LANCEROS, DEL CIELO AL INFIERNO

LANCEROS, DEL CIELO AL INFIERNO

Bastaron cinco meses para que el otrora temido y respetado Lanceros Boyacá tocará por primera vez en su historial deportivo las puertas del infierno, luego de haber estado dos veces cerca de alcanzar el cielo.

04 de noviembre 1997 , 12:00 a.m.

La última oportunidad que tuvo de alcanzar la gloria, la más reciente, fue precisamente aquel domingo primero de junio cuando de manera increíble dejó pasar la más clara ocasión de ganar el tiquete para estar en el fútbol rentado de la A.

Desde ese momento, Lanceros se convirtió en un cadáver en vida que de a pocos se fue consumiendo en el lodo de los malos manejos de un solo directivo (llámese Felizzola), de la falta de recursos económicos, de las imprecisiones de carácter técnico (un responsable Pineda), sumado a la traída de un numeroso grupo de jugadores sin ninguna trayectoria en el fútbol de la primera B y cuyo aporte fue muy mediocre.

Por esos motivos la afición no volvió al estadio. Y no era para menos, pues los boyacenses llegamos a soñar con tener a Lanceros en el clan de los 16, pues ya el curso se había hecho, se habían acumulado experiencias y, lo más importante, comenzaba a crearse una cultura futbolística que no existía en nuestro medio como era lógico.

Inclusive, el subcampeonato de la temporada 1996-1997 fue enarbolado por un sector de la opinión pública como un extraordinario triunfo, como lo mejor que le había pasado a la escuadra boyacense.

Nada más lejano de la verdad, pues ya en torneo Nivelación de 1995, Lanceros fue segundo, detrás del Bucaramanga uno de los pocos equipos mejor conformados que han pasado por el torneo de ascenso.

Por eso, la derrota del domingo pasado ante Real Cartagena no es más que un castigo a la incapacidad de un directivo, a la inoperancia de un entrenador, a la falta de cariño y de entrega por la camiseta de algunos jugadores y a la indisciplina de otros.

Lanceros Boyacá siguió por la racha perdedora y no pudo contener la fuerte artillería del onceno cartagenero.

Luego de un primer tiempo con paridad a cero tanto y en que la figura de ese lapso fue el arquero Plutarco Rodríguez, la escuadra boyacense no resistió los ataques del local y la estantería se vino al suelo.

Muy temprano, a las 11 ST, Real Cartagena abrió el camino de la victoria por intermedio de John Quiñones que aprovechó la parsimonia de los zagueros para batir al cancerbero moniquireño.

Cuatro minutos más tarde, fue el mismo Quiñones quien se encargo de darle cifras concretas al marcador y de paso señalar su novena anotación que lo ubica como el máximo artillero del torneo Adecuación.

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