SÍMBOLO DE UNA NOBLEZA INMUTABLE

SÍMBOLO DE UNA NOBLEZA INMUTABLE

Erase una vez... una niña hija de los condes de Strathmore, pertenecientes a la Casa Real de Escocia, que nació en Londres el 4 de agosto de 1900. Así, como de cuento de hadas, fue la infancia de la madre de la soberana del Reino Unido, quien cumple hoy 90 años. Lady Elizabeth Angela Margarita Bowes-Lyon es la novena de los diez hijos del décimo cuarto conde de Strathmore, una de las más antiguas familias de Escocia.

04 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Pasó sus dos primeros años cerca a Londres y luego su familia se instaló en el centro de Escocia, al noreste de la ciudad de Perth, en el castillo de estilo francés de Glamis, inmerso en uno de los más bellos paisajes de las tierras de Thanedon. Este castillo fue hogar de Macbeth en el siglo XI y se asocia con la legendaria escena del asesinato del rey Duncan de Escocia en la obra de Shakespeare.

En ese recinto de duendes, laberintos, torreones, minaretes y pasajes secretos vivió la reina Isabel hasta los 14 años cuando estalló la Primera Guerra Mundial y lo convirtieron en hospital. La reina madre era muy joven para desempeñarse como enfermera, así que se dedicó a darle asistencia social a los pacientes.

Posteriormente, gracias a la amistad que había entre los condes de Strathmore y la familia real, Lady Elizabeth fue una de las damas de honor en el matrimonio de la princesa María en 1922. Allí nació el romance con el segundo hijo del rey, el duque de York.

El matrimonio se llevó a cabo en 1923. Sus deberes en público comenzaron como la esposa del duque, y al morir el rey Jorge V, su suegro, y abdicar su cuñado, el rey Eduardo VIII, fueron proclamados reyes en mayo de 1937.

Su primera visita como reina la realizó en compañía de su esposo, el rey Jorge VI, a París en 1938. Su madre había fallecido dos meses antes, pero ella supo conquistar a la multitud francesa con su simpatía y su fluído francés.

Siempre se ha caracterizado por su firmeza de carácter. En Canadá y Estados Unidos rompió con el protocolo para saludar y hablar con los veteranos de guerra.

Tanto el rey Jorge V como su esposa, la reina María, fueron muy distantes con sus hijos, por lo que sus vidas siempre estuvieron marcadas por normas estrictas y de rigurosa etiqueta. En ese tiempo rara vez aparecía la realeza en público. Pero fue precisamente a la reina Isabel la actual reina madre a quien se deben muchos de los cambios introducidos en ese sentido. Las guerras La reina Isabel vivió las dos guerras mundiales; la primera durante su infancia y la segunda durante su reinado. Por boca de Winston Churchill se supo, en 1952, del peligro en que estuvieron los reyes durante el bombardeo del mes de septiembre de 1940 al Palacio de Buckingham.

Estando los reyes en palacio, cayeron dos bombas en el patio interior. Los vidrios de las ventanas opuestas a donde se encontraban estallaron y fueron mandados al otro extremo de sus aposentos por la onda explosiva.

Luego de la muerte de su esposo, el rey Jorge VI, y de la coronación de su primogénita, Isabel II, la reina madre se mudó del palacio de Buckingham a Clarence House en St. James (Londres).

Sabe llevar con desenvoltura sus lentitudes y tardanzas por estar hablando con la gente. Nunca se le ve apresurada, pero está siempre ocupada. Las visitas de la reina madre son esperadas con cariño por el pueblo británico y por el extranjero.

Su fuerza vital asombra a los suyos y al pueblo. De los fines de semana en el Royal Lodge del castillo de Windsor o en los otros castillos es la última que se retira. La pesca y la equitación le fascinan. Quiere mucho a los perros y nunca le han faltado; tiene dos de raza corgi que se llaman Ranger y Dash a los cuales deja subir a los asientos, algo impensable dentro del protocolo de la corte.

Otro de sus pasatiempos es la jardinería para la cual muestra gran aptitud. Adora la música, toca diariamente el piano y se divierte cantando viejas baladas en las fiestas privadas. Ha contribuido al surgimiento de artistas contemporáneos. Pero sus preferidos son los impresionistas franceses de quienes tiene varias obras.

Hoy, en su cumpleaños 90, saldrá de la Clarence House para recibir el saludo del pueblo que tanto la quiere, como es tradicional. Los niños como siempre le ofrecerán ramilletes de flores y tarjetas pintadas a mano. La reina madre desde el reinado de su esposo, el rey Jorge VI, ha mantenido y sostenido las tradiciones. Irradia seguridad y confianza.

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