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LES SEGUIMOS EL RASTRO

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Rafael Antonio Arroyo. Este hombre de 82 años salió de su casa, ubicada en la calle 4A No. 1A-49 de Madrid (Cundinamarca), el 5 de octubre de 1995. Desde entonces se perdió su rastro. Cualquier información, favor comunicarse a los teléfonos 92 668 96 33 de Cali o al 252 18 15 de Bogotá.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Leonardo Fabio y Paola Díaz Márquez. Hace 17 años, Hernando Díaz Moreno, padre de estos dos jóvenes, falleció y las circunstancias que se desencadenaron hicieron que la mamá, Teresa Márquez, y los dos hijos se distanciaran de la familia paterna. Pero el recuerdo de los sobrinos quedó grabado en el corazón de Katty Mercedes Díaz Moreno, a tal punto, que nos escribe con la esperanza de volver a ver a los hijos de su hermano.

Luz Fany Serna (mamá) y Doris Maritza Ramírez (hermana). Cuando Martha Janeth y Yolanda Ramírez Serna contaban con 2 y 3 años de edad respectivamente, su mamá, Luz Fany Serna, huyó de la casa llevándose a Doris Maritza, su hija menor, y dejando a las otras dos pequeñas al cuidado de su padre, Gonzalo Ramírez. Esto ocurrió en 1970 y desde entonces estas dos jóvenes no han parado de buscar a su madre y su hermanita, esperando que los conflictos que ocasionaron la desintegración de su familia puedan solucionarse ahora, 27 años después.

Rodrigo Bustamante. Hace 50 años Rodrigo Bustamante, hijo de Margarita Bustamante y oriundo de Sotaquirá (Boyacá), decidió dejar a su familia y partir, aparentemente, hacia los Llanos Orientales, en busca de progreso. Su hermana María Sabina Bustamante no ha perdido la esperanza de encontrarlo y por este motivo acude a nuestra campaña.

Euclida, Adalgiza, Jaime, Raúl, Luis Enrique, Nelly y Amanda Gómez Mejía. Hace 35 años, Aler Antonio Gómez Mejía contrajo matrimonio y se instaló en Montería (Córdoba), y a sus siete hermanos en Palmira (Valle). Hoy, sus cinco hijos se unen con la intención de encontrar estos tíos que todavía no conocen, para brindar a su padre la alegría más auténtica en esta Navidad.

David Agudelo (abuelo paterno) y Bertilda Tobón (abuela paterna). Cuando Claudia Patricia Agudelo Mira tenía dos años su papá, José Alberto Agudelo Tobón, murió. Ella nos escribe desde Apartadó (Antioquia), pues siempre ha tenido el deseo de conocer a su familia paterna para que le ayuden a mantener siempre vivo el recuerdo de su padre.

Alvaro Acuña. El 16 de septiembre de 1988, Alvaro Acuña fue a visitar a su abuela materna y esa fue la última vez que su familia supo algo de él. La mamá, Rosalba Acuña, quiere que Alvaro recuerde que cuenta con su apoyo incondicional y le pide que les permita a James y Viviana Acuña, los hijos que dejó, la oportunidad de crecer al lado de su padre.

Norberto Martínez Rueda. Desde Fundación (Magdalena) escribe María Trinidad Rueda. Ella busca a su hijo Norberto Martínez quien salió el 13 de agosto de 1989 de su casa en Mogotes (Santander), con la intención de buscar nuevos horizontes en su vida. La mamá tuvo que cambiarse de residencia y perdió todo contacto con su hijo, pero confía en que tantos años de incertidumbre terminen pronto.

Ramón Arsenio Agudelo. Blanca Nubia Agudelo desea encontrar a su hermano menor, Ramón Arsenio. Hace 14 años que no se comunica con la familia y las últimas noticias que recibieron de él fueron que trabajaba en un taller de mecánica en Soledad (Atlántico). Los padres de ellos se encuentran enfermos y requieren con urgencia la presencia de su hijo.

Francisco Antonio Correa. Se casó con Margarita en Bucaramanga (Santander) en 1960; tuvieron dos hijas y todo marchaba aparentemente bien, hasta que tres años más tarde, Francisco Antonio salió de su casa y no regresó más. Durante los siguientes dos años les envió cartas, pero luego perdieron toda comunicación. Margarita logró sacar adelante sola a sus dos hijas y ahora desea que ellas puedan conocer a su padre y obtener por fin una respuesta para este interrogante que, desde 1963, marca sus vidas.

Alvaro Franco Ovalle. En 1959 la violencia dejó huérfanos a los seis hermanos Franco Ovalle. Los niños fueron repartidos por todo el país, en las casas de los familiares, pero el amor fraternal que los unía tan fuerte, que años más tarde lograron reunirse. Sólo hace falta Alvaro, que desapareció a la edad de 8 años de Cajamarca (Tolima), donde vivía con su tía Rosario Ovalle Rivera.

Ana Graciela Ramírez. Lo último que supo su familia fue que ella trabajaba en Yopal (Casanare) con el señor Alberto Cortés. Su mamá, Isabel Ramírez Castro, desea recuperar a esa hija a quien extraña desde hace más de 20 años.

Fausto Gómez Matta. María del Carmen Gómez Alvarez escribe desde Cali (Valle) con el deseo de conocer a su padre, que se fue de la casa hace 47 años, cuando ella tenía apenas unos meses de nacida. Al parecer, Fausto Gómez intentó visitar a su hija, pero el resentimiento hizo que la familia materna se lo impidiera. Sin embargo, María del Carmen afianzó durante todo este tiempo un cariño inmenso hacia ese padre que no conoce y espera tener la oportunidad de abrazarlo muy pronto.

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