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CUIDADO CON SUS HIJOS !

CUIDADO CON SUS HIJOS !

Cristina* es una chica de 12 años de edad quien desde hace uno se gana la vida como trabajadora sexual en los prostíbulos de la ciudad. La menor vivía con su madre y su padrastro quien abusaba sexualmente de ella. Su madre lo sabía y no hacía nada para evitarlo, tenía miedo de que su marido fuera a la cárcel y ella se quedara sin una entrada económica, ya que él, mal que bien llevaba el alimento a casa.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Cris , como es conocida en el mundo nocturno, tuvo su primera relación sexual con su padrastro, cuando ella tenía tan solo 10 años, y su pequeño y menudo cuerpo aún no estaba preparado para ello.

La situación de Cristina la viven decenas de niñas entre los 9 y 15 años de edad, en Villavicencio, que se ganan la vida de igual manera. Se dedican a ejercer la prostitución luego de ser violadas por un familiar, por la difícil situación económica de su casa y por la falta de una educación moral sólida.

Según las estadísticas de medicina legal, Villavicencio ocupa el tercer lugar en prostitución en el país, y lo más alarmante es que gran parte de las mujeres que se dedican a ella pertenecen a la población infantil.

Por esta razón la Fiscalía lideró el programa del Centro de Atención Integral al Menor Maltratado (Caima), un trabajo interdisciplinario, con varias instituciones: Comisaría de Familia, Defensoría del Pueblo, Procuraduría General de la Nación, Alcaldía de Villavicencio, Policía de Menores, Medicina Legal, la Fiscalía General de la Nación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Estas entidades laboran en forma coordinada desde hace 14 meses, en los casos que se presentan en Villavicencio. Estos profesionales establecen un contacto directo con el entorno natural o de habitación de las víctimas y victimarios, con el objeto de realizar el estudio socio familiar.

Las trabajadoras sociales del Caima han conocido situaciones difíciles, madres que tiene una vida nocturna agitada, un padre o padrastro que abusa sexualmente de la menor o el menor, problemas de hacinamiento en donde duermen en una misma cama hasta 9 personas.

En muchos casos la madre, trabaja en una bar, los hermanos menores están infectados de enfermedades venéreas, la menor y sus hermanitos no tiene qué comer, completamente desnutridos y abandonados y hasta con piojos. Hay un mandato de la constitución que dice que están primero los niños, y las instituciones no deben y no pueden negarles una mano generosa , afirmó Olga Cristancho Vergara, directora del Caima.

El Caima hace un tratamiento integral no solamente a la niña prostituta sino a la familia. Ello implica el trabajo de una sicóloga, una trabajadora social, un fiscal investigador y un fiscal de familia.

Sustos, miedos, angustias, limitaciones en su desarrollo sexual, son algunos de los daños sicológicos del menor, que deben ser tratados por un especialista. Los daños son enormes, que a la postre son pagados por la sociedad ya que esto genera más violencia , agregó Cristancho Vergara.

Refiriéndose al ejemplo inicial, la directora del Caima, explicó que se presentan casos en que el proceso está a punto de fallar en contra del violador (padrastro en este caso), y su mujer se retracta. Se presentan dos situaciones: o se callan o alcahuetean, y dejan que estos padres violen a sus hijas y dejan hasta que tengan hijos con sus hijas, afirman que todo era mentira, que estaban peleando con su pareja, para que no se queden solas , dijo Cristancho Vergara.

Sanciones La reforma de la ley 360 de febrero de 1997, modificó y aumentó las penas considerablemente contra los delitos sexuales. Estas acciones delictivas atentan contra la dignidad humana y la libertad sexual de las personas , dijo la funcionaria.

La reforma contempla que las personas que cometan el delito de acceso carnal violento están sujetas a una pena de 8 a 20 años. Así mismo si este delito es cometido contra un menor de edad la pena aumenta de 20 a 40 años de prisión.

Esta condena es comparada con la del homicidio, una de la penas más graves que contempla la legislación colombiana.

El estupro (delito que consiste en tener acceso carnal mediante engaño con mujer honesta mayor de catorce años y menor de 18, siempre que no medie violencia física o moral) aumentó su pena de uno a cinco años.

También se castigan los actos sexuales, sin que haya penetración, y son más graves si se realizan en contra de un menor de edad, puesto que ellos tiene las capacidad más grande de daño, puesto que pueden causar desviaciones sexuales.

La reforma a la ley 360 hace que la gente confíe más en la justicia, agregó la señora Cristancho Vergara. La idea es que la sociedad conozca sus derechos, no se queden callados, que confíen en la justicia y en las instituciones , dijo.

En Villavicencio es alto el porcentaje de prostitutas de 10 años, estudiantes de colegio. Los papás creen que las niñas están estudiando, pero en realidad están vendiendo su cuerpo. Estas menores pueden ganar hasta un millón de pesos al mes, reveló la directora del Caima.

A las menores no se les castiga, el delito lo cometen las personas que las inducen a comerciar con su cuerpo, y quienes las explotan.

A quienes cometen estos delitos se les sanciona con una pena de 2 a 4 años, por proxenetismo, trata de blancas y pornografía de menores. Además se les puede imponer multa de 50 a 500 salarios mínimos, vigentes, y el cierre del establecimiento.

Los dueños o administradores de este tipo de establecimientos ganan más dinero si las personas que laboran allí son niñas menores de edad.

Incremento a fin de año En la actualidad se tiene una cifra aproximada de 30 a 40 menores de edad, entre los 9 y 16 años, que ejercen la prostitución en las zonas rojas (Villa Julia, San Benito, Vía a Puerto López), pero esta cifra se incrementa a final de año, ya que la demanda aumenta.

Se ha establecido que niñas de Pereira, Armenia, Yopal, Cali, Medellín, Bogotá vienen a trabajar en los prostíbulos de Villavicencio.

Hay que partir del hecho que el carácter sexual es algo inherente al ser humano, es el trabajo más antiguo del mundo, no ha dejado ni dejará de existir, es algo connatural a la especie humana , afirma la directora del Caima.

Perfil del victimario El 87% de los casos, según resultados del estudio epidemiológico del Caima, estos actos son cometidos por personas que hacen parte del entorno inmediato de los menores, en orden de incidencia: padrastros, padres biológicos, vecinos y amigos. En un 10% los casos son cometidos por desconocidos.

Los casos de victimarios no respetan profesión, puesto que se han presentado casos en que profesores, instructores y hasta médicos están involucrados en delitos de abuso sexual. Actualmente la fiscal Olga Cristancho lleva el caso de un médico de un centro asistencial de Villavicencio, acusado de acto sexual violento, el profesional se encuentra en la cárcel, en cumplimiento la primera fase del proceso.

*El nombre real de la menor fue cambiado, para proteger su identidad, según lo ordena la ley.

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