HASTA HE PENSADO MATARME CON MI FAMILIA

HASTA HE PENSADO MATARME CON MI FAMILIA

Albeiro Rodríguez* mira con desconfianza durante los primeros minutos. Tiene unos 25 años. Es robusto, de manos gruesas y ojos inquisidores.

11 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Las primeras preguntas las responde con frases cortas, secas, impersonales. Afuera, en el patio del albergue tres hombres mayores de 50 años permanecen inmóviles desde hace cinco minutos, sentados en sillas plásticas, con la mirada perdida en la pared de enfrente.

Cuatro niños corretean por el patio detrás de una pelota plástica. Otros dos están en los brazos de sus madres, delgadas y de aspecto muy joven.

A medida que toma confianza, Albeiro Rodríguez dice que los paramilitares llegaron a su comunidad el 28 de febrero pasado y les ordenaron a los campesinos desalojar la zona porque iban a combatir con la guerrilla.

Les dijimos que nos dieran dos meses para recoger la cosecha de maíz y el que los mandaba nos dijo: ustedes prefieren la muerte o la vida? , afirma Albeiro Rodríguez.

Al otro día el hombre se subió a una chalupa con sus padres, su esposa embarazada, su hijo de cinco años y las tres gallinas que le dejaron los hombres armados. La embarcación se demoró 16 horas para llegar a Turbo, donde los campesinos ocuparon el coliseo cubierto.

Desde entonces han pasado 227 días. Albeiro Rodríguez y su esposa, desesperados por la falta de trabajo y la vida en el campo de refugiados en que se convirtió el coliseo, decidieron pedir ayuda y viajar a Bogotá.

Ahora están en el Centro de Atención al Migrante, un hogar de paso de la Arquidiócesis de Bogotá, en el occidente de la ciudad, administrado por la Hermanas Misioneras San Carlos Scalabrimianas.

En condiciones similares permanecen en ese centro otras 58 personas, casi todas desplazadas por la violencia. Según la arquidiócesis de Bogotá, a la capital llegan diariamente 35 familias en busca de refugio. Desde 1985 Bogotá ha recibido aproximadamente 230 mil personas desplazadas, que se ubican, especialmente, en Ciudad Bolívar, Usme, Bosa, Kennedy y San Cristóbal, indica la investigación.

Debido a la magnitud de este fenómeno, el Concejo de la ciudad asumirá en los próximos días el estudio de un proyecto de acuerdo que pretende crear políticas para atender a los desplazados que llegan a Bogotá por causa de la violencia. El debate estaba previsto para ayer pero no hubo quórum (ver recuadro).

La Iglesia ha reubicado a algunos desplazados en fincas de otros departamentos. Albeiro Rodríguez piensa irse para el Tolima porque le dijeron que allí hay buenas tierras para trabajar. También sabe que su cuñado, quien salió hace tres meses del coliseo de Turbo, anda por Armenia.

Piensa que en Bogotá es muy difícil conseguir trabajo. Ha salido dos veces del albergue. Camina algunas cuadras y se devuelve por el temor a perderse. Además, Hay gente que se lo queda mirando a uno, pensarán que uno es un ratero, no se que se imaginarán , dice.

Rodríguez estudió hasta tercero de bachillerato en Apartadó. Pero en su finca la academia era lo de menos. Pescaba, cazaba, cultivaba maíz y plátano y tenía dos vacas lecheras.

Ahora, 48 horas después de llegar a Bogotá, está desesperado. Se acuerda de sus perros, marranos y vacas; de sus cultivos de maíz y de las plataneras. Si me va mal yo regreso a mi tierra y le dijo a los que me sacaron: yo no mato a nadie ni le hago mal a nadie, a mi me gusta es trabajar ustedes verán si me matan .

La muerte ya no parece asustarlo. Mire, -afirma con la mirada puesta en el piso- si es que hasta he pensado en matarme con mi familia. Y no lo he pensado una sola vez .

* El nombre es ficticio.

UN TEMA PARA EXTRAS El proyecto de acuerdo para dotar por primera vez a Bogotá de una política de atención a los desplazados no fue discutido ayer porque se levantó el quórum, pero se prevé que entre a debate en las sesiones extras que se convocarán para los próximos días.

El texto, de autoría del concejal Mario Upegui, propone la creación del Consejo Distrital para la Atención Integral de la Población Desplazada por la Violencia a Santafé de Bogotá.

Este será integrado por el Alcalde, el Personero, los secretarios de Gobierno, Hacienda, Educación y Salud, el director regional del ICBF, un representante de la Cruz Roja, el director del Departamento Administrativo de Bienestar Social del Distrito, dos representantes de las iglesias y dos de los desplazados.

La función central será la de elaborar e implementar políticas, planes y programas para atender y proteger socioeconómicamente a la población desplazada dentro del territorio Distrital.

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