LA HORA DE LA DEFINICIÓN

LA HORA DE LA DEFINICIÓN

Se ha dicho muchas veces que Colombia es un país que carece de una verdadera identidad. Por lo menos, y para dar una explicación indulgente, lo que puede estar sucediendo es que atraviesa por una etapa de transición, al término de la cual encontrará su definición. Sucede en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, a través de los cuales se observan las contradicciones propias de la evolución. Ni deja de ser ni es otra cosa todavía, es como una especie de mezcla que no se sabe muy bien hacia dónde va, pero se entiende que sí va.

04 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

En educación, por ejemplo. No ha vencido el analfabetismo ni ha fijado auténticos delineamientos para la formación superior, pero ya tiene computadores en escuelas de sectores urbanos marginada muy trascendental. En realidad, ella es minuciosa y terriblemente obsesiva en el arte de recrear su infancia. Porque en esas anda. En cada obra hay parcelas, anécdotas, alegorías e imágenes de esa época; la más definitiva de su vida.

Hacer crecer pasto y semillas para sus obras y luego parar ese crecimiento es como querer detener el tiempo. Es su visión ambivalente. Es utilizar la muerte para mostrar la vida. Christo, el que envolvió el Pont Neuf en París con inmensas lonas, tapa para revelar mejor.

Con los animales hace lo mismo. Las ranas no las cría. Las compra en formol. En eso Estados Unidos tiene catálogos inmensos de colección. Esa sociedad es así.

Las moscas sí las cultivó . Pero esperó que cesaran su vuelo, de muerte natural, para utilizarlas.

Servirse de ellas puede ser un acto de provocación. Su mensaje es, sinembargo, justamente lo contrario del que creen los que la están denunciando, en la radio o en el correo de lectores de los periódicos, como antiecológica.

María Fernanda Cardoso dice abruptamente que la vida, toda, hasta aquella de una lombriz y de una rana, tiene un enorme valor.

Eso suena utópico. Hay que ensayar otra fórmula. Digamos mejor que, con todo su talento, pone en escena el carácter paradójico de la existencia. Nadie, cuenta en definitiva, es inocente de tener que acabar con cosas qué es la comida? para vivir. Otros prefieren ser gentiles: Tienes ojos de ternero degollado . Hablando de esos contrarios que nos recorren, ella dice que no hay civilización que viva sin sacrificios. De eso no solo saben las culturas precolombinas...

Es demasiado figurativa? Ella lo es, lo ha sido. Ninguna de sus obras, por sutiles que hayan parecido, es enteramente abstracta. Sus temas los investiga hasta agotarlos. De esa dinámica quedan huellas en sus escritos. Stendhal decía que un día sin escribir era un día inútil. Ella escribe porque es su única manera de pensar.

Se ensimisma y es egocéntrica? De pronto. Parece que es su manera de aislarse para decir mejor. Es capaz de trabajar intensamente durante semanas si toca: cuando tiene el hilo no lo suelta.

Ese mismo proceso lo sigue cuando mira las obras ajenas. Lo diferente la atrae. De los artistas, de los grandes, no solo la mueven sus obras. Tritura, con algún esfuerzo, sus teorías y, con un gran placer, sus biografías. La historia, la de su generación, la apasiona. Tal vez por eso está pegando moscas y colgando sapos. Por tan poco no hay que mal-tratarla.

Algunos de sus compatriotas son más osados: están multiplicando, sin ningún recato, el número de tumbas en los cementerios.

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