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EL SECUESTRO COBRA AUGE EN ITALIA

EL SECUESTRO COBRA AUGE EN ITALIA

Desde 1990 ha habido en Italia 47 secuestros, una cifra no muy espectacular pero que ha sido suficiente para crear pánico entre las personas adineradas, y para que las autoridades tomen estrictas medidas, caso de la ley de 1991 que permite congelar los bienes de las familias de los secuestrados para evitar que se paguen las recompensas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

El último caso, el que más suena por estos días en Italia, es el del industrial Giuseppe Soffiantini, en cautiverio desde el pasado mes de junio, de quien se recibió un pedazo de oreja como prueba de que aún estaba vivo, una forma ya tradicional en Italia para presionar a los familiares, a los cuales se les pide 6,5 millones de dólares.

La banda que lo retiene es conocida: su jefe es un sardo llamado Giovanni Farina del que las autoridades tienen fotos y huellas, pues ya ha sido arrestado varias veces.

El corte de oreja, práctica bastante usual entre los secuestradores, se hace en ocasiones con el cuchillo de cortar el pan, o en otras, como le sucedió al comerciante Salvatore Scanu -secuestrado en 1990-, se efectúa al secuestrado una verdadera intervención quirúrgica con todo y anestesia, aunque el resultado sea el mismo: enviar la oreja a la familia. Hay muchos casos, pero tal vez el más cruel es el ocurrido al farmacéutico Paolo Ruiu, quien fue secuestrado y asesinado en octubre de 1993; en diciembre de ese mismo año la familia recibió una de sus orejas en avanzado estado de descomposición, pues seguramente fue cortada cuando el joven ya había muerto.

Secuestro económico La mayoría de los secuestros recientes en Italia han sido perpetrados con fines lucrativos, es decir que los han hecho bandas armadas cuyo único fin es el caudal económico de tal o cual familia, a diferencia de los secuestros que había en Italia durante los años 70 y 80, muchos de los cuales tenían fines políticos -el más sonado, sin duda, fue el secuestro del político Aldo Moro por las Brigadas Rojas, que acabó con la muerte del secuestrado.

En ocasiones estas bandas armadas tienen relación con las mafias, como fue el caso de la N dranghetta de Nápoles, pero hoy los más activos son sólo delincuentes comunes que, a pesar del adjetivo comunes , gozan de poderosos arsenales, medios privilegiados de información y muchos contactos bien aceitados entre las filas de la policía. Uno de estos grupos es conocido con el nombre de Anonima y funciona en la isla de Serdeña. Este grupo, dirigido por uno de los bandidos más buscados de Italia, Mario Moro, fue protagonista en semanas pasadas de uno de los secuestros más polémicos que se recuerden, el de la joven Silvia Melis, también de Serdeña, que escapó sana y salva tras 256 días de cautiverio. En principio su familia dijo que no había pagado el rescate, pero al final se supo que el padre había pagado 1.300.000 dólares, y que si habían mentido era para no ser perseguidos por la justicia.

La criticada ley, en efecto, ordena el bloqueo inmediato de los bienes de la familia de un secuestrado para evitar que ésta pague el rescate y enriquezca las arcas de la delincuencia. Es una medida calificada de inhumana por las familias de víctimas, pero que en opinión del ministro del Interior, Giuseppe Napolitano, tiene como fin desanimar al delincuente, quien sabe que la familia en cuestión, por más que lo desee, no podrá pagarle el valor del rescate .

Ahora bien, esta ley contiene un parágrafo que permite al juez dictaminar el desbloqueo de una determinada suma -no muy alta- para efectuar un pago en casos de extrema gravedad, e incluso el desbloqueo total de los bienes para efectuar un pago controlado que permita la adquisición de pruebas o la captura de los responsables.

En la ley italiana no está contemplado que se permita pagar para salvar la vida de la víctima, pues eso es exactamente lo que buscan los delincuentes. Pagar, en suma, supone un delito, pues las autoridades italianos no quieren que el secuestro, después de la mafia, se convierta en la segunda referencia negativa de Italia en el marco de los países de Europa.

PIE DE FOTO: Las bandas de secuestradores gozan de poderosos arsenales, medios privilegiados de información y muchos contactos bien aceitados entre las filas de la policía.

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