LEYENDAS DE ZARZUELA

LEYENDAS DE ZARZUELA

España, siglo XVI. Las noticias de los pregoneros vuelan por todos los costados de las plazas. Anuncios que con el tiempo y algo de picardía se convierten en inmortales zarzuelas. Colombia, 1990. Las plazas de mercado ya no están en Aragón, Castilla o Andalucía, sino en el Teatro Colón. El telón sube para recibir la cuarta temporada de zarzuela, de la Fundación Arte Lírico.

03 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Sus calles y casas, de cartón, son habitadas por sopranos, barítonos, coros... Cien artistas en escena.

El repertorio está conformado por La leyenda del beso, encargada de abrir el programa; le siguen La del manojo de rosas, La rosa del azafrán y Las Leandras.

Son 33 funciones con música, diálogos y danzas típicas españolas, en un montaje realizado en su totalidad por colombianos. Es un reencuentro con la Madre Patria , que dejó sus raíces por estas tierras hace ya 500 años.

Este año las voces son de artistas que, en su mayoría, pertenecen al Conservatorio de la Universidad Nacional. También participan los actores Patricia Grisales, Hugo Pérez y Ernesto Aronna, junto con artistas invitados como la soprano argentina Elisa Brex, la tiple uruguaya Mónica Daniele y su padre, el barítono Sergio Daniele.

En escena hay luz, brillo, color y alegría. Pero, tras bambalinas, las cosas no ofrecen siempre el mismo tono rosa. Me parece dice Enrique Santos Castillo que la zarzuela es un género con un público fiel y numeroso, pero que ha tenido un bajonazo en su producción. No se han vuelto a concebir nuevas obras, luego de la Guerra Civil española . Incluso España, su tierra natal, no la cultiva tanto como antes.

El bajonazo también llegó a Colombia, pero por otras razones. El costo de los montajes, cercano a los 120 millones de pesos, hace prácticamente imposible que estos se presenten con más frecuencia. Además dice Estrella de Malagón, directora de la Fundación Arte Lírico nosotros no contamos con el apoyo del gobierno. Colcultura con lo único que nos ayuda es prestando algunos vestidos que dejó arrumados la Opera de Colombia .

Tampoco hay dinero para traer grupos extranjeros y los empresarios siempre tienen el temor de que los colombianos no asistan a este tipo de espectáculos. Es un temor ilógico dice Otto de Greiff porque se trata de un género accesible al público. Es en español, tiene una música pegajosa, nosotros entendemos la cultura de ese país... No veo el problema .

Lo que ocurre dice Jaime Manzur, director escénico del montaje es que los colombianos tienen una idea extraña de los espectáculos. Creen que deben durar dos o tres días, mientras que en la realidad se requiere de varios meses para que se puedan apreciar las obras .

Aunque se trata de un requerimiento que, finalmente, han llegado a entender pues han visto otros montajes, como Doña Flor y sus dos maridos, que según Santos Castillo retoman muchos elementos de la zarzuela.

En realidad existe mucha confusión respecto al género. Algunos lo consideran como una ópera española, mientras que otros creen que es solo una obra de teatro con algo de baile. Ideas que están concentradas básicamente en la juventud.

Lo cierto es que hay una buena distancia con la ópera. La diferencia radica dice Greiff en que la ópera es un género más internacional, que siempre termina en tragedia y puede ser adaptado a diferentes idiomas. La zarzuela es tan regional, que es muy difícil interpretarla en un idioma que no sea el español. Además siempre tiene un final feliz .

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