MP3, LA BATALLA NO TERMINA

MP3, LA BATALLA NO TERMINA

La semana pasada, la industria de la música presentó una demanda contra tres compañías dedicadas a prestar este servicio en Internet.

08 de octubre 2001 , 12:00 a. m.

La semana pasada, la industria de la música presentó una demanda contra tres compañías dedicadas a prestar este servicio en Internet.

Esta vez, las firmas que tendrán que responder por el tráfico ilegal de archivos musicales son Grokster, Kazaa y Music City, que han sido acusadas de distribuir virtualmente copias piratas de canciones protegidas bajo derechos de propiedad intelectual.

Después de que Napster fue obligada a salir del aire por una corte federal de Estados Unidos, los miembros de la polémica comunidad simplemente migraron a otras páginas que ofrecían el mismo servicio.

El problema, según los expertos, consiste en que siempre será fácil para los cibernautas encontrar otro portal que brinde descargas gratuitas de canciones. La lucha contra la piratería, explican, debe ser estructural, y no limitarse a combatir sitios específicos de la red.

De cualquier forma, ninguna de las empresas que han sido demandadas por violar derechos de autor ha podido presentar argumentos contundentes para defender sus actividades, por lo que es claro -afirman los conocedores del tema- que tanto Grokster como Kazaa y Music City tienen sus días contados.

Sin embargo, la RIAA (Asociación de la Industria Discográfica Americana, por su sigla en inglés) no debe apresurarse a celebrar en esta oportunidad, ya que las estructuras de funcionamiento de las tres empresas permiten que, aunque dejen de operar, el intercambio de MP3 continúe.

A diferencia de páginas como Napster e Imesh, que concentran su sistema en servidores centrales para efectuar el tráfico, muchas otras organizaciones -como las demandadas-, trabajan a través de software que posibilita la conexión directa entre computadores.

Por esa razón, una acción penal se limitaría a prohibir la actualización y distribución de dichos programas, pero no garantizaría la interrupción de las descargas por parte de los usuarios.

En este caso -explica Carlos Herrera, desarrollador de tecnología para Internet-, hablamos de una tecnología que ha sido distribuida a miles de cibernautas. De manera que la única forma de detener la piratería sería solicitarles que dejen de usar el programa, algo que, sin duda, no van a hacer .

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