CUÉNTAME DE LA VIDA VIEJO!

CUÉNTAME DE LA VIDA VIEJO!

En medio de un árido terreno, a diez minutos de Santa Marta, se levanta la escuela Tayrona. Allí, todos los días, ochocientos niños llegan, después de hora y media de camino a pie, a dibujar o representar a través de obras de teatro, las leyendas y los mitos que sus abuelos, tíos y padres les han contado en los últimos días, sentados en una mecedora, bajo un caluroso sol de medio día.

06 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Las historias de Santa Marta, junto con sus antepasados, rodeados de mitos y leyendas, son ahora la principal fuente de aprendizaje escolar.

Uno de los propósitos de la escuela es recuperar los saberes populares que, con el paso del tiempo, se han ido perdiendo. Rescatar, a través de la tradición oral, la cumbia, los juegos, y aún el Día de los Angelitos , es una tarea que hay cumplir todos los días.

Los maestros de la escuela, como Gabriel Apreza, están de acuerdo en que es muy distinta la realidad que allí se vive, de la que encuentran los niños en los libros. En las páginas está empañada .

Una vez conocido todo ese mundo, que es casi una fantasía, los niños quedan listos para representar, a través de obras de teatro, dibujos y trabajos manuales, los mitos y las leyendas.

La idea es elaborar un proyecto de recuperación de esa rica tradición oral. Y en parte ya se está dando, gracias a que la escuela abrió sus puertas a ideas nuevas, dejando a un lado la rigidez académica, las reglas fijas de disciplina, las calificaciones y los horarios estrictos, para crear un espacio que rompe con todo lo instruccionista-memorista y abre camino a la creatividad.

Por ejemplo la matrícula, que tiene un valor de $1.000 pesos, en muchos casos se fia o se cambia por el trabajo de los padres, quienes ayudan a pintar la escuela o a hacer los pupitres.

Aparentemente el sistema muestra a un maestro liberado de cualquier carga académica. Pero no es así. Todos los días él cuestiona su papel, con el fin de mejorar su rol en el aula. Un proyecto cultural Desde hace diez años, la escuela se convirtió en elemento esencial para la vida de la comunidad del barrio Tayrona.

Antes, los niños tenían que ir a las escuelas del centro o de Mamatoco, pero existían problemas de inseguridad, y no todos los días había plata para el bus. La historia se agravó aún más cuando dos niños murieron atropellados.

Entonces, en 1978, un grupo de siete maestros de la Escuela Normal de Varones visitó el barrio, con el propósito de impulsar un programa de alfabetización. Simplemente era un requisito para graduarse. Se fueron con el compromiso de volver para fundar un colegio. Y así fue. Por petición de la comunidad, se construyó la escuela y se abrió la primera matrícula el 9 de enero de 1979, con 180 niños provenientes de los barrios El Pantano, Santa Fe, Avenida del Río, La Florida, Las Malvinas y Tayrona.

Comenzaron trabajando en una enramada, mientras se adelantaban las obras escolares. Desde entonces, los estudiantes transcurren gran parte del día en la escuela. Las jornadas van de 7:15 de la mañana a 11:45, y de una de la tarde a 5:15.

Ahora, los maestros actúan en dos frentes: la integración de la escuela a la comunidad y la democracia escolar. Desde el año pasado, los niños, con ayuda de los profesores, fijaron el reglamento de la escuela, y los deberes y derechos que tienen en el aula.

La libertad de expresión es otro de los espacios en los que se mueven los alumnos. Los estudiantes de la jornada de la tarde crearon su propio periódico escolar. El año pasado sacaron cinco ediciones, con la idea de ampliarlo a la comunidad. También están haciendo los preparativos para el festival folclórico que piensan realizar, al igual que la biblioteca comunal que fundarán. Con asesoría del Sena, están elaborando proyectos para la creación de microempresas.

Las escuelas Tayrona y Simón Rodríguez esta última siguió los pasos de la primera, están enmarcadas dentro del programa de Educación Básica para Todos, impulsado por el presidente Virgilio Barco a través del Ministerio de Educación. Según un informe presentado al Congreso en 1989, en las zonas marginadas urbanas, en 1986 el cuarenta por ciento de los niños no asistían a la escuela primaria.

Actualmente el Gobierno fortalece 500 escuelas primarias autogestionadas en 12 capitales del país, como el proyecto de Etnoeducación de la Comunidad Yanama, en la Guajira; la escuela de Puertas Abiertas, en Tibabuyes; Filodehambre, en Huila, y las escuelas de Pipiripau, en Buenaventura.

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