SECRETOS QUE LOS TEXTOS NO CUENTAN

SECRETOS QUE LOS TEXTOS NO CUENTAN

El líder del siglo XXI, sea hombre o mujer, debe tener permanentemente un sentido práctico que oriente o guíe sus acciones y sus decisiones.

16 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Los libros sobre liderazgo tratan toda la teoría con lujo de detalles, pero olvidan muy fácilmente que llevar a la práctica el liderazgo implica el aterrizaje forzoso de las ideas, para el manejo de condiciones que sólo se dan en el diario trabajo con el grupo o equipo humano que hay que motivar hacia el éxito y el logro de los objetivos.

En este libro todos los capítulos tratan de manera sencilla y práctica los métodos que han sido probados como eficientes y efectivos para un liderazgo moderno, y en particular aquí deseo explicar muy brevemente varios puntos que sin duda ayudarán al líder a ejecutar con mayor impacto las tareas que le son pertinentes.

El primer secreto lo he llamado el efecto bola de nieve , que consiste en comprometer la palabra del líder para el apoyo o ejecución de una idea o de una tarea o bien para la solución de un problema parcial o total en el grupo.

En el arranque de la labor de liderazgo se debe buscar el factor común y los intereses que más motivan a los integrantes del equipo, eligiendo dos o tres acciones con gente que tenga suficiente visibilidad en el grupo y que quiera y pueda transmitir los resultados de haber depositado su confianza en el líder y el apoyo para la realización de las tareas que se ha recibido de este.

El líder debe ser cuidadoso en tomar acción rápida y muy concreta alrededor de los compromisos de ayuda y soporte, lo mismo que de facilitación de las tareas que parecen relevante a todo el equipo, de tal manera que en un tiempo muy corto la gente pueda observar los resultados y ellos pueden ser transmitidos al resto del grupo por los usuarios de la actividad del líder y ello multiplique en forma evidente lo benéfico de la actividad del líder para el grupo.

Cuando la gente comienza a sentirse satisfecha respecto a la actividad que el líder ha venido desarrollando en esas dos o tres actividades concretas, pedirá nuevos apoyos y nuevas guías que de atenderse cuidadosamente irán divulgándose y dispersándose o distribuyéndose por todo el grupo hasta lograr que todos vean en el líder a la persona que el grupo necesita para alcanzar sus objetivos y su éxito.

Sin resultados concretos o sin una muestra tangible de la influencia que el líder ha traído para el grupo, será muy difícil generar el nivel de alta credibilidad que se requiere para tener el respeto y la admiración de la gente que más adelante deberá colaborar directamente y muy unida en la ejecución de los planes para el logro de la visión compartida.

Un segundo secreto es la sinceridad, espontaneidad y transparencia con la cual el líder negocia con cada miembro y con todo el grupo las ventajas de una determinada acción o decisión a tomar en beneficio de todos.

El líder como negociador no debe tratar de mantener posiciones que generen conflicto o desconfianza y aunque debe mostrar permanentemente solidez en su carácter, debe al mismo tiempo mostrar inteligencia al integrar lo que es común a todos los miembros del grupo y moverlos cordialmente hacia una situación donde todos evidencien que van a ganar en e máximo posible para cada cual, cuando comparten abiertamente sus necesidades, problemas, limitaciones, objetivos y aspiraciones.

El buscar siempre lo mejor para todos es definitivamente la mejor posición negociadora que puede tener un líder en frente a su grupo.

Para la venta de las ideas, el líder debe utilizar otro secreto que lo llamo el vuelo de pruebas que no es más sino lanzar una idea en borrador para dejarla volar entre el grupo y observar los pro y los contra que cada cual ve para su realización.

El vuelo de prueba es algo así como el ir preparando el ambiente en las mentes de los integrantes del grupo y luego ir adecuando en forma muy cuidadosa la idea para perfeccionarla y volverla lo más cercano a lo que todos quisieran de ella.

La preparación del terreno es entonces vital para lograr luego sembrar en forma definitiva la idea que se quiere hacer germinar.

La primera línea del equipo de trabajo es precisamente la que piensa en algún momento que tiene la posibilidad de suceder o reemplazar al líder en un futuro y en ella se encuentran precisamente las personas que creen poder tomar el puesto del líder en cualquier circunstancia.

De hecho, un buen líder debe asegurarse de contar con una primera línea de colaboradores inmediatos que sean lo suficientemente capaces y hábiles, de tal manera que incluso lo superen a él o a ella con facilidad en muchas áreas.

La genialidad del líder está en lograr tres cosas, la primera, mantener motivados a todos los integrantes de su primera línea, la segunda en evitar que la competencia cree entre ellos islas independientes o una guerra que termine por acabarlos, y la tercera, darles el espacio necesario para actuar frente al grupo como líderes que también son, con una proyección que les permita generar en un futuro no muy lejano otros grupos de los cuales ellos serán los líderes de líderes.

La inteligencia del líder en el manejo del equipo estará en cuanto hace referencia a la primera línea y al resto de posibles líderes destacados en la organización, y en lograr que haya una integración armónica entre todos, de tal manera que se apoyen o se ayuden mutuamente con una concentración total en lo que beneficia a todos y al grupo para el logro de sus objetivos y su éxito.

La motivación de la primera línea deberá estar dedicada a formarse como buenos líderes para poder en un futuro manejar otros equipos de trabajo u otras organizaciones y no necesariamente para suceder al líder actual.

Suceder al líder principal podrá ser entonces una motivación y uno de los tantos caminos a elegir por el resto de líderes integrantes del grupo u organización, pero no necesariamente su fijación mental como un siguiente paso a dar en su carrera.

Dicho de otra forma, cada líder dentro del grupo u organización deberá tener claro que existe la oportunidad para ser líder según las circunstancias lo ameriten, en cada ocasión donde su talento y experiencia sean requeridos y que su desarrollo no se detendrá jamás por la permanencia del líder de líderes, el cual siempre buscará para cada uno el campo donde pueda lucirse y donde pueda llegar a ser también el número uno en el futuro.

Finalmente, el último secreto que quiero compartir es el de que todo líder debe tener doble transmisión como los camperos o los carros o camionetas 4W.

Este secreto es el más importante porque motiva a pensar que el líder debe usar la doble transmisión con mucha frecuencia y automotivándose y autoliderándose cuando sienta que sus fuerzas se agotan ante una situación compleja donde siente que ya no da más.

Un líder de líderes o un líder sencillo sin doble transmisión en un terreno difícil quedará atrapado sin salida.

Al igual que los carros, el líder deberá emplear la doble transmisión en muchas ocasiones y asimismo deberá recordar que ante los errores existe la posibilidad de dar reversa o marcha atrás, y a veces si es necesario emplear a fondo el freno y dar un giro de 180 grados para salvar la vida del grupo y de la organización a su cargo, mientras se estabiliza de nuevo y busca continuar el camino hacia el logro de la visión.

Ya estando en el terreno adecuado el líder debe recordar no sólo que el pez grande se come al chico, sino que a veces es más importante que el pez rápido, que sabe utilizar el acelerador en el momento preciso, le gane al lento.

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