TRAMPA A LOS BICHOS EXTRANJEROS

TRAMPA A LOS BICHOS EXTRANJEROS

Por diminutos y gaseosos que sean, pestes, insectos y virus extranjeros no se podrán colar más en la agricultura colombiana. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) les acaba de tender una trampa a todos los bichos y males que fácilmente pueden llegar al país mezclados con las semillas o el material vegetativo importado: acaba de poner en funcionamiento la estación cuarentenaria vegetal. La guerra contra estos enemigos de la producción agropecuaria incluye una infraestructura compuesta por laboratorios, clínicas e invernaderos. En la búsqueda de los posibles infiltrados se utilizarán microscopios, pipetas, germinadores artificiales y hasta una cámara de aislamientos, encargada de producir aire puro para examinar las plantas y los granos.

02 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

La estación cuarentenaria vegetal, ubicada en la vía Mosquera-Madrid (Cundinamarca), es un verdadero retén para las semillas de plantas importadas, que en concepto del ICA representen peligro para la producción agrícola.

En adelante, quien quiera introducir al país una nueva variedad de semilla de cualquier producto tiene que informar al instituto para que allí se decida si es necesario someterla a investigación.

Es casi como la expedición de una visa vegetal. Solo con previo permiso se podrán sembrar especies foráneas en territorio colombiano.

El proceso de investigación es dispendioso y su duración varía de acuerdo con el período vegetativo de cada especie. Es decir, lo que demora una planta en nacer, crecer y producir.

Durante ese período, expertos determinan el comportamiento de la planta. Solo se otorga el permiso de importación cuando el proceso haya terminado y se considere una especie sana.

El primer paso es la limpieza y desinfección de las semillas. Luego se introducen en un germinador artificial, comparable con una incubadora, con condiciones especiales de temperatura, luz y humedad. En este proceso se determina su capacidad de germinación y se detectan algunos males, principalmente hongos.

Posteriormente, pasa al laboratorio de fitopatología donde se le examina minuciosamente para saber si es portador de bacterias o virus malignos. En este proceso se incluye el paso por la cámara de aislamientos, donde en un ambiente puro, el técnico sabe si la planta es enferma o no.

El grano pasa después al laboratorio de nematología y entomología, para percatarse de que no sea susceptible a lombrices o insectos.

Dependiendo del tipo de semilla, las pruebas de laboratorio pueden durar hasta un mes. Sinembargo, en especies como el fríjol, ese período no sobrepasa los ocho días.

Después de una semana, mínimo, de haber permanecido entre paredes, cuartos fríos, luces artificiales y tubos de ensayo, las semillas pasan al área sucia. Es decir, al laboratorio de tierras.

En este lugar las semillas tocan tierra por primera vez e ini[qm]cian un nuevo período de observación.

Pero los cuidados intensivos continúan. La planta es sembrada en materas con tierra especial para luego trasladarla a los invernaderos.

El proyecto para el año 2000 prevé la construcción de diez invernaderos, donde las plantas examinadas crecen, se desarrollan y producen. El tiempo de observación depende del ciclo que cumpla cada variedad. Por ejemplo: si es fríjol, este proceso puede durar cuatro meses. En cambio, si es caña, puede demorar algo más de dos años.

Al final, los técnicos deciden si la persona o el gremio interesado en reproducir en Colombia esa semilla importada, puede hacerlo o no. Según el director de la oficina de inspección de cuarentena vegetal del ICA, Homero Mora, es posible que el instituto apruebe el ingreso de ese material pero le imponga algunas restricciones o prerrequisitos que deberá cumplir el importador.

Si la semilla no presenta ningún comportamiento anómalo, se autoriza su ingreso sin limitaciones distintas a las establecidas por ley .

Para el ingreso al invernadero, es obligatorio que los visitantes, bien sean técnicos o particulares, se duchen a la entrada y la salida. Igualmente, deben cambiarse de ropa. Es algo aún más complejo que el ingreso a una sala de cuidados intensivos de una clínica.

A los funcionarios del ICA que laboren en la estación cuarentenaria vegetal y que desempeñen algún oficio en el área de laboratorios o los invernaderos, se les recomienda no visitar otros cultivos, ni siquiera en sus ratos o días de descanso.

Todos estos cuidados hacen parte de la estrategia para combatir enemigos casi amorfos, como los virus y tan pequeños como una lombriz microscópica o una larva de insecto que vienen mezclados con semillas vegetales importadas. Se puede afirmar que este es un filtro que le costará, hacia el año 2000, más de mil millones de pesos a la agricultura colombiana.

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