COLOMBIA: UN ESTADO RESPONSABLE

COLOMBIA: UN ESTADO RESPONSABLE

Cuando se habla de responsabilidad extracontractual del Estado se está hablando de los casos en los cuales el Estado Colombiano, en cualquiera de sus instituciones, es condenado a pagar sumas de dinero a las víctimas de daños antijurídicos producidos por él, o a cumplir con otras obligaciones que las dejen indemnes. Se trata de la aplicación del artículo 90 de la actual Constitución, así como de la reiterada jurisprudencia que han elaborado nuestros jueces desde hace más de ciento cincuenta años.

14 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

De la lectura sistemática de la jurisprudencia del Consejo de Estado sobre el tema, se pueden extraer, sin mayor esfuerzos, dos conclusiones: la primera, que tenemos un Estado que en no pocas ocasiones actúa y ha actuado de manera delictuosa y, la segunda, que tenemos una jurisprudencia que protege a quien sufre daños encargándose de dejarlo indemne desde la óptica económica.

Respecto de la primera, se puede anotar que nuestro Estado se ha acostumbrado a incurrir en actos bárbaros, que no se compadecen con lo que debería ser un Estado de Derecho. Se dirá que nuestro Estado no escapa a la compleja situación política que vivimos, pero ello no justifica, en manera alguna, las atrocidades cometidas. El Estado no puede reproducir el círculo vicioso de la descomposición y de la atrocidad Cómo justificar al muerte de ciudadanos inermes en requisas o en masacres puestas al descubierto y censuradas en las sentencias del Consejo de Estado? Cómo justificar que una paciente de alto riesgo en un hospital estatal muera desangrada víctima de la negligencia del personal que sólo se percató de la situación por la sangre que ya corría por el corredor? Respecto de la segunda, se puede afirmar que por fortuna contamos en Colombia con una jurisprudencia sólida, reiterada y decantada, que se encarga de proteger los derechos de los administrados. Es elaborada, a petición de los afectados, tanto por el Consejo de Estado como por los Tribunales Contencioso Administrativos que existen en toso el país. Si bien es cierto que, cuando el daño consiste en la muerte, el dinero recibido por los deudos no resucita al difundo, también es cierto que la indemnización permite aplicar el adagio popular de las penas con pan son menos . La jurisprudencia contencioso administrativa ha sido severa, y con razón, con la conducta displicente, negligente y aún criminal de los agentes del Estado. En tal sentido ha ejercido una función pedagógica y moralizadora, y en su conjunto es de aplaudir como una de las mejores y más completas a nivel mundial.

Nuestro Estado tiene que volverse serio y diligente en su actuación. Así no solamente cumpliría con los deberes exigibles a todo Estado sino que evitaría tantas condenas cuantiosísimas en su contra. Es decir, se debería llegar a una situación en la cual los tipos de daños que producen el Estado no sean muestra de barbarie, corrupción y descomposición. Para ello, entre otras opciones, se debe insistir en la práctica sistemática de la responsabilidad económica y personal del servidor público que causa el daño, para que de su propio bolsillo lo pague, y así se logre bajar la escandalosa cifra cercana al uno por ciento del presupuesto nacional que se dedica a la reparación de daños.

*Profesor titular de la Universidad Externado de Colombia Ex procurador primero delegado ante el consejo de Estado Ex magistrado auxiliar de la sección tercera del consejo de Estado.

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