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POR LAS VÍAS DEL EMPLEO

POR LAS VÍAS DEL EMPLEO

En esta época de balances y de análisis de resultados en gestiones de gobierno, de inicio de negociaciones salariales para el establecimiento del salario mínimo que regirá a partir del primero de enero de 1998, se viene debatiendo un tema que recobra nuevamente importancia, en el desarrollo de las campañas presidenciales: El Empleo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Muchas son las cifras y opiniones que se generan alrededor de este tema: datos y criterios oficiales, las generadas por el sector productivo, por el sector sindical y otras tantas por los estudiosos y organizaciones nacionales o internacionales que se dedican a rendir informes sobre nuestra economía y sus indicadores. Lo cierto es, y tal como lo mencionaba una prestigiosa investigadora de la Fundación Buen Gobierno en un diario capitalino, el debate sobre el empleo está desenfocado.

Desenfocado diría yo, por las propuestas que se han planteado, no sería adecuado que en un país como el nuestro se esté pensando en reducir las jornadas laborales para aumentar el número de plazas de trabajo, seguramente esto conllevaría a incrementar en un momento dado el empleo informal, gracias al tiempo que supuestamente quedaría para el descanso, que a la larga no se dedicaría a ello, sino a buscar fuentes alternativas de ingresos. Esto debido obviamente, a la tendencia, a que ningún ingreso alcanza para sostener adecuadamente un nivel de vida que todos los colombianos de bien nos merecemos. No sería tampoco justo cargarle bajo este espíritu todos los costos laborales a los empresarios, obligándolos a asumir el doble, o por lo menos un número adicional, de empleados que bajo las actuales circunstancias económicas estaría resultaría difícil.

Otras propuestas se han expuesto, aunque no muy bien encaminadas y que por el contrario llevarían a desviar el objetivo de aumentar el empleo, algunos sectores manifiestan la necesidad de frenar las importaciones, especialmente de los productos de consumo final producibles en el país. Colombia no debe apartarse de los escenarios internacionales, no nos olvidemos que el comercio internacional es de doble vía, si llegáramos al extremo de frenar las compras del exterior, qué pasaría con los productos colombianos que se venden en los mercados internacionales?. Sería natural que ellos cerraran igualmente el acceso a nuestras exportaciones y las consecuencias para el empleo sí serían funestas. Es el sector exportador quién esta llamado a generar empleo y es el sector exportador quién está encargado definitivamente de liderar la generación de riqueza al país.

Claro está, que para que éste sector de la economía pueda cumplir con estos objetivos necesita reglas claras y escenarios verdaderamente competitivos. De igual forma, las herramientas que se le brinden a los exportadores son fundamentales para su desarrollo y para la generación de empleo; una tasa de cambio real, el mantenimiento de las reglas de juego precisas en lo que concierne a los estímulos tributarios, así como procedimientos claros y expeditos, son algunos de los elementos que requiere éste sector para lograr ese objetivo.

Varias propuestas se han encaminado a la creación de zonas industriales, en donde las empresas gozarían de exenciones tributarias y que a su vez, sean fuentes de generación de empleo. Colombia tiene un mecanismo bastante importante en este sentido con otras ventajas de orden aduanero y logístico: Las Zonas Francas. En nuestro país existen 11 declaradas como tales, las cuales generan cerca de 350 millones de dólares en producción y del orden de 250 millones de dólares en ventas a los mercados externos, logrando a su vez 13 mil puestos de trabajo.

No en vano las cerca de 600 zonas francas ubicadas en los países en desarrollo generan 2 millones de empleos, demostrando así, el éxito de este mecanismo para con ese objetivo. Países como los Estados Unidos exportan a través de sus zonas francas 40 mil millones de dólares y emplean 200 mil personas; México y Taiwan, por su parte, exportan cerca de 5 mil millones de dólares de valor agregado, con una generación de empleo de 600 mil trabajadores en México, y de 100 mil en Taiwan; República Dominicana con 28 zonas francas exporta 1.200 millones de dólares, ocupando alrededor de 200 mil personas. En el marco de la Comunidad Andina este sistema, también otorga 17. 500 plazas de trabajo.

Sólo en Bogotá y con el inicio de las operaciones de la Zona Franca de la Capital, a principios de este año, se han generado ya cerca de 1.200 empleos directos y alrededor de otros tantos indirectos, con proyecciones de alcanzar cerca de 25 mil puestos de trabajo, cuando ella esté a plena capacidad.

Vemos pues, que en nuestro país existe una buena fuente de trabajo, la cual debemos apoyar y por qué no redimensionar su esquema, dado que este es verdaderamente un mecanismo que se ha impuesto en el mundo moderno del comercio exterior y que con un buen y acertado esquema de apoyo gubernamental va a generar empleo, riqueza, bienestar y calidad de vida a todos los colombianos.

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