UN NEGOCIO ENVUELTO EN CELOFÁN

UN NEGOCIO ENVUELTO EN CELOFÁN

Quizás sea porque es el regalo más fácil de hacer: solo hay que comprar una canasta de mimbre y echar en ella unas cuantas botellas de licor, unas galletas, quesos de apariencia exótica, animales marinos enlatados, dulces de varios tipos y envolver con celofán de colores.

09 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Tal vez porque siempre son bien recibidas, pues a todo el mundo le gusta el trago, y si no los dulces, los quesos o la comida de mar.

O porque en diciembre a todos se nos abre el apetito y nos llaman la atención precisamente los alimentos más extraños.

Lo cierto es que las anchetas son uno de los regalos que más se dan y reciben en Navidad, y, por supuesto, uno de los mejores negocios en esta época del año.

Negocio en grande Por este mercado compiten desde las empresas más grandes hasta las más pequeñas. Desde las firmas con tradición que ofrecen todo un catálogo de productos nacionales e importados hasta los negocios improvisados de un grupo de amigos que arman una ancheta con un vino de manzana y unas galletas de sal.

A mediados de noviembre y durante todo el mes de diciembre, estos comerciantes que han estado todo el año dedicados a otra cosa o en estado de hibernación esperando a que les vuelva a llegar su temporada, inician una ofensiva para vender en un periodo de solo dos meses la mayor cantidad de anchetas posibles, porque después ya no queda otra cosa que hacer el balance de sus ganancias.

Algunas empresas se dedican en el resto del año a la distribución de importados o a la oferta de productos para fechas especiales, como el día del amor y la amistad o el día de la madre.

Sin embargo, al final del año es cuando empieza su trabajo fuerte, pues sus ventas se pueden llegar a triplicar, de modo que les toca adecuarse a esta forma de trabajo. En esta época, contratan más personal, invierten más en publicidad, toman pólizas especiales de seguro, realizan más consignaciones, etc.

Por tratarse de anchetas bastante elaboradas y en las que se utilizan productos importados, sus precios son altos, por lo que su principal mercado es el de las empresas que acostumbran a regalar anchetas a sus clientes y a sus empleados.

Desde noviembre empieza su esfuerzo por llegar a ellos, pues de la cantidad y calidad de los pedidos depende el éxito que tendrán en esta época y, por ende, en el año. Por eso, les envían catálogos con varios artículos que resulten llamativos, aunque con la posibilidad de variarlos de acuerdo con los gustos del cliente.

Las anchetas incluyen, entre otras cosas, Whisky, vinos franceses o chilenos, una barra de quesos, pistaches, dulces de frutas, pasabocas enlatados, maní, chocolates finos y hasta caviar, y sus precios van desde 40.000 hasta 600.000 pesos o más.

Los compradores no tienen necesariamente que ser muchos para que a la empresa le vaya bien, pues en la mayoría de los casos, cada pedido puede ser por varios millones de pesos, pues las listas de destinatarios pueden llegar a ser bastantes grandes.

Con unas cuantas empresas que hagan pedidos más o menos grandes, la temporada está salvada.

Oportunidad de temporada Al lado de estos empresarios, compiten otros que no tienen el negocio de las anchetas como algo permanente, pero que aprovechan la época de la Navidad para conseguir unos ingresos adicionales.

Se trata de personas que se dedican a otras cosas durante el resto del año -estudiantes, amas de casa y comerciantes- que en sus ratos libres y por algunos días incursionan en esta actividad, aunque no sean unos expertos en alimentación o en el comercio de productos.

En su caso, se trata de un negocio más improvisado, dirigido a las personas que quieren comprar un regalo fácil, económico y agradable.

Ellos buscan ofrecer la ancheta mas rica posible al menor costo, para lo cual eligen productos baratos pero que sean agradables para quien los recibe, como galletas, chocolates y dulces. El vino ya no es importado sino nacional, los pasabocas no son enlatados sino de paquete.

La forma en que venden las anchetas ya no es a través de catálogos, sino puerta o puerta, a través de avisos clasificados, ubicándose en algún lugar concurrido u ofreciéndolas en los supermercados.

Los precios, obviamente son más módicos, destinados al bolsillo de todo tipo de personas que le quieren dar un regalo a un amigo, un pariente o un conocido. Oscilan entre 10.000 y 30.000 pesos.

Sin embargo, curiosamente, el mayor competidor que tienen las empresas que se dedican al negocio de las anchetas, son precisamente sus eventuales compradores.

Por la facilidad con que se hace este regalo, muchas personas, en vez de comprarlas en la calle o a una empresa dedicada a ese servicio deciden hacerlas por su propia cuenta.

Para eso solo necesitan comprar algo de trago, unas galletas, queso y dulces. En muchos casos, lo único que tienen que hacer es sacar unas cuantas cosas de las que compraron para su propio mercado navideño.

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