus botas pantaneras los pies ulcerados por tres o cuatro días de camino.

Sólo al encontrarse con los campesinos de Badillo, la mayoría supo que quienes disparaban contra las vacas rebeldes eran paramilitares dispuestos a sacar del Paramillo al frente 36 de las Farc, que siempre se habían escondido en esta reserva natural, y a los del 18, que se habían corrido desde Urabá.

El Nudo, más que un límite entre Antioquia y Córdoba, es el paso a tierras que Castaño tiene en este último departamento. Como corredor que lleva a Córdoba y a las regiones antioqueñas de Urabá y el occidente, se convierte en el nuevo punto de guerra entre paras y subversivos.

Jesús María Valle, concejal de Ituango y presidente del Comité de Derechos Humanos en Antioquia, dice que Carlos Castaño se equivocó de blanco, no sólo porque él no conoce a los habitantes de la zona sino porque los hombres que trabajan para él llegan desde Córdoba, Chocó y Urabá y tampoco saben quiénes son guerrilleros en la reserva del Paramillo.

En este caso no hay inteligencia militar ni paramilitar. En esa zona viven campesinos cristianos que aguantan a la guerrilla, pero que no simpatizan con ella, algo muy diferente a lo que pasaba en Urabá .

El miedo a ser cazados por algún hombre armado como cualquiera de las aves de esa reserva, fue para muchos la única razón para conocer Ituango.

PARAS BUSCAN RETIRADA DE LA GUERRILLA Desinteresados por lo que no sea el instinto de supervivencia, los agricultores ignoran que las aguas de los ríos Sinú y San Jorge, que nacen en el Nudo, alimentarán el proyecto hidroeléctrico de Urrá, que surtirá de energía la Costa Atlántica y por ello los paras necesitan la zona despejada de guerrilla.

La selva del Paramillo es uno de los mantos que mejor cubre a los subversivos, pero al mismo tiempo el bosque que bordea una de las más fuertes tradiciones conservadoras y liberales, donde no ha pegado nunca el discurso comunista.

Por eso, si nadie en Ituango descarta que alguno que otro guerrillero se camufla entre los campesinos, para todos es claro que Castaño se equivocó al regar agresiones a diestra y siniestra por las veredas del Paramillo.

Mientras intenta comprender los palos de ciego de las Accu sobre el Paramillo, Adán Sepúlveda, un labriego de La Manga, ruega para que el ataque contra él y los demás campesinos resulte ser sólo una equivocación.

Que le iluminen las cosas a uno. Que no lleguen al oscuro, porque van a prender las casas y a matar la gente sin saber a quién están matando. Sin saber si uno es bueno o malo. Es verdad que en el monte están los subversivos, pero también hay gente trabajando limpio , asegura.

Al lado de Adán, que cada vez parece más confundido, Rosaura Usuga, otra campesina de La Manga, deja caer varias lágrimas sobre el edredón descolorido que envuelve a su bebé de meses.

Su llanto empieza cuando su esposo intenta subir el tono tímido de su voz, para que en la escuela de Ituango lo escuchen y lo registren junto a sus seis hijos en la lista de los desterrados del Nudo de Paramillo.

MASACRES DE PARAS EN EL 97 Diciembre 31 de 1996: Vereda Tascos de Dabeiba (Antioquia): cuatro campesinos.

Enero 5 de 1997: Pore y Paz de Ariporo (Casanare): ocho personas.

Enero 11: Yondó, Magdalena Medio antioqueño: 7 personas muertas y 19 viviendas quemadas.

Enero 11 y 12: Margarita (8 personas) y Hatillo de Loba (10 labriegos), las dos en el sur de Bolívar.

Marzo 9: San Pedro de los Milagros, norte antioqueño: cinco campesinos.

Abril 1: Corregimientos Titiná y La Bonga, cerca a Puerto Ubaldía, en la selva del Darién de Panamá: 2 campesinos.

Julio 15: Mapiripán (Meta): entre 25 y 30 víctimas.

Agosto 2: En los barrios de invasión 7 de Agosto y La Negra, en Remedios, nororiente de Antioquia: cinco campesinos.

Octubre 3: San Carlos de Guaroa, en el Meta: 11 miembros de un convoy judicial, integrado por agentes del CTI de la Fiscalía Regional de Oriente, la Procuraduría del Meta y miembros del Gaula.

Octubre 3: Corregimiento El Aro, en Ituango (Antioquia), 15 personas asesinadas y 50 casas incendiadas.

Noviembre 21: En el caserío La Horqueta de Tocaima (Cundinamarca): 14 campesinos.

Noviembre 25: En Concordia, suroriente de Antioquia, cuatro personas.

Noviembre 26: En la zona bananera de Ciénaga (Magdalena): siete campesinos.

Noviembre 26: En Pitalito (Huila): siete recolectores de café.

Noviembre 30: Campesinos que llegaron al casco urbano de Dabeiba denunciaron que por lo menos 14 labriegos fueron asesinados en zona rural de ese municipio, en el occidente de Antioquia.

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