LONDOÑO: NO SOY ANTINORTEAMERICANO

LONDOÑO: NO SOY ANTINORTEAMERICANO

Seguro de sí mismo. Pragmático. Querido por unos y odiado por otros, el canciller Julio Londoño Paredes, fue el único de los ministros que permaneció en su cargo durante los cuatro años del gobierno del presidente Virgilo Barco. Sentado en la soledad del inmenso cuarto de protocolo del Palacio de San Carlos, su voz de militar retirado le dio paso al silencio, cuando al término de la entrevista recordó que los últimos 22 años de su vida pasaron entre las oficinas de la Cancillería y le llegó el momento del adiós definitivo.

04 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Cuál ha sido el desarrollo de la política de Colombia durante su gestión? Hoy tenemos una política internacional madura, independiente y consolidada dentro del contexto mundial. Colombia tiene audiencia y sus puntos de vista arrastran posiciones. En qué estado queda la Cancillería después de cuatro años de su gestión? Se ha hecho un esfuerzo para establecer ciertos parámetros en diferentes materias. Se solucionó la entrega de las cartas de naturaleza; se perfeccionó el otorgamiento de pasaportes; se profesionalizaron las carreras administrativa y diplomática; se empezaron las obras de la ampliación de la sede de la Cancillería. A pesar de ello, no se alcanzaron todas las metas. Colombia y Venezuela, después de años de haberlas abandonado, volvieron a las conversaciones directas. No es eso un retroceso en las negociaciones? Pueden conducir a algo? Lo importante en una diferencia es llegar a una solución. En este caso, la mejor forma de lograrlo es llegar a las negociaciones directas y cordiales para conseguir un resultado justo. No haberles colocado término no hace menos posible lograr ese objetivo? La experiencia indica que el procedimiento acordado entre los dos países es el mejor para llegar a la solución. Por qué? En estos campos del derecho internacional, como en el campo interno, es mejor llegar a soluciones de mutuo acuerdo. Son procedimientos que han demostrado que pueden ser complejos y producir complicaciones entre los dos países. Lo que necesitamos preservar es la buena disposición que existe a ambos lados de la frontera. Considera que Colombia debe seguir en el Movimiento de Países No-Alineados? No tengo la menor duda de que Colombia tiene que seguir allí. Por varias razones, la primera de ellas es que somos realmente No-Alineados y lo debemos seguir siendo. Cuando el abrazo entre Estados Unidos y la Unión Soviética es tan estrecho, hay riesgo de que los enanos quedemos marginados. Qué beneficios nos ha traído pertenecer a los NO-AL? Hay intereses comunes de varios Estados que no coinciden con los de las grandes potencias. Por lo tanto, hay que concertar acciones y posiciones en todos los campos. Es muy importante dialogar con esos países. No les podemos volver la espalda, ni pretender que oigan y entiendan nuestros problemas, cuando no nos dignamos tratar de entender sus problemas. Eso no quiere decir que tengamos que asumir posiciones iguales a ellos. A usted se le acusa de ser antinorteamericano y que su posición ha afectado a Colombia en la actividad económica, especialmente frente a Estados Unidos...

No he asumido posiciones antinorteamericanas, sino colombianas e independientes. Lo que pasa es que Colombia tiene unos intereses y ese país otros. Ello no indica que cada vez que sostengamos una posición, sobre cualquier tópico, que no coincida con la de Estados Unidos, eso signifique que somos antinorteamericanos. Entoncés podríamos decir que cuando Estados Unidos no coincide con una tesis colombiana, ellos son anticolombianos?. No. Tenemos una relación cordial con ellos, pero eso no quiere decir que todas nuestras posiciones sean coincidentes. He tratado de sacar adelante los intereses de Colombia y defenderlos como lo tienen que hacer todos los países. Una de las cosas que más se recuerda,con respecto a su gestión, es el voto que Colombia dio, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a favor de Libia y en contra de Estados Unidos...

La posición de Colombia fue de principios e igual a de todos los países. No por tratarse de Gadhaffy con el cual Colombia no tiene ni siquiera relaciones y sí puntos diversos en todos los aspectos, un país tiene el derecho de actuar por la fuerza sobre otro, por la condición interna de éste. Así se hubiera tratado de la Santa Sede y no de Libia, nuestro voto hubiera sido el mismo. Considera que usted fracasó en el manejo de la crisis panameña? Cómo califica su actuación? Como la calificaron todos los Estados! Fue la más exitosa de las acciones políticas. La OEA, en una reunión de Cancilleres, hizo lo único que podía hacer: mandar una comisión de tres ministros y al Secretario General a gestionar un solución, a la cual no se pudo llegar. Ello no traduce que ningún país de América Latina estuviera de acuerdo con Noriega. Después de ese fracaso, considera que la OEA continúa siendo el foro por excelencia de América Latina? Creo que sí. Pero también que deberían estar todos los países de América Latina en ella: Belice, Guayana y Cuba, por ejemplo. Para que sea un foro de discusión, no estamos todos. La OEA es importante y tiene vigor, siempre y cuando los países paguen las cuotas de sostenimiento, porque hay naciones como Estados Unidos que deben 4 años. Se debe acabar con la burocracia y las divisiones. Si por cualquier razón se acaba la OEA, habría que inventarse inmediatamente otra, porque es el único foro en donde está, en igualdad de condiciones y sin poder de veto, el país más importante del mundo.

Qué concepto le merece la propuesta que ha hecho el presidente electo, César Gaviria de que se dé un foro latinoamericano sin Estados Unidos? El foro latinoamericano se ha estado pensando. Me parece muy útil y necesario. Creo que tiene que haber en algún momento una acción de concertación entre los diferente países del área para hablar sobre sus propios problemas. Eso no quiere decir que haya una veda hacia Estados Unidos. ufpi,022] Por qué no se establecieron relaciones con Cuba? No fue intención del Gobierno, en ningún momento, establecer relaciones diplomáticas con Cuba, pero mantenemos una relación cordial y respetuosa con ese país. La relación formal con Cuba es algo importante, porque se ha tenido en los años anteriores, y porque es una parte importante dentro del contexto latinoamericano. Eso es innegable. Cuál es la posición de la Cancillería frente a la crisis de las embajadas en Cuba? Como adalides del derecho de asilo, lo respaldamos y consideramos que es fundamental su respeto integral, no solamente por ser una principio esencial del derecho internacional americano, sino por estar directamente vinculado con los derechos humanos. Qué opinión le merecen las constantes críticas editoriales que le hizo EL TIEMPO? Reconozco que constituye una línea de pensamiento y una posición respetable, que no dudo que algunos la comparten. Esto valoriza y fortalece la democracia.

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