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EL PESO FRENTE AL EURO

EL PESO FRENTE AL EURO

La unificación europea ha tomado un ritmo inusitado en los últimos años. El libre mercado es ya un hecho desde 1992; se han eliminado las principales barreras comerciales, que siglos de prácticas proteccionistas habían creado. Pero, la culminación de este camino hacia la completa unión económica europea solo se conseguirá con la creación de la moneda única europea, el Euro, proyectada para 1999.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

En una primera etapa desaparecerán, entre otros, el marco, el franco, la peseta y el florín. Estos países ya, definitivamente, no tendrán la opción de buscar la reactivación de su economía o la financiación de sus déficit fiscales mediante políticas monetarias laxas. Los países fundadores del euro, deberán cumplir con las estipulaciones del Tratado de Maastricht, concernientes, entre otras, a límites máximos de inflación y déficit fiscal. El proceso de ajuste ha sido doloroso para la mayoría, incluyendo a los grandes, Francia y Alemania. Ambos están enfrentando enormes dificultades para reducir sus niveles de gasto público. Ambos han enfrentado olas de descontento, acompañadas por concurridas manifestaciones de repudio a las políticas de ajuste económico.

La decisión de continuar adelante implica una convicción en cuanto a los beneficios que traerá la moneda única. Hasta hace unos pocos años era impensable que pueblos con nacionalismos tan arraigados como los europeos fueran capaces de deshacerse de uno de los principales símbolos de la nacionalidad: la moneda. Varios factores se han conjugado para hacer esta realidad pausible.

De un lado, después de un largo debate, existe ahora un acuerdo a nivel tanto de los académicos, como de los burócratas y políticos, en cuanto a la importancia de la existencia de una moneda única para realmente recoger los beneficios de la unificación económica. No solo por el ahorro en los costos de cambio de monedas, representativos en sí mismos, sino por los múltiples efectos sobre el estímulo de la competencia y el comercio a lo largo de los países participantes en el euro.

De otra parte, la importancia de la estabilidad monetaria en el desarrollo económico ha quedado manifiesta con la experiencia alemana desde el inicio de las postguerra, así como la futilidad de la política monetaria activa y el daño del desorden monetario han quedado presentes en la Italia del mismo período.

Adicionalmente, continúa existiendo una enorme desconfianza en cuanto a la injerencia de los políticos sobre la política monetaria. Es prácticamente inevitable que los políticos electos caigan en la tentación de intentar estímulos cortoplacistas sobre la economía, promoviendo una política monetaria laxa e irresponsable, inconsecuente con la estabilidad necesaria para el crecimiento de largo plazo de cualquier economía.

El argumento definitivo, sin embargo, es que la pérdida de soberanía en materia de política monetaria es un proceso irreversible en un mundo cada vez más interdependiente, particularmente para las economías pequeñas. Por ejemplo, ya hoy en día, los cambios en las tasas de intervención del Bundesbank son rutinariamente seguidos por los demás miembros de la Unión, so pena de generar incómodos desbalances que afectarán los flujos de capitales, el valor de la moneda, el intercambio comercial y el resto de la economía.

Frente al Euro, que podrá el peso colombiano? No solo representará una economía relativamente insignificante sino una oferta monetaria en descontrolada expansión y una inflación crónica del 20 por ciento. Esto implica que los empresarios colombianos carecen de alternativas de financiación a largo plazo, y que las de corto plazo tengan muy altos costos reales. La falta de estabilidad monetaria ensombrece cualquier perspectiva de desarrollo económico. El peso no es una moneda de aceptación internacional.

De ahí que la decisión del Banco de la República, tomada a principios de octubre pasado, de permitir ciertos pagos en dólares sea un paso positivo para considerar la completa aceptación del dólar para el intercambio comercial en Colombia. El dólar es claramente superior como medio de cambio: tienen una inflación mínima, existen amplias oportunidades de financiación a largo plazo denominadas en esta moneda, y tienen aceptabilidad mundial.

Si mañana el dólar se adoptase como moneda legal en nuestro país, repentinamente se abrirían enormes posibilidades de crecimiento económico. El horizonte de financiación empresarial se transformaría radicalmente, haciendo factibles muchos proyectos de inversión que actualmente carecen de viabilidad financiera. Las cuotas hipotecarias se reducirían a menos de la mitad (con planes de amortización de 30 años y tasas del 8 por ciento anual). Es decir, prácticamente se duplicaría la capacidad de compra de inmuebles. Con una inflación inferior al 2 por ciento, las empresas dejarían de concentrarse sobre la administración de la liquidez para pasar a hacerlo sobre el incremento en la productividad. Una verdadera dolarización de la economía colombiana terminaría con nuestra indisciplina monetaria y pondría a nuestro país dentro de la órbita de la economía mundial, de la cual estamos crecientemente rezagados.

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